BATGIRL: RENACIMIENTO, Vol. 1, de Hope Larson y Rafael Albuquerque

 


Título original
:

Batgirl, Vol. 1: “Beyond Burnside” TPB

Sello: DC Comics
Guionista: Hope Larson
Artista: Rafael Albuquerque
Colorista: Dave McCaig
Contenido Batgirl #1-5 (Sep. 2016 – Ene. 2017)

Publicación USA: Marzo 2017
Public. España: Abril 2017 (ECC Ediciones)
Valoración: Chica murciélago en Pekín / 10

BATGIRL: REBIRTH, Vol. 1
de Hope Larson y Rafael Albuquerque

La obsesión de la editorial por el personaje de Batman no es algo nuevo. Cuando el sello National Comics cambió su nombre a Detective Comics Inc. y comenzó a publicar un título con su mismo nombre, sólo tuvieron que esperar a su número #27 para encontrar a su fetiche. Después de aquello se creó la bat-manía e infinidad de utensilios y productos con el símbolo del murciélago aparecieron por doquier. Pero lo más apabullante fue la cantidad de personajes que se generaron, apareciendo de esta manera una bat-família que iría sufriendo cambios y ajustes constantes durante el paso de los años. Para el olvido quedaron personajes como el bat-sabueso, el bat-gato o Batwing. Pero si hay un personaje que haya destacado por encima de todos los demás, generando su propio fandom, ésa es Batgirl.

Portada del Batman #139, 1961.

La primera vez que veríamos el personaje sería en abril de 1961, cuando en el Batman #139 aparecía en portada un pintoresco personaje que se hacía llamar Bat-Girl de la mano de Bill Finger y Sheldon Moldoff. El alter ego de esta nueva heroína era Betty Kane, sobrina de la versión femenina del héroe enmascarado, que fueron creadas con la intención de acallar la rumorología entre los lectores de que Batman y Robin eran homosexuales. Todo a esto a Julius Schwartz le parecía una tontería y cuando se convirtió en editor del título, mandó a ambos personajes femeninos al limbo de los héroes olvidados. Tras alguna aparición totalmente esporádica del personaje, tuvimos que esperar más de veinte años para poder volver a verla en acción, pero esta vez con el traje de Flamebird y con unos poderes que antiguamente no tenía. Adaptarse o morir.

Pero el capricho de Schwartz duró poco, porque unos años más tarde se le encargó a Carmine Infantino y Gardner Fox la creación de un personaje femenino para poder sacarlo después en la serie de televisión de Batman que protagonizaba Adam West, en un intento de atraer al público femenino. Y así es como conocimos a Barbara Gordon, hija del comisionado Gordon, mano derecha de Batman y su única fuente fiable de la policía de Gotham. En Enero de 1967 debutaba en Detective Comics #359 esta joven pelirroja que emulaba a su héroe favorito, convirtiéndose así en la sidekick del caballero oscuro, que encontró en ella al apoyo perfecto en más de una ocasión. Pero la popularidad del personaje fue bajando con el paso de los años, tanto que cuando Alan Moore pidió a la editorial que le dejasen usarla como carne de cañón para su gran historia, La Broma Asesina, desde la directiva accedieron sin mucha pega. De esta manera nuestra joven heroína quedaría parapléjica por culpa del Joker, pero pese a ello, nunca abandonó su lucha contra el crimen. En su nueva faceta como apoyo informático del supergrupo llamado Aves de Presa, pasó a llamarse Oráculo y se convirtió en uno de los personajes más queridos por los seguidores de la serie.

Hay que ver las bromas que se gastaba Joker antes.

Después de la carismática pelirroja, el papel de Batgirl ha sido cubierto por otros tres personajes: Helena Bertinelli, Cassandra Cain y Stephanie Brown. Todas ellas tienen en común que son hijas de villanos, de mayor o menor importancia, y que poseen un pasado anterior como luchadoras del crimen. Pese a que puedan parecer recambios clónicos entre ellas, en realidad son personajes con personalidades muy fuertes que las hacía diferentes de las otras, pero nunca llegaron a ganarse el cariño como lo hizo Barbara. Es por ello que con el reinicio de los Nuevos 52, volvería a rescatar al personaje adolescente de antaño, ataviada con un traje actualizado a la época y renegando, en cierta manera, a los años que fue Oráculo. No hace falta entrar en detalles y resaltar la cantidad de agujeros espacio-temporales que sufrió su historia tras el famoso reboot, porque actualmente en DC eso es de lo más natural. La buena noticia es que la Batgirl de siempre estaba de vuelta…

Es por eso que ahora nuestra protagonista se encuentra en Japón de vacaciones, después de una temporada de locura en Gotham, para conocer a una heroína local de la década de los años 30 y que ella admira totalmente. En este viaje se encontrará con un amigo de la infancia, Kai, un chico que siempre se ha metido en líos y que parece haber encauzado su vida con el paso de los años. Pero al día siguiente, cuando es acompañada por Kai para conocer a la anciana que antaño era conocida como la justiciera Fruit Bat, son atacados por una chica vestida como una colegiala japonesa que intenta acabar con la vida de su amigo. Desde el momento que Barbara se enfunda en su traje y se enfrenta a esta enemiga, comprenderá que Kai no ha cambiado tanto como ella creía y que hay algo mucho más grande oculto en tierras asiáticas, por lo que comenzará una investigación por varios países en busca de una respuesta. Así que toca hacer la maleta, coger el pasaporte y tomar varios aviones.

La técnica de hacer amigos de Barbara todavía está en desarrollo.

Lo cierto es que Hope Larson comienza jugando sus cartas de manera muy inteligente. Primero lleva a su personaje a otro país, lejos de su zona de confort e intentando comenzar algo que se desvincule de aquella etapa maravillosa de Stewart, Fletcher y Tarr. Y encima nos presenta a una Barbara Gordon totalmente reconocible, con el carisma típico del personaje y con una trama principal que se presupone una auténtica maravilla. El problema viene cuando comienzan a pasar las páginas y los momentos de acción detectivesta se ven colapsados con una cantidad innecesaria de pasteleo. Se agradece que pese a toda este salseo, el personaje siga concentrado en el caso y no se vea alienado en una especie de ser atontado por el amor y descentrado. Y pese a que la integridad de Batgirl se mantiene intacta, la trama se sumerge en una espiral de puro nihilismo literario que acaba en una némesis final de manual y un desenlace previsible hasta por un niño. La historia de Larson, ambiciosa e inteligente en un principio, se deshincha hasta convertirse en un pastiche pijamero de manual.

Y dando gracias de que tiene a Rafael Albuquerque como dibujante, si no apaga y vámonos. Si después de la decepción que te llevas tras la lectura tuvieses que aguantar un apartado gráfico irrisorio, entonces estaríamos hablando de un fracaso absoluto. Porque si el problema del guión es que promete más de lo que puede ofrecer, el dibujo es honesto en todo momento con el lector y mantiene un nivel muy bueno desde el principio. Parece que el dibujante brasileño ha encontrado acomodo en la editorial de Burbank y nos regala maravillas cada vez que tiene que encargarse el arte de cualquier cómic. Además aquí cuenta con el coloreado de Dave McCaig, un viejo conocido con el que ya colaboró en su época en Vertigo dibujando American Vampire. Siendo sinceros, el apartado artístico ayuda mucho a acabar el tomo de forma satisfactoria, aunque el sentimiento de estafa por parte de la historia perdura.

Así te quedas cuando llegas al final del cómic.

Creo que la serie hubiese ganado enteros si el final no fuese tan absolutamente anodino, haciendo del periplo de Barbara un simple paseo vacuo y estúpido tras unos enemigos que no merecían su atención. Eso sí, el resto de la historia está entretenida pese a la cantidad de hiatos reiterativos y seguramente guste a los seguidores más neófitos del personaje. Por suerte para ellos, ECC Ediciones ha publicado en España el tomo recopilatorio del primer arco argumental, con lo que podemos hacernos con el cómic sin necesidad de ir a morir a la versión americana. 

En resumen, nos encontramos ante un cómic flojo, que apenas logra escapar del problema que arrastran el resto de series deceítas con la lógica temporal y que va in decrescendo conforme pasan los número, hasta terminar en un bluff final. Un cómic que prometía mucho, pero que termina siendo muy poca cosa.

¡Nos vemos en la Zona!

Joe Runner

Jefe tiránico loco y científico de Zona Zhero. ¿O era al revés?

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