Aquellos Maravillosos Años 90, #8b: LA ERA DE APOCALIPSIS (II): La supervivencia del más apto

Esta semana se estrena en nuestros cines X-Men: Apocalipsis, donde la Patrulla-X deberá hacer frente a la llegada de En Sabah Nur. Y teniendo una sección llamada Aquellos Maravillosos Años 90, década en la que el personaje brilló con oscuridad propia gracias a cierto macroevento, no podíamos dejar pasar la oportunidad.

Hace dos días os presentábamos el preámbulo a la Era de Apocalipsis, todo lo que precedió al gigantesco crossover, tanto editorialmente (Años 90: la Era del Crossover) como argumentalmente (La Búsqueda de Legión). Hoy ya nos lanzamos de cabeza al abismo en el que sólo existe una ley: la supervivencia del más apto…

LA ERA DE APOCALIPSIS
de VV.AA.

Título original: The Age of Apocalypse Omnibus HC
Sello: Marvel Comics
Guionistas: Scott Lobdell, Mark Waid, Fabian Nicieza, et al.
Artistas: Andy Kubert, Ron Garney, Joe Madureira, et al.
Entintadores: Al Milgrom, Tim Townsend, Karl, Kesel, et al.
Coloristas: Glynis Oliver, Steve Buccellato, Mike Thomas, et al.
Contenido: Uncanny X-Men #320-321, X-Men #40-41, Cable #20; X-Men: Alpha #1, Amazing X-Men #1-4, Astonishing X-Men #1-4, Factor X #1-4, Gambit and the X-Ternals #1-4, Generation Next #1-4, Weapon X #1-4, X-Calibre #1-4, X-Man #1-4, X-Men: Omega #1; Age of Apocalypse: The Chosen #1 (Ene.–Jun. 1995).
Publicación USA: Abril 2016 (Reedición)
Public. España: Mayo – Junio 2016 (Panini 1 y 2)
Valoración: 6/10

LA TIRANÍA DE LOS HOMBRES MALOS
It’s the end of the world as we know it…”

En enero de 1995 el escenario editorial se había dispuesto cuidadosamente: tras meses de rumores e informaciones a medias, las series mutantes habían sido canceladas debido a las nefastas consecuencias traídas por la muerte de Xavier en el pasado a manos de su propio hijo. En medio de este clima de expectación, la oficina mutante publica X-Men: Alpha, el cómic especial que inaugura La Era de Apocalipsis. Su portada, obra de Joe Madureira, presenta al lector potencial unos alterados, aunque icónicos, personajes del universo mutante, junto a algunos otros, a priori, irreconocibles.

X-Men: Alpha #1 (Jun. 1995): El principio del fin

Hay que señalar que este “especial inaugural” introdujo una nueva manera de plantear los crossovers. Si hasta la fecha estos habían tendido a desarrollarse o bien en cabeceras independientes con sus correspondientes cruces (Crisis en Tierras Infinitas, Secret Wars II), o bien directamente entre colecciones (cualquiera de los crossovers mutantes de la época), aquí nos encontramos con novedades. Por una parte, tenemos un especial que abre la trama planteando el escenario e introduciendo a los personajes; tras éste, las diversas tramas planteadas se desarrollan de manera paralela con -relativa- independencia en las diferentes cabeceras mutantes que vinieron a sustituir a las series habituales, para finalmente concluir la historia en otro especial de despedida. Este modelo de cruce con one-shots de apertura y cierre tendrá tanto éxito que será consecuentemente imitado en años posteriores, tanto dentro (Double Edge, La Encrucijada, Onslaught) como fuera de Marvel (Wildstorm Rising, Extreme Sacrifice) aunque hay que señalar que, curiosamente, DC jamás siguió este modelo.

Una vez comentado el panorama editorial vamos a centrarnos en tratar, uno por uno, los diferentes especiales y series que compusieron este crossover, empezamos pues, por el principio.

La Patrulla-X de Magneto (no la llamaron Patrulla-M porque “M-Men” suena estúpido)

Con su correspondiente portada metalizada se publicaba X-Men Alpha, el cómic que todo el mundo (ya nos entendemos) corrió a comprar en febrero de 1995. El aparato propagandístico de Marvel había trabajado duro y existía mucha expectación por conocer las consecuencias de un evento “multiversal” de tanta importancia como la muerte de su fundador habría tenido sobre la Patrulla X. Por supuesto, todo había salido horriblemente mal. Así, Scott Lobdell, con Mark Waid a los diálogos y Roger Cruz a los lápices (sobre el origen de su elección como dibujante de tan magno evento hablaremos más adelante) introducían al lector en La Era de Apocalipsis.

En sus páginas nos encontramos a una enigmática figura deambulando por las ruinas de lo que una vez fue Seattle, ahora poblada por montañas de cadáveres mientras el narrador nos introduce en un mundo donde hace años que se suceden las llamadas “cosechas”, limpiezas genéticas contra los Homo Sapiens llevadas a cabo por los Infinitos. Estos eran un misterioso grupo de seres con armadura (los 90 y eso), en este caso liderados por un irreconocible Unus el Intocable, añeja creación de Stan Lee. Durante un enfrentamiento con los Infinitos nuestro misterioso personaje entrará en contacto con La Asombrosa -que no Imposible- Patrulla X, un grupo de mutantes forajidos enfrentados a la fuerza establecida con nada menos que Magneto a la cabeza.

Magneto te mandaba a dormir alterando el flujo de hierro en sangre al cerebro. (WHAT?)

El desconocido personaje se revelará como un mentalmente inestable Bishop, el único personaje que no desaparecía de escena tras la muerte de Xavier en La Búsqueda de Legión, quien no duda en abalanzarse contra Magneto mientras balbucea que todo es por su culpa. Tras derrotar a Bishop y decidir llevarlo junto a su Patrulla-X, Magneto aprovecha, vía soliloquio, para explicar (convenientemente) cómo el asesinato de su buen amigo Charles Xavier cambió su vida y cómo ha fracasado en el intento de traer la coexistencia pacífica entre humanos y mutantes en un mundo que Apocalipsis acabó dominando, siendo consciente de que no hace nada más que luchar una batalla perdida.

Dejamos de lado a los Hombres-X de Magneto y, a medida que se nos van introduciendo otros viejos conocidos de la franquicia, adecuadamente alterados por este nuevo mundo, iremos conociendo más detalles de La Era de Apocalipsis. Por una parte, toda Norteamérica ha caído bajo el dominio de Apocalipsis: mientras éste controla directamente la Costa Este americana, ha dividido el resto entre sus Cuatro Jinetes: Mr. Siniestro, Mikhail (el hermano perdido de Coloso) y unos hasta ahora nunca vistos Abismo y, más reseñable, Holocausto, nada menos que ¿su hijo?. Entretanto, la resistencia Homo Sapiens se haya en Europa y el Norte de Africa, con el Alto Consejo Humano encabezado por nada menos que Bolivar y Moira Trask, establecidos en el londinense Big Ben. Del resto del mundo nos olvidamos porque, para ahorrarnos faena, han sido convertidos en desiertos radioactivos irrecuperables.

“Las agujas del tiempo se han detenido…” #RancioFactApocalíptico

Las tensiones entre el Alto Consejo Humano y la América de Apocalipsis están a flor de piel. Tras años de guerra se ha llegado a una tensa tregua en forma del llamado Pacto Kelly, pero ninguna de las partes cree que vaya a durar, empezando por el propio Apocalipsis que, ante las advertencias de Siniestro sobre las consecuencias que una guerra nuclear a gran escala podría acarrear para ambos bandos, sólo ve en esto un paso más en su esquema vital sobre la supervivencia del más fuerte.

Volvemos con Magneto y se nos revela que el antiguo villano es ahora padre de un niño llamado Charles, hijo en común con nada menos que Pícara (!). Magneto, que recuerda vagamente a Bishop del día que un desconocido asesinó a Charles Xavier, someterá al viajero del tiempo a diversos tejemanejes mentales que le revelan la verdad; el envejecido mutante tiene recuerdos sobre una realidad diferente, donde Apocalipsis nunca llegó gobernar, lo que confirma algo que el patriarca mutante de esta realidad siempre había sospechado: algo se torció. No obstante, Erik tiene un plan. Pero las sorpresas para el lector no acaban aquí, y es que en las últimas páginas del especial nos reencontramos con la “ola cristalizadora” que destruyó el universo Marvel tradicional y que, una vez más, se acerca a la Tierra.

El cristal M’Kraan remodeló el universo Marvel como ampliación de la Fortaleza de la Soledad.

SUENAN LAS TROMPETAS
Bienvenidos al Fin del Mundo

AoA: The Chosen (Abr. 1995)

Los hechos narrados en X-Men: Alpha provocaron un efecto dominó que comenzaría a dejarse ver en las diferentes cabeceras mutantes del crossover. No obstante, antes debemos mencionar La Era de Apocalipsis: Los Elegidos, un especial publicado durante el desarrollo de la saga que, a modo de handbook introducía y ofrecía datos sobre los diferentes protagonistas de la saga con el objetivo de hacerle la vida más fácil al lector, y de paso sacarle unos pavos. Pero vamos ya con las series…

Astonishing X-Men fue la serie que sustituyó a la añeja Uncanny X-Men. El caos creativo que se había apoderado de la serie tras el abandono de Chris Claremont y el posterior abandono de Jim Lee y Whilce Portacio (en fin) había permitido a un recién llegado Scott Lobdell hacerse con las riendas de la cabecera estrella de la editorial. Lobdell era un escritor rápido (normal, dirán algunos) que se plegaba a las necesidades editoriales sin rechistar y que, a cambio, contaba con dibujantes vistosos.

Y en esta categoría entra Joe Madureira, figura central de esta Era de Apocalipsis. Madureira pertenece, junto a gente como J. Scott Campbell (al que recordaréis por Gen 13), al grupo de la que se puede considerar como la última hornada de “dibujantes-estrella”: con tan solo 20 años se convirtió en el dibujante regular de la serie más vendida de Marvel. Su estilo, de muy marcada influencia manga, causó furor entre los lectores de la época. El estilo detallista de Lee se había sobreexplotado en los años posteriores a su marcha a Image y el público, que comenzaba a mostrar síntomas de agotamiento frente a la avalancha de clones de Lee, reaccionó de manera positiva ante los nuevos dibujantes que se alejaban de este estilo.

La expresividad e hipermusculación de Madureira te hacían sudar testosterona.

Pero la importancia de Madureira en La Era de Apocalipsis va más allá de su trabajo en esta serie. Convertido en el niño bonito de Bob Harras, el dibujante se encargaría del rediseño de la gran mayoría de los personajes implicados. Fueron sus versiones (a día de hoy, descaradamente noventeras) de los personajes clásicos del universo mutante las que captaron la atención del lector. Por tanto, como comentábamos antes, no es de extrañar la elección de Roger Cruz, un dibujante que copiaba descaradamente su estilo, como autor del especial inaugural del evento.

Astonishing X-Men #1 (Mar. 1995)

Volviendo a Astonishing X-Men, el cómic va introduciendo detalles sobre Victor Creed, Dientes de Sable, impactante adquisición del lado de los ángeles, y siempre acompañado por Chico Salvaje, un desconocidísimo personaje rescatado de Alpha Flight por Lobdell, bastante irreconocible aquí siendo reducido a una especie de “perro” encadenado al que Creed arrastra a las batallas. En esta encarnación, Dientes de Sable viene a cumplir el papel de Lobezno, e incluso tiene una relación similar a la que Logan tenía con Júbilo, en este caso con Claire Ferguson, Destello. Creada por Lobdell y Madureira, Destello había sido introducida durante el crossover mutante del año anterior, La Alianza Falange, sólo para morir al final. La relación paterno-filial entre ambos personajes, tratada de manera superficial por el guionista (como sólo él sabe), generó bastante simpatía por parte del público, convirtiéndose en uno de los personajes revelación de la saga.

Siguiendo esta línea de personajes olvidados que obtenían protagonismo, en la nueva realidad tenemos a Morfo, más conocido por el lector añejo como Cambiante. Creado por nada menos que Roy Thomas y Werner Roth en el lejano X-Men #35 (agosto de 1967), este Kevin Sidney debutaba como villanesco miembro del grupo Factor Tres, aunque el personaje moriría retroactivamente de manera heroica suplantando al Profesor-X en X-Men #65 (febrero de 1970). No obstante, esta nueva versión del personaje, con un diseño y personalidad que parece inspirado en La Máscara (personaje de cómic que obtuvo una popular película en 1994), tiene muy poco que ver con su encarnación original. Aquí Morfo hace de alivio cómico (o lo que Lobdell entiende por humor) entre los solemnes Hombres-X de Magneto, lo que dotará al personaje de una popularidad de la que Cambiante jamás gozó.

El humor.

Otro de los personajes beneficiados por los rediseños de Madureira fue Fuego Solar. Y si bien esta vez su personalidad no se aleja demasiado de su contrapartida “oficial”, Shiro Yoshida se revela como un personaje trágico (otro más) que, tras perder su país (y su familia) a manos de Holocausto y haber sido sometido por éste a experimentos de aumento de poder que le han acabado pasando factura a nivel físico, fue rescatado por la Patrulla-X y empujado a unirse a ellos por su sentido del honor. Y por último, cierra la alineación Pícara como pareja de Magneto que, gracias a los poderes del (nuevo) fundador de los X-Men, ha logrado dejar atrás el aislamiento al que sus poderes le sometían e incluso ha sido madre.

En las páginas de esta serie vemos cómo, mientras Magneto va desarrollando su plan junto a Bishop, el resto de personajes se ven abocados a un enfrentamiento con Holocausto que, al parecer, ha descubierto la localización de la base de la Patrulla-X en las ruinas de lo que fue la casa familiar de Charles Xavier en Westchester. Espectacularidad gráfica, guiños, soliloquios, algún chiste malo y drama, mucho drama, caracterizarán esta serie.

¿Quién quiere dibujar facciones cuando el entintador puede impostar el dramatismo?

Amazing X-Men es la segunda serie centrada en la Patrulla-X de Magneto y viene a sustituir a X-Men, el astronómico título lanzado por Jim Lee en 1992. Bob Harras encontró en Andy Kubert al sustituto perfecto para el fundador de Image, con un estilo en aquel momento similar al de Lee, disimulando el impacto gráfico de la marcha de éste. Para los guiones se había apoyado en Fabian Nicieza, colaborador habitual de la franquicia mutante de sobrada solvencia que ya había dejado un grato recuerdo en trabajos anteriores, como New Warriors.

The Amazing X-Men #1 (Mar. 1995)

Entre estos Amazing X-Men, también a las órdenes directas del Amo del Magnetismo, encontramos a Mercurio, el -por aquel entonces, ahora ya no lo sabemos- hijo de Magneto, cuya relación con su padre difiere mucho de la del velocista que militaba en las filas de los Vengadores. Aquí es uno de sus Hombre-X junto a su amigo Banshee, personaje más cercano al original. En la misma línea tenemos a Tormenta que, pese a los cambios estéticos, no presenta excesivas diferencias con su contrapartida clásica. Sin embargo, descubrimos que, bajo la tutela de Magneto, personajes como el Hombre de Hielo o Dazzler han alcanzado un dominio de sus poderes jamás visto en el universo Marvel tradicional, o que Éxodo sigue siendo tan fiel a Magneto como lo era antes de la muerte de Xavier.

Nicieza y Kubert llevarán a estos X-Men, en un intento por ayudar a la comunidad humana que trata de huir de América, a enfrentarse con otro de los Jinetes de Apocalipsis: Abismo, quien se revela como un personaje tan misterioso como siniestro (¡los noventaaaaaa!). El guionista también aprovechará las tramas planteadas en la colección de Lobdell para ir desarrollando los movimientos de Apocalipsis en contra de la Patrulla-X y de paso desarrolla ligeramente la situación del Ángel. Warren Worthington III ha usado su dinero para construir Cielo, un lugar donde no importa si eres humano o mutante, mientras puedas pagar las copas; no obstante, este juego a dos bandas amenaza con destruir todo su mundo. Es ésta una de las series con más “contenido” de la trama central, con el guionista dejando caer personajes y situaciones clásicas adecuadamente alteradas, al tiempo que prepara el escenario para la batalla final.

Andy Kubert canalizando a Jim Lee.

¿Y qué pasa con el mutante más popular de todos los tiempos? ¿Qué pasa con Lobezno? La serie del canadiense llevaba años en manos de Larry Hama, quien, con Andy Kubert a los lápices en aquel momento, había mantenido un buen nivel, pese a que el agotamiento de Hama, quizá debido a las cada vez más frecuentes injerencias editoriales, comenzaba a hacerse patente. No obstante, la sustitución de esta serie por Weapon X revitalizó al guionista, que fue de los que más jugó con las posibilidades de un universo alternativo, dejando caer al lector detalles de historias pasadas jamás contadas.

Weapon X #1 (Mar. 1995)

En este mundo Logan jamás había tenido ocasión de convertirse en Lobezno, aunque había militado en las filas de la Patrulla-X de Magneto. No obstante, desavenencias provocadas por la captura de Jean Grey habían separado sus caminos. Hama y Kubert introducen a los enamorados Jean Grey y Arma X, quien está manco, mutilado en una batalla con Cíclope durante el rescate de Jean. (¿Por qué el factor curativo de Logan no le proporciona una mano nueva? A discreción del lector). Su agenda personal les lleva a trabajar para el Alto Consejo Humano de los Trask, junto a Mariko Yashida, Brian Braddock y Emma Frost. No obstante, la decisión del Alto Consejo de llevar a cabo un ataque nuclear contra Apocalipsis llevará a nuestros protagonistas a tomar una dura decisión que amenaza con separarlos. Por esta serie se dejarán ver versiones alternativas de personajes como Pórtico, Carol Danvers o Donald Pierce.

Pasemos a X-Factor rebautizada como… Factor X. La serie de mutantes al servicio del gobierno había padecido la marcha de Peter David, que abandonó el título ante la imposibilidad de lidiar con los continuos crossovers. Por la serie habían pasado gente como Lobdell, J. M. DeMatteis, Todd DeZago y, tan solo un par de números antes del inicio de La Era de Apocalipsis, John Francis Moore, proveniente de la línea 2099, que tomó las riendas de los guiones. Con un Steve Epting proveniente de los Vengadores, alejado de su nivel gráfico actual y ayudado hacia el final de la serie por Terry Dodson, Moore recibe el encargo de realizar una serie centrada en la Fuerza de Élite Mutante de Mr. Siniestro, es decir, los malos.

Factor X #1 (Mar. 1995)

Se presenta el grupo de fieles seguidores de las doctrinas de Apocalipsis formado, a su vez, por varios grupos de hermanos: los crueles Beaubier, anteriormente conocidos como Estrella del Norte y Aurora; los odiosos Guthrie, los mutantes Bala de Cañon y su prácticamente desconocida hermana Amazona; y finalmente tenemos a los hermanos Summers, Kaos y Cíclope. Por supuesto Mr. Siniestro y sus planes secretos se dejarán ver por las páginas de esta serie, así como un Hank McCoy, la Bestia, convertido en un Mengele mutante que no duda en torturar tanto a humanos como a mutantes, presos en los campos de concentración en pos de la ciencia (por si las analogías nazis del evento no habían sido suficientes).

Toca señalar la buena labor del guionista al frente de la colección, centrando su atención en Cíclope, criado por Mr. Siniestro, que lo llega a llamar hijo. Desaliñado y tuerto tras el enfrentamiento con Arma X, tenemos ocasión de ver cómo ha cambiado la vida de uno de los símbolos de los Hombres-X en el universo tradicional, quien, pese a su actual filiación, presenta una peligrosa falta de convicción ante los métodos del Alto Señor. Las conspiraciones de Siniestro, la revelación de que alguien ha estado ayudando a los presos a fugarse, así como el deterioro de la relación entre los hermanos Summers, consecuencia del ansia de poder de un Kaos desquiciado por su relación con la humana Scarlett, cantante de Cielo que es más de lo que aparenta, marcarán el desarrollo de una colección que se permite evocar nada menos que a Casablanca.

Porque la Era de Apocalipsis no sólo fueron dientes, músculos y posturitas.

Pasamos a X-Calibre, serie que sustituyó a otra de las cabeceras más inestables de la franquicia, Excalibur, gravemente tocada tras la marcha de Alan Davis, al que no le apetecía nada que le truncaran sus planes para la serie cada dos por tres para introducir crossovers (¿veis el patrón de la decadencia?). Scott Lobdell, entre otros, se había encargado de asegurar que los lectores extrañaran a Davis, y sólo cuatro números antes de su interrupción había comenzado a encargarse de la serie una joven promesa procedente del Reino Unido: Warren Ellis. En X-Calibre, Ellis, a través de unos justitos dibujos de Ken Lashley, nos cuenta cómo Magneto encarga a su Hombre-X, Kurt Darkholme -que no Wagner-, el Rondador Nocturno, una misión que sólo él puede realizar: localizar a Destino.

X-Calibre #1 (Mar. 1995)

La mutante precognitiva es de vital importancia para los planes del Amo del Magnetismo, pero su paradero es desconocido y los rumores indican que se haya en Avalon, un refugio cuya existencia jamás se ha demostrado, teóricamente situado en el Ártico donde tanto humanos como mutantes conviven en armonía. Uno de los enlaces encargados de llevar a los refugiados a este lugar de leyenda resulta ser Mística, madre de Rondador.

El guionista nos va presentando sutilmente a un Rondador Nocturno que, pese a seguir siendo heroico a su manera, difiere de Kurt Wagner, y así presenciamos la transformación del compasivo y beato Wagner al más violento y a veces cruel Darkholme, al que no le importa matar si lo considera necesario y que tiene graves problemas personales con cualquier tipo de religión. Pero no se queda ahí; al mismo tiempo que Ellis va presentando al lector tanto nuevas localizaciones de este mundo (las Zonas de Atrocidad) como versiones alternativas de viejos conocidos (Masacre, Espiral o Karma), también muestra el funcionamiento de las mafias encargadas de mover a refugiados, cuyas vidas y tragedias personales nada valen una vez despojados de su dinero.

“Él está dentro de mi madre”. Ellis sabe mostrarnos a un Kurt traumatizado.

X-Force, la cabecera creada por ROB! Fucking Liefeld, será de las series más alteradas por La Era de Apocalipsis. Renombrada como Gambit and the Externals, la serie mantendrá a Fabian Nicieza, guionista de su predecesora desde su inauguración, así como a Tony Daniel, su dibujante en aquel momento, quien a mitad de la historia se marchará a Image para ser sustituido por Salvador Larroca.

Gambit and the Externals #1 (Mar. 1995)

La fuerza paramilitar mutante de Cable deja paso a un grupo de forajidos liderados por un despechado Gambito, que abandonó la Patrulla-X cuando Pícara eligió a Magneto en su lugar. Los Externos, formados por Mancha Solar, Júbilo, Guido y Lila Cheney, subsisten junto a su líder saboteando a las fuerzas de Apocalipsis, al tiempo que ayudan a los humanos cuando Magneto requiere su ayuda, especialmente la de Cheney, para una misión que los lleva más allá de la Tierra, al Imperio Shi’ar.

Nicieza realiza en esta serie una versión apocalíptica de los clásicos números de Chris Claremont y Dave Cockrum que llevaron a los X-Men a enfrentarse al Emperador D’Ken junto a los Saqueadores Estelares y donde Fénix salvó el universo. El guionista avanza tramas generales de la saga revelando que los efectos de la muerte de Xavier van más allá de alterar la realidad: la ola cristalizadora que destruyó el universo Marvel original tiene su origen en el cristal M’Kraan y se está extendiendo por todo el multiverso.

¿Es sexista realzar el paquetazo para compensar la infame postura culo-tetas? #90s

Y si ahora sabemos que en la Era de Apocalipsis no existe X-Force… ¿qué ha sido de su líder? La serie de Cable, bien entrado su segundo año, había sufrido algunos cambios creativos. Su guionista exclusivo hasta la fecha, el propio Nicieza, había abandonado la serie dando paso a Jeph Loeb, que tras realizar varios trabajos en DC comenzaba a abrirse camino en la oficina mutante. Junto a un novato Steve Skroce, el guionista se encontró a cargo del hijo de Scott Summers y Madelyne Pryor, cuya existencia en la Era de Apocalipsis, donde Cíclope y Jean Grey jamás llegaron a ser pareja, es directamente imposible.

X-Man #1 (Mar. 1995)

Ante esto, nuestra pareja creativa construirá un nuevo personaje que protagonice la cabecera que sustituye al viajero del futuro: X-Man. Protagonizada por un misterioso joven sacado del manual de “cree su propio personaje molón al estilo años 90” con traje de cuero y ojo centelleante incluido. Nate vaga por el medio oeste americano junto a un grupo de mutantes rebeldes que se dedican a sabotear a las fuerzas de Apocalipsis bajo el liderazgo de Forja.

El personaje, además de ser completamente plano, es un poderoso psíquico que comparte muchas características físicas con el jamás concebido Nathan Summers. Su interés en ayudar a los demás revela su existencia, provocando que el Alto Señor Apocalipsis envíe a una de sus asesinos, Dominó, a eliminar su potencial amenaza. Nuestro X-Man también acabará enfrentado con su mentor y figura paterna, Forja, cuando entra en escena Essex, personaje proveniente de su pasado, de identidad obvia para el lector.

Lo mejor que podemos decir del trabajo de Loeb en la serie es que no se hace demasiado pesado, aprovechando la fuerza de un Skroce muy influenciado por el estilo de la época para narrar su casi inexistente historia a ritmo de splash page y viñetas cuanto más grandes mejor. Su punto álgido es la revelación del origen del protagonista, conclusión a la que el lector ha llegado desde el primer número. La introducción de múltiples versiones alternativas de personajes clásicos, sin profundizar nunca en ellos, completa una de las series más flojas de la saga.

La onomatopeya *ZZZRACK* es lo más original que vas a encontrar en esta miniserie.

Y de un trabajo del montón de Loeb pasamos al que, en opinión del que escribe estas líneas, es el mejor trabajo de Lobdell: Generation Next, que ocupó el lugar de Generation X, serie cancelada por el efecto de la ola cristalizadora tan solo cuatro números después de su estreno. Creada por Scott Lobdell y Chris Bachalo, la serie se centraba en las aventuras de la nueva generación de Hombres-X, tutelados por nada menos que la Reina Blanca y Banshee. Sin embargo, esta Próxima Generación tiene unos maestros diferentes, lo que permite a Lobdell desarrollar una de sus principales aficiones durante sus años al frente de la franquicia mutante: putear a Coloso.

Generation Next #1 (Mar. 1995)

El mutante ruso y su mujer, una Kate Pryde que se gasta garras de Lobezno, se dedican a entrenar a los ya conocidos Cámara, Vaina y Pellejo (N. del Ed. Si hay algún novato entre nuestros lectores, sí, habéis llegado a la conclusión correcta: los nombres buenos se agotaron antes de los 90) junto a otros desconocidos, como Mondo, cuyas contrapartidas en el Universo Marvel todavía tardaríamos meses en conocer. No obstante, ya desde el principio nos queda claro que algo no acaba de cuadrar con la metodología del matrimonio, y es que los jóvenes mutantes están siendo educados bajo principios más cercanos a la supervivencia del más apto promulgada por Apocalipsis que a la convivencia pacífica que apoya Magneto.

La serie rezuma un aire de fatalidad que se verá acentuado cuando Magneto revele a Coloso que su hermana, Illyana, a la cual Erik necesita como parte de su plan maestro, sigue viva y está encerrada en uno de los campos de concentración del Alto Señor. Nuestros jóvenes -y en esta versión terriblemente cínicos- mutantes y sus profesores partirán al rescate de la hermana de su líder en una misión suicida.

Coloso, ha llamado una tortuga. Que dice que, aunque ambos seais mutantes, ése es su look.

Dos son los factores que juegan a favor de esta serie: por un lado, su dibujante, Chris Bachalo, con su estilo inicial, más estilizado y claro que el actual, que aprovecha para mostrar los horrores del campo de concentración, con diseños góticos y personajes monstruosos por doquier, como el grotesco Hombre de Azúcar. Por el otro, un inspirado Lobdell aprovecha para alejarse del tono ligero de la encarnación original y ofrecer una atmósfera depresiva y fatalista. Y así nuestros jóvenes mutantes partirán hacia una misión de infiltración sin demasiadas esperanzas de supervivencia junto a un Coloso más preocupado por encontrar a su hermana perdida que por el bienestar de sus alumnos.

ECOS DEL ABISMO
Exprimiendo el holocausto

Tratadas las principales series regulares mutantes todavía nos quedan un par de títulos por analizar. X-Men Chronicles sustituyó a X-Men Unlimited (¿hay un título más noventero?), una serie trimestral de equipos creativos cambiantes y protagonistas rotativos, formato bastante popular en la época hasta el punto de que la mayoría de las sublíneas de Marvel contaban con un título de estas características. Con La Era de Apocalipsis, la serie que constará de dos números y estará escrita por el mismísimo Howard Mackie (cuya mención hoy en día pone los pelos de punta al lector versado, pero que por aquel entonces venía de crear al exitoso Motorista Fantasma de los 90, Danny Ketch) pasa a contar historias situadas en el pasado la Patrulla-X de Magneto. Un novato Terry Dodson a los lápices, cuyo estilo mucho más amable que el del resto de los implicados en la saga, casa bastante bien con el aire retro de la historia.

X-Men Chronicles #1 (Mar. 1995)

El primer número narra la primera batalla de la nueva Patrulla-X, que será con nada menos que Apocalipsis antes de llevar a cabo su conquista de América, y que se saldará con una importante baja. Para el segundo número, dibujado por un más “actual” Ian Churchill, se da un salto en el tiempo y nos encontramos con los días posteriores al abandono del grupo por parte de Arma-X, donde se resolverá el triángulo amoroso entre Gambito, Pícara y Magneto durante el ataque de un Lobezno que poco tiene que ver con el famoso mutante de las garras de adamantium.

Casi de manera inmediata a la inauguración de La Era de Apocalipsis, los lectores de la época empezaron a preguntar por qué había sido del resto de los superhéroes de la casa. ¿Por qué los Vengadores o los 4 Fantásticos no habían evitado la destrucción de América? ¿Y todas esas ocasiones en las que el Universo Marvel había estado en peligro, quién lo había salvado?

X-Universe #1 (May. 1995)

Oliendo el dinero, la oficina mutante se puso manos a la obra y elaboró de manera apresurada la miniserie de dos números X-Universe. Con guiones basados en ideas de Lobdell del editor metido a guionista Terry Kavanagh (cuya mención hoy en día pone los pelos de punta al lector versado, pero que por aquel entonces… también) y apresurados dibujos Carlos Pacheco y Terry Dodson, la obra gira en torno a las desventuras de un grupo al servicio del Alto Consejo Humano formado por viejos conocidos del Universo Marvel: Anthony Stark, atado a una placa pectoral que es lo único que evita su muerte; un lisiado Donald Blake que jamás encontró el Mjölnir, junto a su guardaespaldas Gwen Stacy (!); la pareja formada por Ben Grimm y Susan Storm; y el jefe de seguridad euroasiática Victor von Muerte.

Nuestros héroes tendrán que hacer frente al Jinete olvidado de Apocalipsis, Mikhail Rasputin, hermano de Coloso, que se presenta junto a un tal Murdock ante la desvalida población, ofreciendo un camino intermedio para evitar la mutua destrucción bajo su mando. Complementan la historia sendos archivos del Alto Consejo Humano que explican al lector, brevemente, el destino de personajes como Peter Parker, T’Challa o Namor (pista: no acaban bien). Poco ofrece una serie cuyos problemas de tiempo y espacio no le dejan plantear más que una aventura correcta con un dibujo apresurado y unos diseños bastante decepcionantes.

X-Men: Omega #1 (Jun. 1995): Cuando todo volvió a ser lo mismo.

Todas las tramas de las series planteadas confluyen, en mayor o menor medida, en X-Men Omega, el especial que cierra el crossover y finiquita la saga de La Era de Apocalipsis. Guionizado por Scott Lobdell, dialogado por Mark Waid, que acababa de empezar a hacer sus pinitos para la oficina mutante, y dibujado por un esforzado Roger Cruz que jamás logra hacer olvidar a Madureira, el especial ofrece todo lo que era de esperar en la conclusión de una saga de estas características: batallas al límite, viajes en el tiempo, soliloquios de Apocalipsis, muertes, traiciones y un fin de fiesta de proporciones -permitidme que lo diga- apocalípticas.

DESPUÉS DEL FINAL
Recogiendo el botín de guerra

La Era de Apocalipsis fue un éxito sin precedentes para Marvel. En un momento en el que las ventas de la editorial estaban bajando, el editor de la franquicia, Bob Harras, logró que sus títulos las aumentaran de manera significativa. No sólo las tradicionalmente solventes como Uncanny X-Men, sino también las series menores, aupando a los primeros puestos, por ejemplo, a X-Calibre, cuando su predecesora, Excalibur, contaba con ventas más discretas dentro de la franquicia.

Cartografía de la Era de Apocalipsis, sólo superada por la del Mundo de Batalla.

No obstante, leída hoy en día, puede resultar difícil de entender el porqué de su éxito ya que, en conjunto, se trata de una obra de calidad muy desigual, tanto a nivel gráfico como literario, con importantes agujeros argumentales y abuso de drama barato. Hay que entender que el argumento, mejor o peor ejecutado, era algo terriblemente novedoso e impactante que explotaba uno de los pasatiempos favoritos, tanto de los lectores como de los autores, el “¿Y si…?”, tratándolo a una escala jamás vista hasta el momento.

Pero es que, además, a pesar de sus defectos, La Era del Apocalipsis era un crossover que ofrecía algo que los lectores de mutantes hacía años (¿décadas?) que no veían: una historia cerrada. Y es que el universo de los X-Men se estaba empezando a complicar, pero de verdad, con multitud de viajeros en el tiempo, futuros apocalípticos, crossovers con finales abiertos que daban paso a crossovers que no cerraban tramas, para dar paso a más crossovers que preparaban el camino para nuevos crossovers. La posibilidad de subirse a una historia de los X-Men con principio, nudo y desenlace, con todo el extra de descubrir las nuevas versiones oscuras de los personajes, supuso un reclamo ineludible para muchos seguidores de la época.

Que el fin del mundo no te impida seguir molando como el puto amo que eres.

A esto hay que añadir otro detalle que muchas veces se pasa por alto: la serie de animación de los X-Men (1992-1997), con una alineación fuertemente inspirada en los X-Men de Jim Lee, se encontraba en pleno auge. Los dibujos animados de los mutantes habían creado a toda una nueva generación de lectores potenciales, lo suficientemente familiarizada con el mundo de la Patrulla-X como para poder apreciar el impacto de los cambios que traía La Era de Apocalipsis y, aprovechando el crossover, subirse al carro de la franquicia.

Por último, señalar que la ya mentada posibilidad de manejar versiones alternativas de los personajes jugó en favor de los equipos creativos implicados, que contaron con una libertad (lo que se entiende como libertad dentro de la franquicia mutante de los 90) que provocó que muchos de ellos dieran sus mejores trabajos dentro de esta saga.

El crossover mutante de los años 90 por excelencia (y hubo unos cuantos) había finalizado, pero sus efectos se iban a dejar ver durante los años posteriores, tanto en el Universo Marvel como en la propia editorial. De eso será de lo que hablemos en el próximo y último artículo dedicado a la saga. Hasta entonces…

ENTREGAS ANTERIORES
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#4: STRIKEBACK!, de Jonathan Peterson y Kevin Maguire
#5: HOMBRE LOBO, de Paul Jenkins y Leonardo Manco
#6: EL ESPECTRO, de John Ostrander y Tom Mandrake
#SP1: SKRULL KILL KREW, de Grant Morrison y Mark Millar
#SP2: MASACRE, de Joe Kelly
#SP3: MASACRE, de Christopher Priest
#7: GEN 13: MAGICAL DRAMA QUEEN ROXY, de Adam Warren
#8a: LA ERA DE APOCALIPSIS (I), de VV.AA.
#8b: LA ERA DE APOCALIPSIS (II), de VV.AA.
#8c: LA ERA DE APOCALIPSIS (y III), de VV.AA.

¡Nos vemos en la Zona!

David Mas

Lector compulsivo, le gusta referirse a sí mismo en tercera persona en las bios, escribe artículos a ratos, y también acumula papel y trastos. ¡Ah! Y una vez vio un dirigible... Bueno, la verdad es que no.

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