Aquellos Maravillosos Años 90 #13: THUNDERBOLTS, de Kurt Busiek y Mark Bagley

Título original:
Thunderbolts Classic, vol. 1-3
TPB

Sello: Marvel Comics
Guionistas: Kurt Busiek y Fabian Nicieza
Artistas: Mark Bagley, Norm Breyfolge, Jeff Johnson, et al.
Entintadores: Vince Russell, Will Blyberg, Scott Hanna, et al.
Colorista: Joe Rosas
Contenido: Thunderbolts #0-41 y Thunderbolts Annual ’97, ’98 y 2000 (Abr. 1997 – Ago. 2000)
Publicación USA: Abr. 2011 – Ago. 2012
Public. España: Jun. 2011 – Sep. 2013 (Panini)
Valoración: Ojalá los 90 hubieran sido como esto/10


Hace 20 años debutaba una de las series que marcarían irremediablemente el desarrollo de la recta final de la década de los 90. Una década a la que siempre se le recuerda por los excesos de su primera mitad, pero de la que se tiende a olvidar el panorama que mostraba el cómic de superhéroes mainstream para el cambio del siglo que poco tiene que ver con los dientes apretados, el cuero y las cadenas de los años locos de la especulación. Hace 20 años los Thunderbolts no solo fueron el último título Marvel de éxito, también influenciaron el camino a seguir por la editorial tras el infame Heroes Reborn.

THUNDERBOLTS
de Kurt Busiek y Mark Bagley

EL MUNDO NECESITA HÉROES

El nuevo equipo de superhéroes ya está aquí.

Onslaught y Heroes Reborn supusieron un fuerte revés para Marvel, tanto a nivel editorial como a nivel universal. El Universo Marvel se había quedado sin sus héroes más icónicos (aunque en aquella época menos populares), los Vengadores y Los 4 Fantásticos habían desaparecido y alguien tenía que cubrir el hueco. A nivel editorial muchas fueron las series lanzadas para suplir el vacío generado, series que ya huían de los estándares predominantes hasta el momento y que potenciaban los equipos creativos sólidos y los guiones eficaces frente a la exageración de la época, series como Masacre, Alpha Flight, Héroes de Alquiler o Ka-Zar.

Pero si bien estas series cubrían el expediente a nivel editorial, faltaba cubrir el hueco dejado por la desaparición de los héroes en el Universo Marvel. ¿Quién se encargaría de Galactus si le entraba hambre? ¿Spiderman? ¿Quién plantaría cara a Kang? ¿A Ultrón? ¿Los mutantes, que se dedicaban a lloriquear en su mansión por ser temidos y odiados?… Hacía falta un grupo que tomara el testigo de estos personajes. Y ahí entraban los Thunderbolts… O eso parecía.

Portada de The Incredible Hulk #449.

El misterioso grupo, que ya se había dejado ver en múltiples imágenes promocionales, debutaba en El Increible Hulk #449. Se nos presentaba un grupo formado por personajes de nuevo cuño que buscaban solucionar uno de los problemas recurrentes de sus predecesores: el gigante esmeralda. No lograrían cumplir su objetivo, aunque en este caso evitaban que su debut oficial ante el gran público terminara en fracaso. Nos volveríamos a encontrar con los misteriosos héroes en el Relatos del Universo Marvel, un especial destinado a contar diversas historias surgidas a consecuencia de la desaparición de los grandes héroes del universo Marvel, ahí, en un relato firmado por el que iba a ser el equipo creativo de la serie se nos contaba a través de los ojos de un personaje muy secundario de Fantastic Four el debut oficial de los Thunderbolts, que esta vez sí se saldaba con éxito.

El lanzamiento de la serie generó más expectativas que sus coetáneas por varios motivos: a priori no se trataba de relanzar una propiedad ya existente, eran personajes nuevos. Su cometido era enfrentarse a las más grandes amenazas del Universo Marvel en un mundo sin héroes, cubriendo las consecuencias reales de la desaparición de Vengadores y 4 Fantásticos. Y lo más importante, su equipo creativo: Kurt Busiek y Mark Bagley.

Esto era lo que se venía.

Si bien este Bagley generaba cierta controversia entre defensores y detractores, lo cierto es que su paso por el trepamuros había resultado sin duda exitoso, convirtiéndose su visión del personaje en icónica durante muchos años. Pero la verdadera estrella, lo que ya nos hace ver un claro cambio de tendencia en la importancia de los equipos creativos, era su guionista: Kurt Busiek.

Tras años realizando múltiples trabajaos para varias editoriales, Busiek se había convertido en el referente de toda una generación de lectores hastiados del modelo Image que encontraron en Marvels, una reivindicación del superhéroe icónico y el sense of wonder alejado de las cadenas y el drama de garrafón. Publicada cuando los noventa todavía apretaban, también reivindicaba algo que se estaba empezando a perder: la continuidad, el universo cohesionado y el respeto por el pasado. El guionista había continuado haciendo trabajos para la Casa de las Ideas, demostrando su enciclopédico conocimiento tanto de la historia como de los personajes de la editorial con series como Las Historias Jamás Contadas de Spiderman. Con este historial no es de extrañar que cuando los editores buscaron reivindicar las virtudes del su universo frente al recién creado Heroes Reborn recurrieran a Busiek.

LA JUSTICIA… ¡COMO EL RAYO!

Con un plantel de ¿lujo?

Así rezaba la portada del primer número de Thunderbolts, con fecha de abril de 1997 el cómic introducía el nuevo supergrupo del universo Marvel compuesto por Meteorito, Atlas, Techno, Mach-1, Pájaro Cantor y su líder, el patriótico y carismático Ciudadano-V, que venía a ser una versión actualizada de un olvidadísimo personaje pre-Marvel de los 40, para que veáis cómo se las gastaba Busiek.

A medida que el número se desarrolla, el lector no puede evitar quitarse la sensación de que está ante un trabajo correcto de presentación de situaciones y personajes pero que el grupo no deja de parecer algo prefabricado, sacado del manual de supergrupos de la época. Hay un líder patriótico, un grandullón, uno con armadura, la chica inocente, la chica dura… Todo esto cobra sentido en la última página, donde se revela que esto es así a propósito.

Portada de Thundebolts #-1

Uno de los cliffhangers más sonados de la época (y probablemente de toda la historia de la editorial), en el que se revela que el nuevo supergrupo surgido para proteger a los inocentes de las amenazas, de las cuales ni Vengadores sin 4 Fantásticos pueden hacer frente son, nada menos, que Los Amos del Mal que, con el Barón Zemo a la cabeza, buscan aprovechar este momento de debilidad para hacerse con el control mundial. El impacto de este cómic en un momento en el que internet todavía estaba en pañales fue mayúsculo, y los Thunderbolts se convirtieron muy pronto en la serie marvelita a seguir.

Este giro tiene su origen en una idea del guionista para la serie de los Vengadores en la que, durante un tiempo, asistiríamos a como la alineación tradicional iba dando paulatinamente paso a nuevos personajes para que, finalmente y sin que sus predecesores lo supieran, se revelara que los héroes más poderosos de la Tierra habían sido sustituidos por villanos camuflados.

Así, los integrantes del nuevo supergrupo resultaban ser viejos conocidos del lector añejo rescatados por Busiek para la ocasión. Estos Señores del Mal resultaban algunos de los que, también liderados por Zemo, protagonizaron el recordado Asalto a la Mansión de Roger Stern y John Buscema: Mimi Aulladora, Piedra Lunar, Arreglador y Power Man, a los que se sumaba Escarabajo, clásico villano de Spider-Man.

¿Queríais héroes? Tomad héroes.

De esta manera los planes de Zemo comenzaron a dar sus frutos mientras los Thunderbolts se ganaban la confianza tanto del público como de parte de la comunidad superheroica. Se mudaban al Edificio Baxter, hogar de los desaparecidos 4 Fantásticos, y se convertían en los héroes oficiales de Nueva York mientras salvaban a Franklin Richards del Pensador, se enfrentaban a unos nuevos Amos del Mal, para disgusto de Zemo, liderados por la misteriosa Capucha Escarlata (otro personaje reciclado por el guionista del pasado de la editorial) o se veían forzados a incorporar a sus filas a Rayo, una adolescente que nada sabe de los planes de sus compañeros. Busiek aprovechará el anual de ese año para narrar los oscuros orígenes del grupo y el especial Tambores Lejanos (inmerso en el mes flashback) para ahondar en el pasado y la personalidad de los integrantes del grupo.

Pero a medida que el líder de los Amos del Mal ve como las piezas se disponen para dar el golpe, observa como algunos de sus esbirros comienzan a mostrar lo que él percibe como debilidades. Busiek da una muestra de su habilidad para tratar a los personajes, establecer sus relaciones y la evolución derivada de su nueva situación, siendo tratados cómo héroes y aceptados por todo el mundo, lo que comenzará a crear conflictos, tanto a nivel personal, como en sus relaciones como con, sobretodo, su líder, un Zemo que no pierde nunca de vista su objetivo final.

LOS MÁS BUSCADOS DE MARVEL

Y Ojo de Halcón llegó para unirlos a todos…

En esto concluye Heroes Reborn, se acaba el contrato con la gente de Image y todo se dispone para lo que parece ser un regreso a la grandeza. Durante este tiempo Bob Harras se ha afianzado en su puesto de Editor en Jefe y lo tiene todo preparado para devolver a los personajes clásicos Marvel a la actualidad: Heroes Return. Se plantean nuevas series (con nuevos números uno, claro) con equipos creativos punteros, entre ellas Los Vengadores, que van a ser dibujados por el inimitable George Perez y escritos por Kurt Busiek, cuyo trabajo hasta la fecha no ha hecho sino reafirmarlo como símbolo de la reivindicación y actualización de los modelos clásicos. Esto supone, en principio, un problema para los Thunderbolts, cuya razón de ser se basa en la ausencia de estos supergrupos.

El equipo creativo cogerá el toro por los cuernos y antes de que acabe el primer año de la serie el statu quo de los Thunderbolts saltará por los aires debido a las acciones del personaje más inesperado. El plan de Zemo será revelado y los miembros del grupo se verán obligados a elegir bando y traicionar lealtades en medio de un escenario de guerra total con unos recién regresados Vengadores y 4 Fantásticos, además de cualquier otro superhéroe Marvel que pasara por ahí.

Special 25th issue featuring 25 villains!

Cerrado el primer año, el segundo empezará de manera titubeante. Busiek mostrará algún signo de desgaste a la hora de encarar la nueva dirección del grupo, que se verá fuertemente mermado tanto en número como emocionalmente tras los hechos con los que se cerró el primer año de la serie. El guionista continuará en su línea de rescatar conceptos, localizaciones y personajes olvidados del universo Marvel al mismo tiempo que hace debatirse a los protagonistas del grupo entre el bien y el mal, teniendo que tomar continuamente decisiones difíciles y cuya moralidad queda ambigua. Todo esto mientras el grupo vaga sin dirección definida llegando a estar al borde de la disolución tras un nuevo encuentro con los Señores del Mal, cosa que cambiará con un nuevo –y sonado- golpe de efecto, la llegada de Ojo de Halcón como líder del grupo.

Clint Barton es uno de los Vengadores favoritos de Busiek quien, tras tenerlo brevemente en el título principal decide llevárselo a los Thunderbolts. La incorporación del arquero tiene un efecto positivo en los guiones, que ganan rápidamente interés con un Clint Barton más cercano a su papel de líder que al más tradicional de rebelde aunque siempre sin salirse del personaje (es decir, Barton no va a pasar a ser un ninja ni a recibir palizas de mafiosos en chándal). La serie gana rápidamente una dirección y se centra en demostrar las ansias de redención de los Thunderbolts entre el gran público. No obstante, no todos los miembros tienen tan claro el objetivo de redimirse y la sombra de la traición planea continuamente. Por otro lado tanto las relaciones entre personajes como los misterios continuarán siendo parte fundamental de la serie, con la irrupción en escena de un nuevo Ciudadano V que nada tiene que ver con Zemo.

Y así llegaremos al número #25, donde los Thunderbolts de Ojo de Halcón llevarán a cabo su prueba de fuego enfrentándose a los actuales Señores del Mal, un grupo compuesto por ¡25! Villanos salidos de todos los rincones del Universo Marvel. Un breve inciso aquí para comentar el tratamiento que el guionista realiza de los villanos, si bien es complicado darles foco a 25 personajes antagónicos cuando estos reciben atención SIEMPRE es respetuosa con lo previamente establecido y siempre resaltando sus (aunque sean pocos) rasgos fundamentales. Nada que ver con los posteriores apelotonamientos de personajes sin ton ni son que se pondrán de moda años después de manos de guionistas más vagos y descuidados.

DESPUÉS DE LA TORMENTA

El nuevo nuevo equipo de superhéroes.

No todos los Thunderbolts continuarán en el grupo tras el enfrentamiento con Los Señores del Mal. Sin embargo, los planes de Ojo de Halcón parecen hacer efecto y el grupo gana cierta aceptación al mismo tiempo que su situación mejora obteniendo una nueva base de operaciones. El desarrollo de los personajes continuará siendo una parte central en la serie, así como la sorprendente relación de Clint Barton con un miembro del grupo, que se tendrá un papel fundamental en el enfrentamiento con el que uno de los grandes villanos de la recta final de Busiek a los guiones: Gravitón, al que el guionista sabe explotar o que hace al personaje único: se trata de un ser casi omnipotente al que le falta visión. Los otros enemigos del grupo será un reformado Imperio Secreto, que está detrás del origen de uno de los nuevos miembros del grupo y cuyo origen y filosofía está terroríficamente cerca del actual panorama político. A Busiek todavía le dará tiempo de hacer gala de sus enciclopédicos conocimientos del Universo Marvel en su último número, el #33, donde se anunciaba la reaparición del personaje Marvel más olvidado: Ogro, cuya primera y última parición en Uncanny X-Men #28 databa de 1967.

Portada de Thunderbolts #33

Busiek abandonó la serie que creó junto a los personajes que ayudó a relanzar y perfilar debido a una mezcla entre sobrecarga de trabajo y problemas de salud que hicieron que redujera sensiblemente su producción, abandonando también la serie de Iron Man por aquella época. Mark Bagley se mantuvo junto a Fabián Nicieza, el nuevo guionista de la serie, que por aquella época regresaba a Marvel tras un período como editor en Acclaim/Valiant, recogió el testigo en una transición ejemplar, manteniendo las líneas argumentales y siguiendo la evolución marcada con el aliciente de que, además, Nicieza superó el trabajo de su predecesor. Aunque esto es una historia para otro momento.

Dejamos ya este último párrafo para destacar el trabajo del que fue el dibujante regular durante toda esta etapa, Mark Bagley, si bien se trata un artista con carencias, muchas veces derivadas del mercado en el que se mueve y aplicables a muchos otros dibujantes, como pueden ser la repetición tanto de rasgos faciales como de figuras. Lo cierto es que es difícil imaginar este período de la serie con otro dibujante. Bagley se mantuvo de manera constante en la serie, necesitando muy pocas sustituciones y dibujando lo que se terciase, bien fueran paisajes alienígenas, bien fueran entornos urbanos. Tanto escenas de diálogo como escenas de batallas multitudinarias, siempre de manera agradable y efectiva. Huyendo de los excesos gráficos de autores hots anteriores y siempre buscando creando un ambiente que recuperaba la esencia clásica del género, que parecía haberse perdido.

Una etapa que, junto a la de Nicieza, debe ser leída y releída por todos los fans del cómic de superhéroes, no sólo para darse cuenta de que durante los 90 la tónica general no fue la que nos venden y entender la evolución del género hacia el “neoclásico” a finales de los noventa. También para no olvidar que es lo que realmente hace funcionar al género y como se puede innovar y evolucionar a los personajes sin golpes de efectos chorras ni cambios de personalidad forzados.

¡Nos vemos en la Zona!

Iron

Lector compulsivo, le gusta referirse a sí mismo en tercera persona en las bios, escribe artículos a ratos, y también acumula papel y trastos. ¡Ah! Y una vez vio un dirigible... Bueno, la verdad es que no.

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