Aquellos Maravillosos Años 90: WILDSTORM PRODUCTIONS (III)

Llegamos a la tercera parte de nuestra serie de artículos sobre la historia de Wildstorm Productions, en el anterior artículo nos quedamos en un momento clave en la historia de la compañía, su compra por parte de una de las majors del cómic americano: DC Comics en un momento especialmente dulce dulce a nivel creativo.

WILDSTORM PRODUCTIONS
PARTE 3: LA REVOLUCIÓN ABORTADA

LOS NUEVOS JEFES

Hola, buenas tardes ¿quién hay para comer?

Tres fueron los factores que motivaron la compra de Wildstorm Productions por parte de DC Comics: Primero, fichar a Jim Lee, el dibujante hot noventero por antonomasia; segundo, los coloristas, Wildstorm contaba con algunos de los mejores coloristas del mercado y finalmente, conseguir que Alan Moore, que había jurado y perjurado no volver a trabajar jamás para la compañía, volviese a hacer cómics para la editorial de Superman. Fuese como fuese, desde luego a Moore no le hizo ninguna gracia y fueron necesarias varias visitas de Lee a Northampton y curiosas cláusulas (como que el sello de DC no apareciera en ninguna parte de un cómic de Moore) para que el barbudo guionista, comprometido con sus dibujantes, diera su brazo a torcer.

Las condiciones iniciales de esta adquisición eran bastante cómodas para Wildstorm, que no sólo se veía apoyada por una grande como DC sino que además mantenía su total independencia editorial y económica, con Jim Lee como Director Editorial. Es en esta situación en la que la compañía continuará la línea editorial establecida por el Authority de Ellis y Hitch, gran éxito de la temporada que todavía tenía que ser superado por sus sucesores; unos no demasiados conocidos Mark Millar y Frank Quitelly.

¡Alto, la Autoridad!

Y es que, si bien el Authority de Ellis y Hitch fue todo un revulsivo en su momento, el equipo creativo que realmente dio el campanazo y popularizó una determinada aproximación a los superhéroes, no necesariamente más cínica pero sí menos sutil, que perduraría durante la casi la primera década del s.XXI fue el Authority de Mark Millar y Frank Quitelly. Tanto fue así, que el título contó con sus propios spin-offs, como The Establishment o la inteligible The Monarchy, aunque ninguno de ellos superaría el año.

Por su parte, Warren Ellis comienza un período alejado del cómic más mainstream, si bien publicará alguna miniserie dentro de la editorial. También se mantendrá en su personal Planetary, realizando sus crossovers derivados, aunque la colección regular comenzará a sufrir retrasos cada vez más acusados.

SupermaNjestuoso.

Si bien Authority se ha convertido en la serie señera de la editorial, no podemos olvidar su más antiguo título, Wildcats, que alcanzará una calidad no vista desde los tiempos de Moore. Los retrasos de Charest no hacen más que lastrar el título, cosa que desemboca en el abandono de guionista y dibujante para ser sustituídos por Joe Casey y Sean Phillips. Casey es uno de esos nuevos guionistas cuyo trabajo está llamando la atención en el cómic maisntream y que tiene en Wildstorm la oportunidad de actuar con libertad. Podríamos verlo, salvando las distancia, como un intento de reproducir la jugada con Warren Ellis. Casey también realiza para la editorial junto a Ed McGuiness la serie de Mr. Majestic, el superman de Wildstorm, realizando un trabajo tan remarcable que le vale a ambos autores el fichaje para las cabeceras del hombre de acero.

Los Wildcats de Casey/Phillips se convierten en algo único dentro del mainstream superheroico, se trata de un título completamente alejado de los convencionalismos del género, más centrado en la odisea vital de una serie de personajes perdidos en el mundo y que no saben qué hacer con sus vidas. Todo ellos envuelto en una trama donde lo mundano se mezcla con la ciencia ficción própia del Universo Wildstorm, jugando de manera inteligente con los elementos más tópicos creados por Lee y secuaces en los ’90.

Otra cabecera clásica que continúa y obtiene un equipo creativo especialmente brillante es Gen13, que caen en las manos de Adam Warren, uno de los mejores y más infravalorados autores independientes del cómic americano que, junto a dibujantes como él mismo, Kaare Andrews o Ed Benes convierten el título en un festival de ciencia ficción pasado de rosca, donde se ríe y retuerce las reglas de cómic noventero de adolescente superhéroes.

La que se avecina…

Si a estos títulos señeros les sumamos las aportaciones de Alan Moore y sus America’s Best Comics podemos decir que estamos en un momento especialmente dulce a nivel creativo para la editorial. Tanto es así, que dentro del entramado empresarial de los sellos DC Comics, Wildstorm se convierte en algo así como el lugar para la innovación. Mientras que el Universo DC y sus personajes icónicos se centran en propuestas de carácter más clásico y Vertigo se lanza a contenido adulto alejado del cómic de superhéroes, Wildstorm es algo así como un híbrido, donde se mezclan géneros y se trata de crear nuevas propuestas envueltas en lo que exteriormente se podría clasificar como cómic de superhéroes.

La expectación está ahí, todo el público está pendiente de cuál será el nuevo paso a seguir tras la salida de Mark Millar y Frank Quitelly de Authority, ¿cómo se puede llevar más allá la propuesta? además de propuestas de Garth Ennis o el propio Bryan Hitch. Empieza a sonar Azzarello como sucesor y una nueva línea de cómic adulto dentro de Wildstorm que se sumaría a la existentes Homage y Cliffhanger, que continúan.

Y entonces sucede el 11 de Septiembre.

EL DISMINUIDO OJO DEL HURACÁN

Patriotismo patrio en Authomatic Kafka.

La nueva sensibilidad surgida a raíz de los ataques terroristas al world trade center se deja ver en todos los sectores del entretenimiento americano y el cómic no iba a ser menos. Y probablemente el título que se verá más afectado será la bandera de la revolución del Universo Wildstorm: la brutal Authority, un cómic donde los aviones son usados como armas de destrucción masiva en ciudades arrasadas por ataques externos.

A partir de este punto comienza a hacerse aparente el peso editorial de DC en Wildstorm que, aunque lo parezca, ya no es una pequeña y dinámica editorial californiana sino que forma parte de un enorme conglomerado empresarial y cuyos “nuevos jefes” son especialmente sensibles a los múltiples cambios socio-políticos. Como ya hemos dicho el primer síntoma de esta nueva situación se dejará ver en Authority, la recta final de la etapa Millar estará marcada por los retrasos y la censura. Los proyectos de Hitch y Azzarello serán cancelados y la colección más exitosa del momento queda en un hiato.

Authority censurada.

Todo el proyectado relanzamiento editorial, que iba a girar en torno a ese sello adulto llamado Eye of the Storm, sufrirá una serie de cambios y retrasos. Aunque hay títulos cuya publicación se llevará a cabo sin demasiadas alteraciones, como los Wildcats 3.0 de Casey y Nguyen, donde una vez deconstruídos el grupo en su anterior volumen, el guionista lleva ahora un proceso de reconstrucción centrado en el potencial para cambiar el mundo de las corporaciones, en este caso en manos de un benefactor tan bienintencionado como alejado de la humanidad. Casey también realizará otras interesantes propuestas dentro de la línea, como la interesante Authomatic Kafka (2002-2003) junto a Ashley Wood.

A través de este Eye of the Storm desembarca en Wildstorm nada menos que Ed Brubaker, escribiendo la miniserie Point Blank (2002) dónde a través de Grifter se nos muestra el universo Wildstorm bajo una mirada más adulto y nos presenta el que será su gran título para la editorial y el inicio de una de las relaciones creativas más provechosas del medio junto con el dibujante Sean Phillps: Sleeper (2003-2004). Sleeper es el gran cómic de Eye of the Storm, las desventuras del agente doble Holden Carever en la organización del recuperado e inhumano Tao se convierten en un remarcable éxito de crítica si bien no de público. Esto último se convertirá en uno de los lastres de la línea.

Sleeper.

¿Y qué pasa con Authority? Pues finalmente será relanzada el 2003 a cargo del guionista Robbie Morrison y el dibujante Dwayne Turner. Decir que se ha perdido “el momento” es quedarse corto. En 2002 ya se ha lanzado The Ultimates en Marvel por parte de los propios Millar y Hitch, se ha dado un paso más allá en la propuesta original del cómic pero es que, además, el guionista opta por una aproximación terriblemente convencional en un cómic cuya fama radica en ser innovador mientras que el estilo del dibujante está a años luz de la espectacularidad que caracterizó la serie. Este volumen dos resulta una triste sombra de su predecesor.

Otro fracaso es el nuevo volumen de Gen 13, Adam Warren cancela el primer volumen por falta de ventas y en 2002 se relanza el grupo fuera de la línea adulta. La aproximación en este caso pasa por fichar a Chris Claremont, el patriarca mutante crea un grupo formado por personajes de nueva creación y alejados del concepto original. Tener a alguien como Claremont escribiendo adolescentes del s.XXI es un claro ejemplo de miopía editorial y la serie se saldará con un sonoro fracaso.

¿Y QUÉ PASA CON JIM LEE Y ALAN MOORE?

Los Gen13 de Claremont.

Jim Lee bien, gracias. Lee ha ido prosperando dentro del aparato editorial de DC Comics, no solo plegándose a las decisiones tomadas por la compañía sino trabajando en sus personajes como en el exitoso Batman: Silencio.

Alan Moore por su parte está cada vez menos contento con la situación. El guionista ha tenido que hacer frente a la censura algo estúpida de la editorial en las páginas de su Liga de los Caballeros Extraordinarios y ya tiene bastante claro que va a poner fin a su colaboración con Lee. Y así empieza a plantear el cierre de la línea.

Pero no se vayan todavía, queda cuerda para un rato. En la próxima parte hablaremos de las consecuencias de la marcha de Alan Moore, así como del nuevo relanzamiento Universo Wildstorm tras el fiasco post-11-S de Eye of the Storm.

¡Nos vemos en la Zona!

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David Mas

Lector compulsivo, le gusta referirse a sí mismo en tercera persona en las bios, escribe artículos a ratos, y también acumula papel y trastos. ¡Ah! Y una vez vio un dirigible... Bueno, la verdad es que no.

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