Aquellos Maravillosos Años 90 #3: SPAWN: “En el Cielo (todo va bien)”, de Alan Moore

Años 90. Por muchos considerada la Década Ominosa del cómic de superhéroes, cargada de vicios y excesos que a día de hoy aún perduran, en algunos casos sin ningún tipo de pudor. Sin embargo, estos años fueron capaces de entregarnos grandes historias, y hasta las leyendas de capa caída supieron alzarse e impulsar al género un paso más allá.

Para separar el grano de la paja y reivindicar las joyas ocultas (y no tan ocultas) de esta denostada etapa, vive Aquellos Maravillosos Años 90, la sección comandada por nuestro Iron, el Botijo de Dreamers. Y hoy, precisamente, nos referimos a una de esas leyendas

SPAWN: En el Cielo (todo va bien)
de Alan Moore

 

 

Título original:
Spawn #8:
“In Heaven (Everything is Fine)”
Guionista: Alan Moore

Artista: Todd McFarlane
Coloristas: Olyoptics, Reuben Rude y Steve Oliff
Public. USA: Feb. 1993
Public. España: Dic. 1994 (World Comics)
Valoración: 8/10

 

 

PACTAR CON EL DIABLO
To Hell and back again

Hablar del mundo del cómic en los noventa implica hablar de Image Comics y de uno de los personajes más exitoso de la editorial en la época, que se pasó años y años copando los rankings de ventas: Spawn. Spawn cuenta la historia de Al Simmons, un hombre que hace un pacto con el diablo y es condenado a vagar por la tierra convertido en la mascota de un grupo heavy. Un cómic visualmente impactante pero que, a la altura del número #7, ya mostraba signos de agotamiento. Y es que su autor, Todd McFarlane, nunca se ha caracterizado por ser un guionista especialmente original o, no digamos ya, solvente. Y es aquí cuando entra en juego uno de los movimientos más impactantes de la época: con menos de un año de vida y a golpe de talonario, el fundador de Image logra contratar a cuatro de los guionistas más importantes de la época para realizar historias para su colección, entre ellos Alan Moore.

La extraña pareja.

Corría el año 1992-93 y Alan Moore llevaba 5 años retirado del mainstream superheroico y enzarzado en sus trabajos personales tales como From Hell, Big Numbers o Un Pequeño Asesinato, cuando contactó con el Jim Valentino, el socio fundador menos conocido de Image, para realizar Shadowhawk, el vigilante rompe-columnas vertebrales. Pese a que Moore rechazó esta primera propuesta inicial no descartó trabajar para Image. Habiéndose cerrado las puertas tanto en DC Comics como en Marvel y viendo como sus trabajos personales ganaban muchos premios pero no pagaban la compra, la nueva editorial proporcionaba a Moore oportunidad de ganar jugosos cheques sin traicionar (en teoría) sus principios.

Estaba Moore preparando la que iba a ser su primera colaboración en Image, 1963, cuando McFarlane se le acercó para que realizara un número de Spawn. Movido por razones puramente crematísticas, el guionista aceptó el encargo, planteándose su trabajo en la serie como una oportunidad de realizar una aproximación diferente a sus guiones, alejado de lo que estaba haciendo hasta la fecha e intentando apelar a la nueva audiencia surgida en torno a la figura del hot artist. Sería el número #8 de Spawn, con fecha de portada de 1993, su primer trabajo publicado bajo el sello Image.

Todd McFarlane y el Onanismo, capítulo XVIII: Spawn #8 vs. Spider-Man #1

Cuenta la leyenda que Moore escribió aquel cómic en 10 minutos, una historia marcada por el uso de un humor muy ácido donde el barbudo ni siquiera llegará a utilizar al protagonista de la serie. ¿Qué hace Moore? Algo que a McFarlane todavía no se le había ocurrido: establecer el trasfondo del personaje y resolver algunas dudas sobre su origen. No obstante, para hacerlo opta por una aproximación indirecta.

El Infierno de Moore (I)

La historia, irónicamente titulada “En el Cielo (Todo va bien)”, cuenta el periplo infernal de Billy Kincaid, un asesino en serie de niños al que Spawn había matado en el número #5. Tras su muerte, Kincaid despierta en el Infierno, donde se une a un grupo de recientemente fallecidos con los que explora un lugar bastante alienígena e inhóspito. Y es que la versión del Averno de Moore resulta bastante divertida, pero de una manera retorcida: el autor nos da una interpretación del Infierno de Dante, con sus diferentes niveles, donde las almas son usadas como mercancías con los propósitos más diversos, a veces hasta ridículos. El dibujo caricaturesco de McFarlane encaja perfectamente con el tono de la historia realizando algunos diseños adecuadamente impactantes (y graciosos).

El guionista continúa expandiendo el universo de Spawn introduciendo a “los famosos Hermanos Flébicos” y presentando a uno de ellos, Vindicator. Son los Hermanos Flébicos familia directa de Violator, el demonio con pinta de mosca y delirios de grandeza creado por McFarlane en el primer arco de su serie. El papel de Vindicator no deja de ser el de una especie de guía turístico que nos entrega comentarios “de interés general” tan chorras como divertidos a medida que exploramos junto a Kincaid los diferentes círculos infernales hasta llegar al “país natal” de los Spawn, explicando tanto su razón de ser como el funcionamiento de su “organización”. Llegando a dar explicaciones coherentes y satisfactorias a cosas tan inverosímiles como los excesos gráficos de McFarlane, que era incapaz de mantener cierta coherencia a la hora de dibujar el uniforme de su personaje, variando tanto el número de cadenas como de pinchos de una viñeta a otra.

El Infierno de Moore (II)

El trabajo de Moore aquí influirá poderosamente en las historias de, al menos, dos de los otros tres guionistas invitados, siendo el caso más claro el de Neil Gaiman, que continuará la exploración de la interpretación del Mas Allá del barbudo. Dave Sim, por su parte, usará uno de los niveles infernales introducidos por el autor para desarrollar su personal historia. Las historias de McFarlane también se beneficiarán de las aportaciones de Moore, aunque jamás será capaz de reproducir el siniestro encanto del Infierno encantadoramente ridículo de Moore, notándose en sus interpretaciones que sólo se quedó en la superficie. Más de 20 años después, la serie seguirá reciclando ideas de este número como motor de la historia.

Será esta la primera colaboración del ciudadano más famoso de Northampton con el universo de uno de los fundadores más bocazas de Image. Pero no la última, ya que volvería para realizar otro número de la serie regular, además de realizar hasta tres miniseries del universo McFarlane y un crossover con el personaje para el estudio de Jim Lee. Serán historias de calidad desigual que analizaremos, o quizá no, más adelante.

Vindicador, el guía turístico que se preocupa por ti.

Quedémonos, pues, con un número muy divertido, que no deja de ser un trabajo muy menor en la carrera de uno de los guionistas más grandes del cómic, pero al que, tanto por su calidad como por su importancia histórica, merece la pena echar un vistazo.

Y hasta aquí otra entrega de la sección más exxxtrema de Zona Zhero. Y si veis a este personaje como algo tan quintaesencialmente noventero, esperad a ver el nombre y las formas de nuestro próximo encuentro.

ENTREGAS ANTERIORES
#1: DAREDEVIL, de Karl Kesel y Cary Nord
#2: ALPHA FLIGHT, de Steven T. Seagle

Entretando, comentad y seguid recomendándonos etapas noventeras

¡Nos vemos en la Zona!

Iron

Lector compulsivo, le gusta referirse a sí mismo en tercera persona en las bios, escribe artículos a ratos, y también acumula papel y trastos. ¡Ah! Y una vez vio un dirigible... Bueno, la verdad es que no.

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4 Respuestas

  1. Spirit dice:

    Pues yo me leí ese número en un momento en que había mucha hambre de Moore tras sus obras míticas, y la verdad es que siendo un trabajo menor es mucho más profundo que toda la trayectoria anterior del personaje. De todas formas, espero que habléis en esta nada santa casa de su miniserie sobre vindicator, un cachondeo de principio a fin bien narrado sobrado de ideas y momentos para el recuerdo. No obstante lo anterior, creo el mejor trabajo de Moore para Image, a falta de ver por estos lares la serie de 1963 (se completó o no?), es ese número único de Majestic que es todo metafísica.

    • Iron dice:

      La miniserie de Violator es muy divertida, si. Y su continuación (mucho más denostada, por cierto) sigue en la misma linea, pese al dibujo aberrante. Además fué muy polémica y tuvo bastantes consecuencias interesantes a nivel editorial.
      1963 nunca se completó, la serie tenia que cerrarse con un anual donde los personajes presentados con Moore se encontraban con los personajes de la Image de 1993. En teoría deberian haberlo dibujado todos los socios de Image, pero estaban enfrascados en conflictos internos que acabaron cargandose el proyecto. Y luego conflictos de Moore con los co-creadores del proyecto hacen que sea bastante imposible que la obra se reedite, no hablemos ya de finalizarla.
      Y si, aquel Wildstorm Spotlight nº1 era bastante recomendable.

  2. Dynamo Joe dice:

    Me quito el sombrero, Iron. Muy buena reseña. No pensaba que me fuera a interesara algo de Spawn, paradigma de los 90, pero usted lo consigue. ¿No parece que en ocasiones el genero de superhéroes funciona mejor cuando menos en serio se toma a si mismo?. Digo en ocasiones.

    • Iron dice:

      ¡Gracias!.
      Efectivamente en ocasiones el genero superheroico funciona mejor cuando no se toma en serio, especialmente con personajes tan extremos/noventeros como los que nos ocupan (fijate en los monigotes de la izquierda del titulo de la sección ¿como te puedes tomar en serio esas cosas?). Alan Moore fué de los primeros en darse cuenta, y sus primeras colaboraciones en Marvel con McFarlane y con Lee son buena muestra de ello.

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