B.O, COMO DIOS, de Ugo Bienvenu

 

 

Título Original:
B.O, como Dios. TPB
Sello: Ponent Mon
Artista: Ugo Bienvenu
Publicación España: Septiembre 2021
Valoración: Pornografía cibernética

 

 


El sexo sigue siendo el tabú definitivo. La muerte, la enfermedad… se puede comprender que no queramos afrontar todo lo que termina con nuestra existencia, pero la reticencia a asumir con naturalidad nuestra manera de relacionarnos con los genitales es algo intrínseco a una sociedad muy preocupada por hacer constructos ajenos a la naturaleza a los que nos sometemos de manera inconsciente. El sexo es un tema de conversación sobre el que solemos pasar de puntillas, mintiendo, presas de ese pudor atávico que nos impulsa a ser lo que no somos o a desnaturalizar lo que hacemos.

B.O, COMO DIOS
de Ugo Bienvenu

El sexo es, también, un motor imprescindible que, por acción u omisión, está siempre presente en todo lo que pensamos. Es inspiración, catalizador, recurso. Es escenario recurrente. A veces fin. A veces principio. A veces excusa. A veces argumento rebatible para aquellos que no sienten los impulsos de una manera convencional o estándar. Una llamada que todos poseemos. Que muchas veces tenemos que contener por imposiciones sociales y de convivencia. El sexo es creador de amor supremo. El sexo genera monstruos imposibles. Es necesario. Es prescindible. Es unión, comunión, placer y dolor. Es mecanismo espontáneo. Es mecánica cuántica. Es morir durante un segundo. Es sentirse renacer. Es superficial y místico y terrible y maravilloso.

BO no siente nada de esto. No tiene nada de eso. BO es un robot. Un androide programado para dar placer a sus clientes. Una máquina perfecta, capaz de reproducir, localizar y ejecutar las técnicas más precisas y placenteras armado de su miembro prodigioso. BO no experimenta. Solo actúa. Hace aquello para lo que ha sido creado. Nada más. Surca las estrellas. Complace a quien le requiere con perfecta diligencia y luego viaja a un nuevo lugar sin inmutarse. Sin sentir amor, añoranza o deseo. No piensa. No lo necesita. Es inmune al destino. Al determinismo. A la conciencia. A la pasión. O eso cree.

Ugo Bienevenu, un autor que ya me había sorprendido con su anterior obra publicada en España Preferencias del sistema, regresa para demostrar que todo lo señalado en ese trabajo notable no es un parpadeo sino una constante. Ese autor interesante, generador de grandes ideas y con evidente tendencia por la robótica, retorna para consolidarse como una poderosa voz a la que seguir en futuros tebeos. Dispuesto a hacer saltar convencionalismos propios de meapilas, Bienvenu hace un despliegue de pornografía de alto voltaje a página completa. Colores planos y eléctricos, mujeres extraterrestres de carnes imposibles y una colección de postales que podría figurar, sin problemas, en los catálogos de cualquiera de las grandes compañías que se dedican a comercializar y medrar económicamente apoyadas en el ya centenario arte de grabar a actores follando. Este artificio tan impactante como manido, tan transgresor como caduco, es la excusa perfecta para camuflar con inteligencia una idea que, poco a poco, va germinando hasta eclosionar por completo al final de cómic. La sexualidad más explicita es solo un pretexto para colarnos, enterrada en lúbricas alienígenas, aeróbicas escenas de sexo y primeros planos de actos de pasión mecanizada, una reflexión precisa y acertada sobre el amor, los hados y el sentido de la existencia.

La precisión despoja a los dibujos de Bienvenu de ese poder erótico que surge al mostrar lo secreto, creando una atmósfera perfecta, artificial, tan construida como un escenario de cartón piedra, pero apropiada y precisa. La tramoya nos intoxica para ocultar, como un buen mago, el golpe final que nos atiza un latigazo de placer justo cuando creíamos que lo entendíamos todo. B.O. Como Dios destila admiración por la plástica del sexo y una voluntad certera de despojar al coito de todo lo animal que lo rodea para centrarse en la belleza de un proceso sin el que, por mucho que nos pese, nadie estaría hoy aquí. Un impulso que, contra todo pronóstico, también justifica una existencia.

Publicado en el DIARIO DEL ALTO ARAGÓN el 19 de Septiembre de 2021

¡Nos vemos en la Zona!

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