Aquellos Maravillosos Años 90: LOS ÚLTIMOS DIBUJANTES HOT

ADVERTENCIA

Las opiniones vertidas aquí son personales e intransferibles y se basan en una interpretación del autor de una serie de situaciones y movimientos editoriales que admiten otras aproximaciones.

¿QUÉ ES UN DIBUJANTE ‘HOT’?

Los dibujantes populares, seguidos por los aficionados, requeridos por editores y promocionados a conveniencia han existido siempre. Desde los dibujantes de determinadas páginas de prensa a los autores fan-favourites de los 80 como podían ser Simonson, Miller o Byrne. Sin embargo, en esta ocasión nos vamos a centrar en el concepto del dibujante hot tal y como fue definido en los años 90, la década por antonomasia de los dibujantes.

A la hora de establecer el dibujante hot noventero prototípico hay que pensar en los fundadores de Image Comics, artistas en particular como Jim Lee, Erik Larsen, Todd McFarlane, Mark Silvestri o Rob Liefeld. ¿Qué diferenció a estos dibujantes de sus predecesores? Pues hablamos de artistas relativamente jóvenes que experimentaron un meteórico aumento de popularidad que los convirtió en reyes del mercado. A esto se une una ambición que los llevaba más allá de las fronteras del mundo del cómic y que los ha acabado alejando, en su gran mayoría, de la mesa de dibujo.

Que jóvenes e ingenuos que eran cuando crearon Image Comics.

Las mismas grandes editoriales responsables de la creación de estos dibujantes sobre-promocionados se apresurarían en intentar desplazar el foco del dibujante en cuanto se dieron cuenta que estos se marchaban para crear sus propias editoriales y personajes, pasando, a veces forzadamente, de dibujantes a guionistas. Pero antes de que la atención del público se desplazara a personajes y guionistas surgió una última y reducida generación de dibujantes hot que no solo reproducirían las características de sus predecesores, sino que las presentarían de una manera incluso más rápida en una evolución de apenas tres o cuatro años.

A diferencia de sus predecesores estos dibujantes dieron el salto a la fama a mediados de los 90 en pleno apogeo de la “Revolución Image” y con las primeras señales de la crisis asomando. Estilísticamente estos autores huían del detallismo y la hipermusculación de los grandes modelos artísticos de la época e incorporaban influencias de la animación y el manga.

La nueva revolución que se venía.

Aunque podríamos decir que tenían puntos comunes en sus influencias y carrera, a la hora de hablar del elemento coagulante que los une y, al mismo tiempo, los diferencia de otros dibujantes de su generación, como Travis Charrest, hay que señalar un sello editorial: los tres fundaron Cliffhanger, reproduciendo (más o menos) el modelo de sus predecesores, esta vez dentro de la misma Image.

LOS TRES DE CLIFFHANGER

Cliffhanger fue una Image dentro de la propia Image. Un subsello editorial fundado en 1998 dentro del estudio de Jim Lee destinado a aunar las propuestas personales de una serie de autores jovencísimos que habían saltado a la fama apenas un par de años antes y que se habían conseguido en los favoritos del gran público. Estos autores aprendieron las lecciones de la generación anterior y se unieron a la hora de “crear” su “propia editorial”. Dentro del sello publicaban los siguientes dibujantes convertidos en autores completos.

Joe Madureira

Con menos de 25 años Madureira se había convertido en uno de los más cotizados dibujantes del mercado USA, su carrera había seguido unos parámetros similares a los de sus “padrinos” de Image. Tras debutar a los 18 años había pasado a ser el dibujante de Uncanny X-Men, serie más popular de Marvel, con apenas 20 siendo su fichaje parte de la respuesta editorial a la fuga de talentos a Image. Madureira encarnaba y abanderaba la nueva corriente estética post-Lee, era un autor fuertemente influenciado por el manga, llegando a presentar patrones estéticos totalmente basados en el cómic japones. Pero igual que el dinero no pudo retener a los chicos de Image, Madureira no tardó demasiado en marcharse a crear su propia serie en Image dentro del mentado sello.

J. Scott Campbell

De nuevo estamos ante un autor que debuta con menos de 20 años y que ya es desmedidamente famoso y promocionado con menos de 25, en este caso con su primer trabajo profesional: Gen 13. La particularidad de Campbell es que es un autor que ya no surge de una de las grandes, sino que se forma y debuta en los estudios del propio Jim Lee, en Image, la editorial fundada por autores hot ya genera sus propios fan favourites. El estilo de Campbell, a medio camino entre Jim Lee, la animación Disney y, claro, el manga, conecta de manera inmediata con el público de la época a través de Gen 13, un título que se convirtió en el primer sleeper de Wildstorm. Con la ayuda del dibujante la serie regular de Gen 13 se convirtió en un título de humor absurdo y aventuras chorras donde Bruce Campbell, amazonas asesinas y piratas se cruzaban con un grupo de superadolescentes hormonados y descerebrados. Pese al éxito el dibujante pronto manifestaría su desinterés en la serie en forma de prolongadas ausencias que se saldarían con un descenso en las ventas del título y, finalmente, su salida oficial (porque ya hacía meses que no se ocupaba de la serie) en el número 25. De nuevo, para realizar su nuevo proyecto en el nuevo sello de su padrino Jim Lee

Humberto Ramos

Ramos es el autor más difícil de encajar dentro de este grupo, especialmente a causa de la posterior evolución de su carrera. No obstante, debemos centrarnos en su situación y evolución de su carrera en estas fechas. Algo más mayor que los anteriores, Ramos debutó en el mercado americano en 1994 siendo Impulso (1995-199) para DC su primer trabajo con el que gana notoriedad. Su particular estilo de formas exageradas, con pies gigantes y expresiones imposibles empieza a llamar la atención de público y editores, cosa que le hace realizar vistosos trabajos para la Event Comics de Quesada y la Image de Jim Lee donde realizará diversos proyectos relacionados con el superventas de la época, Gen 13. Ramos genera la suficiente expectación y ventas como para resultar un valor seguro para Cliffhanger.

AUGE Y CAÍDA DE CLIFFHANGER

Como ya hemos dicho, el flamante nuevo sello editorial se lanza el 1998 en medio de unas altísimas expectativas. Todo el mundo está interesado en las nuevas propuestas de estas tres jóvenes promesas que han renovado la estética del cómic de superhéroes, superando el gusto por las posturas Jimleescas. Sus propuestas, además, buscan alejarse del género superheróico y ampliar la temática en un mercado terriblemente homogéneo por aquel entonces y todo esto no desde una pequeña editorial, sino desde la tercera gran editorial del país, con los medios a sus pies.

Joe Madureira lanza Battle Chasers, cómic con el que el autor ya no tiene porque disimular ni adaptar sus influencias orientales y que mezcla la espada y la brujería con elementos steampunk. J. Scott Campbell publica Danger Girl, una serie de humor, aventuras y chicas guapas muy en la línea de las preferencias por el humor ligero y las tramas tontas del autor. Finalmente Humberto Ramos crea Crimson, una historia de vampiros donde un joven adolescente se ve arrastrado al mundo de lo sobrenatural y debe adaptarse a su nueva vida.

Aquí andamios, tomando un refrigerio cosecha del 90…

Las tres series empiezan bien y las ventas son más que respetables, pero repitiendo los patrones que fijaron sus predecesores con Image, los retrasos no tardarán en dejarse ver. De nuevo, a medida que muchos de estos autores ganaban prestigio y dinero a través del breve recorrido de sus creaciones, su interés en estas menguaba. Resumiendo: lo de dibujar de manera regular no lo llevaban bien.

Cuatro años le costó a J. Scott Campbell publicar los siete números de los que consta su “serie regular” de Danger Girl antes de cerra la historia y la serie. Más sangrante aún es el caso de Joe Madureira, que dejó su historia a medias y sin ningún tipo de perspectiva para acabarla tras publicar la friolera de nueve números entre 1998 y 2001. La rumorología de la época vinculaba este hecho al descubrimiento de los videojuegos por parte de Mad.

Los tres protagonistas de las series juntos.

El único autor que, de nuevo, se diferencia de sus compañeros fue Humberto Ramos, que hace gala de una remarcable profesionalidad y se convirtió en el único valuarte del sello publicando su Crimson de manera más o menos regular, hasta concluir su historia con el número 24 en 2001.

Ramos lanzará su siguiente obra Out there (2001-2003) bastante menos popular que su predecesora y Campbell lanzará especiales y miniseries de sus Danger Girl, en las que el no colabora más allá del argumento, repitiendo los patrones típicos de los dibujantes-empresarios de Image. Otros autores van incorporándose al sello, como Bachallo y Kelly con la inconclusa y confusa Steampunk o el dúo Busiek/Pacheco con Arrowsmith, incluso Lobdell publicará junto a Yu su propia serie: Highroads. Con sus principales valedores completamente alejados del sello, Cliffhanger se convierte en el sello “de autor” redundante dentro de la Wildstrom de Jim Lee, que ya contaba con Homage Comics para este propósito. El sello se convertirá en un cajón desastre que aúna de manera aleatoria múltiples propuestas antes de ser finalmente cerrado el 2004.

EL CAMINO DE LA FAMA

Y, excepto Humberto Ramos, nuestros héroes continuando siguiendo el camino del dibujante hot marcado por sus predecesores, alejados de la producción de cómics a excepción de esporádicos retornos motivados a golpe de talonario.

Joe Madureira se ha dedicado a la gran pasión que descubrió mientras evitaba dibujar su serie: los videojuegos, con los que se gana muy bien la vida. Tras ser director creativo de sagas como Darksiders el 2017 se anunció que había convertido su inconcluso cómic en un videojuego, Battle Chasers: Nightwar.

De los pocos trabajos de Madureira que ha completado (más o menos).

Tras rumores jamás confirmados de una serie de Spiderman junto a Jeph Loeb y un amago de realizar una nueva serie regular el 2005 que se saldó con la publicación entre retrasos de dos números antes de que Wildsiderz desapareciera para siempre, J. Scott Campbell tampoco hace cómics. Actualmente el dibujante se dedica a otro tipo de actividades artísticas que van desde el diseño de estatuas hasta la realización de variopintas ilustraciones posteriormente recopiladas en libros, pasando por sus múltiples, vistosas y absurdamente caras portadas alternativas para Marvel.

Y finalmente el gran outsider del grupo: Humberto Ramos, cuya carrera ha seguido caminos mucho más convencionales. La evolución artística del autor lo fue alejando de sus influencias originales, desarrollando un estilo mucho más personal al mismo tiempo que iba alejándose de los proyectos personales tras la publicación de Out There, cosa que lo llevó a empezar a trabajar para Marvel, donde se ha mantenido de manera más o menos estable desde 2005 dibujando principalmente las series de Spiderman, aunque también ha trabajado con otros grandes personajes de la editorial. Su estatus de dibujante hot (tal y como lo entendemos en este artículo) jamás se llegó a consolidad y ha dado paso a un vistoso dibujante de empresa, bien valorado por Marvel y por un sector del público, pero que no parece levantar las pasiones que hacía antaño. Uno duda que fuera capaz de reproducir el éxito de Crimson hoy en día.

La fuente de ingresos menos estable de Campbell, pero la más famosa.

EL ÚLTIMO QUE CIERRE

Y estos fueron los últimos autores que se ciñeron al “modelo Image”, tras ellos los efectos de la reacción de las editoriales se dejó ver y, aunque ha habido dibujantes de mucha más calidad que estos, ninguno ha gozado de ese tipo de popularidad que les permitía convertirse en valuartes de su propia editorial (o sello) tendiendo que aliarse en muchos casos con los siguientes encumbrados editoriales: los guionistas hot.

¡Nos vemos en la Zona!

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David Mas

Lector compulsivo, le gusta referirse a sí mismo en tercera persona en las bios, escribe artículos a ratos, y también acumula papel y trastos. ¡Ah! Y una vez vio un dirigible... Bueno, la verdad es que no.

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2 Respuestas

  1. Manuel dice:

    Para los que no vivimos esos tiempos, estos artículos vienen de maravilla. Saludos.

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