ARCHIE vs PREDATOR, de Alex de Campi y Fernando Ruiz

 


Título original

Archie vs Predator HC
Sello: Dark Horse Comics
Guionista: Alex de Campi
Artista: Fernando Ruiz
Entintador: Rich Koslowski
Colorista: Jason Millet

ContenidoArchie vs Predator #1-4 (Abr. – Jul. 2015)
Publicación USA: Noviembre 2015
Publicación España: –
Valoración: Si sangra, podemos matarlo /10

 

El mundo de los crossovers es un arma de doble filo. Un meadero sin tapa o un reluciente váter con papel higiénico. Ese cajón desastre donde los autores dan rienda suelta a historias e idas de olla que, en la dichosa continuidad, rara vez funcionarían. O sí. Hay cruces que no hubiéramos imaginado ni en un millón de años o, simplemente, no pegarían ni con cola para dar lugar a un guión medianamente decente que merezca la pena, ya no solo pagar por él, sino el simple hecho de perder el tiempo en leerlo. ¿Alguna vez habéis pensado qué pasaría si Charlie Brown se diera de bruces con Midnigther? ¿O qué pasaría si el detective John Blacksad tuviera que enfrentarse contra Usagi Yojimbo?

Archie y sus amigos viajan a un resort en Costa Rica para disfrutar de unas merecidas vacaciones de primavera, lugar en el que quedan advertidos de no adentrarse en la jungla, pero tras una pelea entre Betty y Verónica por un concurso de popularidad, el asesino más sanguinario de la galaxia, y que da la casualidad que está en la isla, pondrá su mira láser sobre el grupo de adolescentes. ¿Tendrá intención de matricularse en la escuela secundaria de Riverdale? ¿Labrarse una carrera como quarterback de los Bulldogs? ¡Esperad! ¿Quizá les considere enemigos en potencia que, ante la ausencia del mayor Dutch, supongan una atractiva batalla? Preparad la mochilas con los libros de álgebra que nos vamos con Archie a…

ARCHIE vs PREDATOR
de Alex de Campi y Fernando Ruiz

Archie y su pandilla son el fiel reflejo de la sociedad norteamericana desde sus inicios en los años cuarenta. Centrado siempre en el triángulo amoroso Verónica-Archie-Betty, que también está presente aquí, basa sus historias en el humor fácil e inocente, el amor juvenil, y siempre con una parte de fantasía y aventuras. Situaciones cotidianas y presentes en el día a día. Cruces locos como este solo sirven para expandir su universo (ya fantasioso de por sí) como para el disfrute de sus fans. Igualmente, lectores que quieran algo diferente, fresco y sin un objetivo más allá de la diversión. Pero siento que en mi caso no ha sido así. Al menos no del todo. Todas esas sensaciones acaban en un coitus interruptus una vez acabado de leer. Todo ha sido bueno, pero no tanto.

La historia está cargada del humor característico de unos personajes tan estereotipados como únicos. Aquí se beneficia del terror de momentos de cine slasher con una alta dosis de violencia que, la verdad, no esperaba y agradezco. Me ha recordado en muchas ocasiones a la saga Scream, pero seguro que a más de uno, ha sido Viernes 13 la principal referencia. Juega bien con los elementos en común que tiene con las sagas de películas e incluso se atreve con vagas referencias a la cinta protagonizada por Arnold Schwarzenegger en 1987. Pero si todo eso funciona en mayor o menor medida, ¿dónde está el problema?

Voyeur intergaláctico.

De Campi toma de aquí y de allá y consigue que todos los personajes sean fieles a sí mismos. Esa baza juega a su favor pero solo un cincuenta por ciento. Me explico. El punto fuerte de, por ejemplo, Afterlife with Archie, es que, tomando a los mismos personajes, los moderniza y juega con ellos fuera de su zona de confort. Lo diferente se convierte en nuevo y funciona porque no se asocia a lo de siempre. Aquí tenemos al Archie clásico, con un dibujo clásico en la Riverdale de toda la vida y claro, la presencia del yautja acaba siendo la de un elefante en una cacharrería: abrupta y desconcertante (y no me refiero solo a lo visual). Si la visita de Frank Castle en 1994 fue un gran “watdafac”, esto lo supera. El peligro inminente y continuo al que se ven expuestos a lo largo del cómic no hace variar casi nada a ninguno de ellos, hasta ahí todo guay. Pero la sensación que me deja es de horror artificial, de forzado. Como si plastificaras un chiste con lo políticamente correcto y, no solo dejara de tener gracia, sino que acabara por no entenderse, y ahí todo es negativo.

Importante es que pese a su corta duración, no pierde el sentido de la narración ni acaba convertido en un bluf. Como he dicho muchísimas veces, cuantos menos números, más pecan los autores de crear batiburrillos sinsentido o finales apresurados. Aquí no. Incluso se podría decir que la serie acaba de forma más disparatada de cómo empieza. El error más importante que le veo, y que me ha molestado como para sentirme fuera de la historia, es que la comedia funciona, los chistes funcionan pero cuando interactúa con el drama y la violencia, desentona demasiado. No hay un equilibrio plausible, sobre todo porque el humor predominante es demasiado mientras que los momentos de cine de terror y adolescentes acojonados interrumpen la historia y a veces sientes que el cazador de otro planeta solo está para molestar más que interactuar como un personaje más del cómic.

Bloody limbo!

Fernando Ruiz es sinónimo de Archie. El dibujante y profesor de la Kubert School se ha encargado a lo largo de su carrera como profesional de ilustrar más de un centenar de historias relacionadas con el longevo personaje y todo su universo entre especiales, crossovers y números únicos. Su estilo, sin ser tan cartoon y más fiel al clásico como el de su compañero Dan Parent (que sí participó en la serie regular hasta su finalización en 2015) es perfecto para el tono de la serie, haciendo un buen trabajo. Incluso el propio Depredador es visualmente aceptable con ese trazo redondo de dibujos animados y colores vivos. Por unanimidad, el dibujo gana este concurso de popularidad.

Jason Millet y Rich Koslowski, el resto del equipo artístico en color y tinta, andan a la zaga de Ruiz dejando una miniserie que, cruce de especies aparte, está a muy buen nivel en todos los apartados gráficos. Como dije antes, el malo malísimo era el único hándicap, ya que a priori podía suponer un escollo visual importante. Pero la caricaturización consigue darle un tono camp, incluso para que formase parte de la galería de villanos de Adam West en la mítica serie de los sesenta. Aquí no hay malas caras y tanto dibujo, color como tintas van todos a una. Se podría decir que tenemos un cazador muy feo más made in Archie Comics que de Dark Horse.

¡Ay, madre! ¿Dónde me he metido?

Este disparatado encuentro entre los adolescentes más famosos de Estados Unidos y uno de los depredadores más famosos del cine me deja una sensación agridulce que pese a ser divertida y va de menos a más, no ha conseguido engancharme en su intento de combinar el humor con una alta dosis de violencia. Quizá sea yo. Quizá me lo haya tomado en serio o esto no sea para mí. Lo que estoy seguro es que, tarde o temprano, volveré a Riverdale. Palabra de boy scout.

¡Nos vemos en la Zona!

Buy Me a Coffee at ko-fi.com

También te podría gustar...

Deja un comentario, zhéroe

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.