Aquellos Maravillosos Años 90: MR. MAJESTIC

Este año hemos visto la publicación del histórico Action Comics 1000, la serie que el 1938 introdujo a Superman e inauguró todo el género superheroico alcanzaba la redonda cifra de 4 dígitos y, a pesar de que el número de aniversario ha resultado algo deslustrado desde aquí no vamos a perder la oportunidad de celebrarlo… hablando de uno de los múltiples clones noventeros de Superman: ¿Supreme?, nah, demasiado visto, hablemos de…

MR. MAJESTIC

EL SUPERMAN DE JIM LEE

Cuando hablo de “El Superman de Jim Lee” no me refiero al horrible rediseño del traje del personaje que tuvimos que soportar durante los New52, ni siquiera hablo de la desganada portada principal que se se cascó para el mentado Action Comics 1000, me refiero a que Mr. Majestic nació como “El Superman” del Universo Wildstorm, creado por Jim Lee dentro de Image en pleno boom editorial de principios de los ’90.

Supermanjestic.

Introducido en WildC.A.T.s #11 por H. K. Proger y Jim Lee, Mr. Majestic era, básicamente, un sosias de Superman. Majestros era uno de los lords Kherubines (raza alienígena enfrentada a los malvados Daemonitas) que había quedado atrapado en la tierra hacía siglos y que, a principios de los años 40 había adoptado la identidad superheroica, con la que se había enfrentado al mal hasta los años 60 debido a un desastroso suceso que, aparentemente, lo hizo retirarse y pasarse más de 30 años aislado del mundo. El personaje con traje, capa y poderes que recordaban poderosamente al Hombre de Acero tuvo la suerte de contar con autores como James Robinson o, sobre todo, Alan Moore a la hora de darle algo de entidad. Durante su estancia en como guionista de la serie Moore optó por un acercamiento al arquetipo del superhombre diferente del que plasmaría en Supreme (copia Liefeldesca del kriptoniano) poco tiempo después, a medio camino entre la inhumanidad del Doctor Manhattan y la inocencia del Superman de la edad de plata. Mr. Majestic muestra unos poderes y una inteligencia más allá de lo que los seres humanos pueden concebir al mismo tiempo que comenta que hace milenios que no practica sexo porque eso le haría bajar su nivel como guerrero kherubin. En los años posteriores el personaje irá dejándose ver por el Universo Wildstorm, especialmente recordable es su enfrentamiento a la entropia universal narrado por Moore y D’anda en el Wildstorm Spotlight #1, uno de los mejores trabajos del británico en Image. Pero será a finales de siglo cuando el personaje obtenga, contra todo pronóstico, su propia serie regular.

EL MITO DEL HOMBRE DE ACERO FRENTE AL CAMBIO DE SIGLO

¡Super Albino!

Darle una serie regular a un personaje cuyo papel hasta la fecha no dejaba de ser secundario y que, además, se trataba de una copia no demasiado velada de uno del superhéroe más popular del mundo quizá no pareciera la idea más rentable del mundo pero estamos hablando de la Wildstorm pre-DC (en aquella época estaban en proceso de compra) la editorial que pasó de publicar noventeradas genéricas a publicar los cómics que formaron la base del cómic mainstream del S.XXI. Fue desde Wildstorm desde donde se le dio a Warren Ellis la oportunidad de desarrollar Stormwatch, pese a que las ventas no acompañaban, hasta que se dio el campanazo con Authority, por lo que estamos frente a una editorial que no tiene miedo a la hora de dar oportunidad a los autores y conceptos con potencial.

A tope de autores.

A la hora de entender el otro factor determinante para la publicación de esta serie tenemos que mirar al personaje en el cual Mr. Majestic se basa: Superman. A finales del S.XX, El Hombre de Acero (1986) de John Byrne sigue siendo el canon del personaje, lo que implica un Superman más cercano a su mundo adoptivo y alejando de todas las “ideas locas” de la Edad de Plata: sin Superboy, ni Supergirl, ni Superperro, con niveles de poder más mundanos, nada de Legión de Superhéroes… Sin embargo, la reivindicación de todos estos elementos llevada a cabo en el Supreme (1996-1998) de Alan Moore habían generado la conciencia entre público y autores de que quizá aquellos elementos no fueran tan tontos e infantiles como se había pensado en los “oscuros ochenta” y que el problema, quizá, residiera en los autores que no sabían tratarlos

Vayamos a los autores de la propuesta, por un lado tenemos a Brian Holguin, que venía de escribir varias series en diversos estudios de Image como Cyber Force, Stone o Kiss Psyco Circus. También a los guiones tenemos a Joe Casey, que estaba empezando a sonar como una futura promesa del mundo del cómic gracias a su trabajo en Cable, donde con la ayuda de José Ladrönn había logrado revitalizar al personaje creando un extraño híbrido estético a medio camino entre los ’60 y los ’90. Finalmente a los lápices nos encontramos con Ed McGuinness, cuyo estilo “amerimanga” había encajado a la perfección con el tono del Masacre de Joe Kelly, convirtiendo la serie en un pequeño éxito y la base del actual éxito del personaje. Estamos hablando de, al menos, dos autores que, si bien todavía no han dado el campanazo, están en ello y no tienen miedo a la hora de probar cosas nuevas y más si se les da la libertad que no gozan con personajes más icónicos.

HOY ES LA EDAD DE PLATA

Toma enfoque.

Cosmología es el título con el que arranca Mr. Majestic y que deja bastante claro cual va a ser el enfoque de Casey/Holguin para el personaje. Los autores se centran en los 30 años durante los cuales el personaje se pasó, supuestamente, aislado de la humanidad para revelarnos que no fue  así sino que se estuvo preparando para una descomunal amenaza cósmica, en la línea popularizada por series como la JLA de Morrison y, sobre todo, Authority, título coetáneo a la serie que nos ocupa.

Pero para hacer frente a la amenaza los autores optarán por huir del acercamiento típicamente superheroico de solucionar el problema a palos y, de paso, irán a la raíz del problema con el personaje: definir qué diferencia a Mr. Majestic de Superman. En sus declaraciones iniciales sobre la serie Joe Casey dejaba caer que su personaje iba a hacer cosas que El Hombre de Acero no podía hacer porque “ya no es tan Super para según que cosas” y por ahí van los tiros. La estrategia de Majestros para salvar la Tierra implica ideas locas y poderes pasados de vueltas típicos de la Silver Age, cosas que el Superman post-Crisis, que ya no puede ni sobrevivir en el espacio sin ayuda, puede hacer. Y por ahí van los tiros, el equipo creativo dará un tono de ciencia ficción moderno a los conceptos locos del Superman pre-Crisis dejando muy claro de qué va Mr. Majestic: es el Superman de la Edad de Plata pero hecho en los albores del S.XXI.

Superman y Superboy… digooo…

A partir de este punto, y una vez aclarado el pasado del personaje y establecidos sus secundarios, los autores se enfrascan en la misión de mostrarnos sus aventuras día a día definiendo al personaje como el arquetipo del kriptoniano, venido de otro mundo, enamorado de su hogar de adopción, con los conceptos del bien y el mal claramente definidos y un incansable afán de ayudar al débil. Veremos como Mr. Majestic tiene que hacer frente a decisiones difíciles cuando el continuo espacio tiempo se resquebraje y la única manera de evitarlo implique el sufrimiento de inocentes. Seremos testigos de la bondad infinita de nuestro protagonista durante una cita imposible con Maxine Manchester, la ciborg criminal y monja de la Iglesia de Gorth que tiene en nuestro héroe a su figura paterna. Conoceremos a Majestrate, hijo de Mr. Majestic en un movimiento que se adelanta casi 20 años a la introducción de Jon Kent, el actual Superboy de DC. Y observaremos como nuestro personaje tendrá que enfrentarse a peligros tales como invasiones alienígenas o seductoras diosas galácticas.

Todo esto preciosamente ilustrado por Ed McGuinness que, pese a que en un principio despertó las reticencias de los editores, a pesar del apoyo de los guionistas, se convierte en un pilar básico en esta. Su estilo a medio camino entre el manga y el cartoon con tendencia a ilustrar personajes fornidos encaja a la perfección con la imagen musculosa al mismo tiempo que bonachona que se busca para el personaje, además de saber aportar espectacularidad y dinamismo cuando la historia lo requiere. Tan fundamental resulta su trabajo llamará la atención de la propia DC, que lo fichará para dibujar al original, a Superman.

LIDIANDO CON EL ASCENSO

Soy la cancelación, buenas tardes.

La marcha de McGuinness supondrá un duro golpe para la serie, que será cancelada tan sólo tres números después. Para la recta final la pareja Casey/Holguin, aprovechando la entrada del dibujante Eric Canete, cuyo estilo anguloso y feista no podía estar más alejado del de McGuinness, optan por cambiar por completo el tono de la serie con Ley Universal, una historia con tintes metafísicos que se salda con el cambio total del statu quo del personaje al cierre de su serie.

Tras la cancelación, Holguin se mantendrá en Image, continuando sus trabajos en las series de McFarlane. Sin embargo Joe Casey también acabará siendo fichado por la Super-oficina al poco tiempo, coincidiendo con McGuinnes, si bien en series distintas, durante la etapa dirigida por Jeph Loeb, que curiosamente se caracterizó por polémicos movimientos destinados a devolver los elementos perdidos del Superman de la Edad de Plata. Este cambio de actitud desde la cúpula editorial de DC solo se puede entender desde la influencia que trabajos como el Supreme de Moore o este mismo Mr. Majestic tuvieron tanto en la comunidad creativa como en los lectores,  demostrando la viabilidad de unos conceptos previamente denostados y considerados “infantiles”. Un claro precedente del Superman que nos encontraríamos el S.XXI.

¡Nos vemos en la Zona!

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David Mas

Lector compulsivo, le gusta referirse a sí mismo en tercera persona en las bios, escribe artículos a ratos, y también acumula papel y trastos. ¡Ah! Y una vez vio un dirigible... Bueno, la verdad es que no.

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