ASSASSINATION CLASSROOM, de Yusei Matsui

 

 


Título original
:
Ansatsu Kyōshitsu (暗殺教室), Vols. 1-21

Sello: Shueisha
Género: Shōnen/Vida escolar/Humor/Ciencia-Ficción
Mangaka: Yusei Matsui
Publicación. Japón: Julio 2012 – Marzo 2016
Public. España: Octubre 2014 – ¿? (Panini)
Valoración: 9 tentáculos/10

 

 


Es un inicio de curso como cualquier otro en la clase de 3ºE del instituto privado de Kunugigaoka con la peculiaridad del nuevo tutor… hasta que un ser similar a un pulpo, que puede alcanzar una velocidad de Mach 20 y ha destruido tres cuartas partes de la Luna, amenaza con hacer lo mismo con la Tierra a no ser que sus nuevos alumnos consigan matarle antes de que acabe el curso, esto es…

ASSASSINATION CLASSROOM
de Yusei Matsui

Sólo en Japón podría crearse una historia con semejante argumento y sólo en esa tierra dejada de la mano de C’thulhu podría convertirse en éxito indiscutible, raramente bajando del top 3 en la que es la revista de manga más popular del planeta. El causante de esta locura tentacular, Yusei Matsui, ya adquirió relativa fama con su anterior manga, Nôgami Neuro (uno de los favoritos de un servidor), pero con esta obra ha sobrepasado todas las expectativas, creando una legión de fans enorme, tanto dentro como fuera del país nipón.

Aparte de ir a Mach 20, Korosensei también tiene la capacidad de cambiar de color según su ánimo.

La historia se desarrolla en una prestigiosa escuela privada, pero el grupo E no es uno cualquiera: esta es la clase de los parias, apartados del resto de los alumnos y forzados a dar clases en penosas condiciones (es decir, como en la escuela pública) a causa de sus pésimas notas. Sin embargo, el monstruo a destruir, al que llaman Korosensei (juego de palabras japonés que fusiona “imposible de matar” y “maestro”), resulta ser el profesor perfecto, preocupándose en todo momento de sus alumnos, personalizando sus tareas para sacar su máximo potencial y, en general, siendo el alivio cómico del manga, cumpliendo así un doble rol: maestro y objetivo. Con estos elementos ya tenemos todas las fichas dispuestas para poder conformar el perfecto ejemplo de el típico shônenTM: protagonistas inicialmente mediocres envueltos en situación extraordinaria con un objetivo final que, en un principio, les viene demasiado grande mientras son guiados por un maestro peculiar. Lo que hace especial a la obra que nos ocupa son los personajes.

Al tener como “protagonista” a una clase entera a lo largo de todo un curso, Matsui tiene la oportunidad de desarrollar de forma constante un elenco de personajes bastante generoso en el que, aunque claramente hay dos que destacan como son Nagisa y Karma (siendo el primero el narrador del manga, tal como lo fue Yako en su manga anterior), todos ellos tienen su oportunidad de brillar y es difícil no sentirse identificado con alguno de ellos. En cuanto al bueno de Korosensei, lo que comienza como un personaje que resulta difícil tomarse en serio, se convierte en un personaje muy interesante a medida que se descubren los secretos detrás de sus orígenes y se va estrechando su relación con sus alumnos. Sin embargo, es a causa de esta evolución poco forzada de los personajes que los primeros compases del manga pueden resultar lentos (el primer y segundo tomo, sobre todo) y hasta poco interesantes, si no fuera por el interés que despierta la premisa inicial.

Yo tras el 26J

En cuanto al apartado artístico, Matsui mantiene su estilo: no es un dibujo destacable, recurriendo en demasiadas ocasiones a la caricatura, pero es funcional y, en las situaciones indicadas hace un trabajo magnífico. También se echa en falta algo del estilo psicodélico e imaginativo que utilizaba anteriormente, dado el cambio de temática en este manga respecto al anterior, pero eso no quita que en momentos puntuales se desmelene, dejando páginas que son una delicia para los ojos. Lo que sí que vuelve con fuerza es su humor visual y referencias, tanto al mundo del manga (obviamente a los de su revista, pero también a clásicos), como a videojuegos o incluso cultura general, como el imperecedero Ecce Homo de Borja.

La historia se desarrolla en dos frentes prácticamente impermeables entre sí: el entrenamiento que reciben los alumnos para convertirse en máquinas de matar adolescentes, capaces de acabar con su tutor antes de que lo consiga uno de los asesinos a sueldo (cada uno más estrafalario y peligroso que el anterior), y, por otra parte, la vida escolar de los chavales, en la que los “combates” tienen lugar en los festivales deportivos y exámenes, compitiendo contra los ases del instituto. A pesar de lo que puede parecer un gran cambio de ritmo, al tratar dos aspectos tan poco relacionados entre sí, no se nota flojear a ninguna de las dos partes, alternándolas perfectamente, con un desarrollo más que satisfactorio y unos villanos verdaderamente interesantes en cada una de ellas.

Un gallifante para el que adivine las tres referencias.

Assassination Classroom es un soplo de aire fresco, un shōnen clásico, sí, pero que, tras los estereotipos iniciales de algunos estudiantes, oculta cierto grado de profundidad que se agradece en este género sobresaturado de personajes planos entre los que los únicos que sufren cierta evolución tras más de 300 capítulos son el trio inicial, dejando en la cuneta a los secundarios molones con sus 5 minutos de fama. Este no es el caso: a lo largo de 21 tomos (aproximadamente 180 capítulos), que para nada se hacen largos, tenemos una historia centrada, que avanza sin andarse por las ramas mientras desarrolla a sus personajes de una forma continua y que, según nos acercamos al clímax, se les acaba cogiendo un gran cariño. Sobre todo al que un principio era el “terrible monstruo” al que asesinar.

¡Nos vemos en la Zona!

Ferran

Hago como que estudio Química pero en verdad me inflo a cómics y videojuegos desde pequeño. Soy de esa gente rara a la que le gusta más el manga que el anime.

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