BALAS PERDIDAS, de Walter Hill, Matz y Jef



Título original
:

Balles Perdues BD
Sello: Rue de Sèvres
Guionistas: Walter Hill y Matz
Artista: Jef
Colorista: Jef
Publicación Original: Enero 2015
Publicación España: Enero 2017 (Norma)
Valoración: Desde que puedo recordar, siempre quise ser un gángster /10 

  

Este cómic se empezó a gestar, en palabras del propio autor, hace unos treinta años. Originalmente como idea y luego en formato de guión. Acumulaba una importante cantidad de polvo cuando Walter Hill conoció al guionista francés Matz en el set de rodaje de Una Bala en la Cabeza. Cómic guionizado por el propio Matz y que el director estadounidense adaptó y dirigió en 2012 con Sylvester Stallone como protagonista. Ahí empezó una bonita y fructífera colaboración entre ambos. 

Chicago, 1932. Aprisionado por una vida de asesinatos en los bajos fondos, Roy Nash nunca pensó que volvería a caminar por esas mezquinas calles, pero cuando las altas esferas de la mafia de la ciudad le encargan una misión de todo o nada, verá la oportunidad perfecta para saldar, a base de sangre y balas, todas las deudas pendientes, especialmente una que le motivará en su peligroso recorrido. Preparad el subfusil Thompson y el impoluto traje que nos vamos a los años de la ley seca con… 

BALAS PERDIDAS 
de Walter Hill, Matz y Jef 

La degustación de este thriller noir ha sido un placer para mis sentidos. La historia ideada por el legendario director, guionista y productor Walter Hill, encargado de joyitas del noveno arte como The Warriors, o los guiones de Aliens, Alien 3 o El Fugitivo (casi nada) fue moldeada y adaptada para su salto al cómic francófono por el guionista Matz y ambos consiguen, junto al arte de un soberbio Jef, una trama al más puro estilo Scorsese de tíos malos, venganzas y disparos a quemarropa. ¿Alguien tiene el teléfono de Robert De Niro? ¿Quizá el de Ray Liotta? Que seguro que a mi compañera y jefa Teresita Sunday le encantaría ver todo esto en pantalla grande. Y no sería la única. 

Todo es una película desde la primera viñeta hasta la última y esa cinemática no hace más que ganar enteros cuando estamos inmersos en la historia. Donde el regusto a cine negro está presente y distingues perfectamente los buenos de los malos. O quizá no. Porque Walter Hill es hábil y zarandea todo lo que creíamos que encajaba en nuestros cánones y consigue diferentes giros de guión que acaban dejándote descolocado. Sí, no inventa nada nuevo pero la innegable calidad está tan presente que rebosa en todo momento y Matz consigue plasmarlo todo a la perfección secuencialmente. Y el resultado acaba siendo que en ningún momento crees que estás leyendo un cómic sino más bien viendo una película. Y de las buenas. 

Cuando te pasas la ley seca por el forro… del traje.

Y me reitero, aquí no se inventa nada nuevo y los clichés están a diestro y siniestro pero, ¿importan? Ni lo más mínimo. El saber jugar con las bazas necesarias quizá sea apostar por lo seguro, pero saberlas exprimir de forma tan eficiente con todo lo que eso implica, sólo está al alcance de muy pocos. Un extraterrestre perdido en otro planeta es algo corriente, quizá muy usado y reciclado en el mundo del cine, pero ET el Extraterrestre de Steven Spielberg es una obra de arte ¿nos estamos entendiendo? Lo manido aquí resulta atractivo y la figura de nuestro protagonista, enigmática y solitaria y dolorosamente romántica, junto a unos diálogos no muy excesivos y con frases lapidarias, hará que te comas la historia de un solo bocado. 

¿Un anti héroe? ¿Un simple asesino sanguinario? No importa lo que fuera o lo que es. Las propias acciones y decisiones de Roy Nash serán el motor y aunque puedas llegar a pensar en su pasado, acabará por no importarte. Él se encargará de llevarte por todos y cada uno de los elementos pulp y de cine negro del género. Una carta de amor de Walter Hill a las historias de gángsters, de elegantes trajes y relucientes pistolas. De locales de jazz a rebosar y de tejemanejes entre vasos de whisky. Historias que pese a los más de ochenta años transcurridos, están a la orden del día gracias a obras actuales como The Fade Out, de los indispensables Ed Brubaker y Sean Phillips y reseñado hace muy poco por mi compañero Carlos Playbook, pero eso, amigos, es otra historia. 

Si hay ILUMINAOS, creo que pasaré.

El dibujo de Jef, que también es músico, es todo lo que se podría esperar de la ilustración europea. El dibujante, y aquí tercer implicado en cuestión, maneja los lápices con un descarado toque realista y con un mimo en los detalles y en la escenografía donde los fondos son igual o más importantes que los propios protagonistas. Un trazo sin complicaciones pero que huye de la simplicidad del dibujante random americano en cuanto a contenido. Visualmente va más allá satisfaciendo todo los sentidos imaginables. La historia lo agradece y el lector aun más. 

Las expresiones son tan marcadas, chulescas y, en determinados momentos, forzadas al extremo, que tenemos ante nuestros ojos un despliegue de realidad esencial y muy potenciada por los colores. La paleta elegida es otro punto fuerte donde los ocres y sepias dominan y marcan el turbio devenir de toda la historia. Como si sirviera de continuo recordatorio en cada escena de que estamos inmersos en algo chungo, ilegal. Ciudades luminosas, locales clandestinos plagados de fauna de toda índole y rincones sombríos donde nunca querrás estar. Decadente preciosismo europeo por todo lo alto. 

Balas Perdidas es esa historia que perfectamente podría haber ganado algún Óscar en las manos adecuadas si hubiese llegado al cine. De esos relatos que se leen de principio a fin y que no te dan ni un segundo de respiro. Balas, sangre, traiciones y corrupción en todo su esplendor. Si has leído hasta aquí y aún no estás convencido, esta vez el problema no es del cómic, y tampoco mío. Y cuidado que Roy Nash va de camino. BANG

¡Nos vemos en la Zona!

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