Aquellos Maravillosos Años 90: WILDSTORM PRODUCTIONS (II)

Continuamos con este repaso a la historia de Wildstorm Productions, si en la primera parte indagamos en los primeros años de la compañía, a continuación vamos a ver cómo pasó de un interesante sello de Image Comics a editar algunos de los cómics más revolucionarios e importantes de la época.

WILDSTORM PRODUCTIONS
PARTE 2: SE DESATA TORMENTA

DESPUES DEL FUEGO

Stormwatch.

Tras Fire From Heaven, Wildstorm y, naturalmente, sus series, sufrieron las inevitables reconfiguraciones derivadas de estos eventos destinados a “cambiarlo todo para siempre”. Algunas series fueron canceladas, como es el caso de Deathblow, para hacer sitio a nuevos títulos, como Savant Garde. Hubo títulos que mantuvieron sin cambios creativos significativos, como Gen13 o Wetworks, mientras que otros sí que sufrieron variaciones tras el crossover, como WildC.A.T.S, que perdió a Alan Moore y recuperó a Brandon Choi, perdiendo completamente el interés.

Stormwatch fue otra de las series cuyo equipo creativo cambió y la llegada del nuevo guionista se convertiría en un revulsivo para el sello editorial: Warren Ellis llegaba en el número #37. El escritor británico había debutado en el mercado americano en 1994, al contrario de muchos de sus coetáneos, como Garth Ennis, Ellis no había logrado desembarcar en Vertigo y se había visto obligado a destilar sus intereses en títulos puramente superheróicos en Marvel, entre otras colaboraciones para diversas compañías, entre ellas Wildstorm, donde tras realizar un par de olvidables capítulos para el crossover Fire From Heaven pasaría a escribir la mentada Stormwatch.

El debut de Ellis.

En el sello del siempre avispado Jim Lee nuestro guionista se topó con una libertad que ninguna otra editorial mainstream le había brindado hasta el momento. Así que, con dibujos de Tom Raney, Warren Ellis adaptó la serie a sus inquietudes del momento, desechándose (y muchas veces burlándose directamente) de todos los personajes y conceptos anteriores que consideraba ridículos, reformulando los que consideraba válidos y añadiendo nuevos. De la noche al día, el cómic pasó de ser un título de acción noventero más a una colección donde se exploraban temas de conspiraciones políticas, juegos de poder y ciencia ficción muy del gusto del autor, que se dedicaba a reflexionar a veces sobre la naturaleza del superhombre e incluso explorar la historia del cómic americano.

Igualmente interesante aunque menos exitosa fue DV8, otro de los nuevos títulos lanzados tras Fire From Heaven y del también se encargo Warren Ellis, un cómic donde sacaba a pasear su vena más nihilista y que abandonó de forma temprana por desavenencias con el dibujante.

Era 1997, los años dorados de Image Comics habían quedado atrás con el fin de la burbuja de la especulación y las primeras cancelaciones ya se habían empezado a dejar ver entre varios socios, junto con las rencillas, que habían supuesto la expulsión de Rob Liefeld de la compañía, que había acabado llevándose a Alan Moore a su nueva empresa. Aunque Wildstorm todavía publico varios trabajos del guionista de Northampton con sus personajes con las miniseries de Deathblow y Vodoo, esta última, por cierto, tiene fama de ser el peor trabajo del barbudo.

Y mientras tanto, ¿dónde ha estado Jim Lee? Pues en Marvel.

EL PLAN MAESTRO

FF en Heroes Reborn.

En una de las más sonadas bajadas de pantalones del mundo del cómic, movida por diversas circunstancias ajenas al mundillo editorial y relacionadas con hombres de traje poco familiarizados con lo que es un tebeo, Marvel Comics volvió a contratar a dos de los “fugados” de Image: Rob Liefeld y, sí, Jim Lee. En el caso que nos ocupa, el multimillonario contrato establecía que Jim Lee y sus Wildstorm Productions se encargarían de realizar para Marvel las colecciones de Los Cuatro Fantásticos e Iron Man, que empezarían desde cero en un nuevo universo creado en exclusiva para que ellos y la gente de ROB! reiniciasen su versión del Universo Marvel.

El éxito de la jugada fue relativo, ya que su planteamiento buscaba reproducir las ventas de 1991, algo directamente imposible tras el colapso del mercado, por lo que pronto quedó claro que el contrato debía ser renegociado y no iba a superar el año. Liefeld abandonó cuando se le planteó esta nueva situación pero Lee, hombre de empresa, aceptó la oferta a la baja y se encargó de finalizar tanto sus series como Capitán América y Vengadores, abandonadas por ROB!

Pero resulta que detrás de estos movimientos destinados a congraciarse con la editorial están relacionados con la intención última de Jim Lee: vender Wildstorm Studios. Aunque no se sabe exactamente en qué punto se tomó la decisión (he llegado a leer que ese era el plan de Lee desde el principio), el dibujante y ahora empresario de origen coreano pretende vender su sello editorial a una de las grandes. En esta época comienzan las negociaciones con Marvel, con la que incluso se plantea continuar realizando un movimiento similar al de Heroes Reborn sólo que esta vez situado dentro del Universo Marvel y con personajes segundones, como Nick Furia o los Defensores, el germen de lo que acabaría siendo el Marvel Knights con la Event de Quesada y Palmiotti.

¿Y WILDSTORM QUÉ?

El crossover del momento.

Uno de los beneficios de la nueva relación entre Lee y Marvel será la publicación de diversos crossovers entre las compañías, entre ellos un muy sonado X-Men/Wildcats que contó con cuatro números a cargo de algunos de los autores más importantes de ambas compañía.

Así que pese a la complicada situación del cómic USA, Wildstorm sigue funcionando bien y adaptándose a la nueva situación. Pese al interés de la crítica Stormwatch parece no acabar de funcionar, con la intención de mejorar sus ventas, la serie será relanzada en su número #50 con un nuevo volumen a cargo de Oscar Jimenez primero y un tal Bryan Hitch después, que se desarrollará entre 1997 y 1998. Y así, mientras colecciones “clásicas” (con todo el noventerismo que esto implica) como Wetworks o Backlash van cayendo, otras se mantienen, como WildC.A.T.s o Gen13, que aguanta la salida de su creador J.S. Campbell.

Hablando de Campbell, este, junto a los otros dos dibujantes hot del momento: Humberto Ramos y Joe Madureira, lanzarán sus nuevas (y terriblemente irregulares) cabeceras en su propio sello dentro de Wildstorm: Cliffhanger. De nuevo el ojo de Lee a la hora de atraer autores a sus costas queda más que probado. Y no hay que olvidar que Homage, su otro sello “de autor”, continúa con títulos como Astro City, Stranger in Paradise o Leave it to Chance.

Preview al modelito.

Pero eso no es todo, quizá con la intención de mostrar una compañía lo más exitosa posible para sus potenciales compradores, Lee realiza su esperadísimo regreso a los lápices en un nuevo título. Los rumores serán muchos y las expectativas serán muy altas hasta el lanzamiento de Divine Right. Aunque los anuncios originales hacen pensar de otra manera el título resulta estar totalmente integrado en el Universo Wildstorm y se salda con el éxito esperable del dibujante coreano pero sin desatar ninguna locura.

Otra serie que debuta, en este caso discretamente, durante esta época es Planetary, un cómic destinado a explorar el Universo Wildstorm a cargo de Warren Ellis y John Cassaday, que había trabajado un año antes en un título del sello Homage Comics: Desperadoes.

LA EXPLOSIÓN

Será 1999 el año en el que Wildstorm se convertirá en la editorial más innovadora del mainstream americano a raíz de diversos lanzamientos. Hay que señalar que por aquellas fechas el volumen de publicaciones de la editorial ya no era el de sus años más boyantes, con Gen13 como única publicación de los primeros tiempos que mantenía su numeración original. Ya que WildC.A.T.s, la colección señera del sello, es cancelada con su número #50 para dar paso a Wildcats, una nueva serie con un equipo creativo de lujo sobre el papel: el guionista Scott Lobdell (esperad) es uno de los contactos de Lee durante su período Heroes Reborn, el guionista encargado de realizar las series mutantes durante uno de los periodos más exitosos de franquicia, entiéndase esto como que las series no se hundieron en un momento de bajón generalizado de ventas, había caído en desgracia en Marvel y se pasaba a Wildstorm. Junto a él, el regreso de Travis Charest, el que fue dibujante revelación en la serie regresaba convertido ya en una poco prolífica estrella. El equipo creativo ya había trabajado en el primer X-Men/WildCATs por lo que la expectación era máxima, y las ventas en principio también, aunque los retrasos pronto harían mella en la serie.

Los Wildcats de Lobdell y Charest.

Pero el verdadero campanazo lo dará Warren Ellis, que junto a Bryan Hitch y con la bendición de la editorial ha decidido darle una última vuelta de tuerca (y un último empujón) a su reflexión sobre el superhombre. El segundo volumen de Stormwatch se cancela, el destino del grupo queda sellado en el crossover Wildcats/Aliens y queda todo dispuesto para el lanzamiento de The Authority.

Ellis, que no había hecho sino ir ganando fama durante todo este tiempo, aprovecha el estilo de un Hitch en estado de gracia para llevar al cómic el concepto del widescreen, el blockbuster veraniego. Si bien es cierto que no hay nada necesariamente nuevo en la base del planteamiento, una idea parecida ya había sido tratada por Morrison en su JLA, el espectacular dibujo unido al distanciamiento irónico y el minimalismo del guionista convierte la serie en la gran sorpresa del año y pone todos los focos en el sello de Jim Lee.

Widescreen para todos.

Pero aún hay más, ese mismo año Wildstorm lanza America’s Best Comics, un sello editorial destinado a publicar un total de cuatro series escritas por nada menos que Alan Moore, que recordemos que por aquella época se hallaba en un “período reconstructivista” con el que el autor pretendía devolver a los superhéroes a su esencia de diversión. Moore había iniciado ese camino en el Supreme de Rob Liefeld, que le dio total libertad para rehacer su universo de clones sin pies, primero en Image y después en Awesome, pero la poca seriedad de EL CREADOR, produjo el colapso de la editorial y la marcha de Moore bastante mosqueado. De nuevo se presenta el Jim Lee editor que le ofrece al de Northampton toda la libertad de la que disponía en “casa ROB!” con la estabilidad financiera de la que han gozado todas las empresas bajo la batuta de Lee. Moore acepta.

Y entonces DC Comics compra Wildstorm Productions…

Hasta aquí hemos llegado, en la tercera parte exploraremos las causas y las consecuencias de la compra de Wildstorm por parte de DC.

¡Nos vemos en la Zona!

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David Mas

Lector compulsivo, le gusta referirse a sí mismo en tercera persona en las bios, escribe artículos a ratos, y también acumula papel y trastos. ¡Ah! Y una vez vio un dirigible... Bueno, la verdad es que no.

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