AQUELLA VEZ QUE ME CONVERTÍ EN SLIME, de Fuse y Taiki Kawakami


 

Título original: 
Tensei Shitara Slime Datta Ken (転生したらスライムだった件)
Sello: Kodansha
Guionista: Fuse
Artista: Taiki Kawakami
Publicación Japón: Mar. 2015 – Actualidad
Publicación España: Mar. 2019 – Actualidad (Norma)
Valoración: Un slime muy chill

 

 

Volvemos a indagar en otra obra de este basto género llamado isekai, solo que esta vez no tenemos que lidiar con historias grandiosas de salvar al mundo, ni venganzas, ni nada. Solo pasar el rato bien con un… ¿slime? Hoy hablamos de…

AQUELLA VEZ QUE ME CONVERTÍ EN SLIME
de Fuse y Taiki Kawakami

Satoru Mikami es el típico trabajador de una megacorporación que vive su monótona vida en Tokyo. O al menos vivía porque, en medio de un encuentro normal con sus amigos del trabajo, acaba siendo víctima de un asaltante que le apuñala, acabando con su vida. Según muere, una voz empieza a recitar comandos en su cabeza sin sentido alguno para él y recobra la consciencia reencarnado como un slime (un limo en castellano) con la capacidad de adquirir las habilidades de todo lo que devora. Se termina encontrando con uno de los cuatro dragones que existen en este mundo, Veldora, del que se hace amigo y adquiere el nombre Rimuru Tempest. Ahora Rimuru tendrá que adentrarse en este nuevo mundo, liberado de las trivialidades de su vida pasada, ¿qué hará ahora nuestro slime?

Empecemos definiendo que tipo de isekai es este. Existen varias formas de clasificarlos pero la que más nos interesa ahora son las motivaciones del protagonista una vez transportado al nuevo mundo: ¿quiere volver a casa o quedarse y hacer vida en su nuevo hogar? En Aquella vez que me convertí en slime es definitivamente el segundo caso. El protagonista en ningún momento entra en pánico, desesperación o depresión al entrar en este inexplorado mundo y en todo momento opera con una actitud de relax mientras afronta cada problema inmediato sin pensar en las complicaciones posteriores.

Lo primero de todo es presentarse correctamente.

Esta filosofía de vida marca el tono que existe a lo largo de todo el manga. También ayuda el hecho de que Rimuru es bastante fuerte por la conexión que forma con Veldora, quien le dotó de su nuevo nombre y, por tanto, de su nueva fuerza. Esto es interesante ya que, aunque los protagonistas de isekai comienzan habitualmente con su buena dosis de poder extra, en este caso no se aprovecha para cumplir una fantasía de poder, sino para llegar a vivir una vida relativamente tranquila. Que Rimuru vaya de chill por la vida no significa que no le importe nada. Muy temprano en la historia empieza a juntarse con otros monstros típicos del género (goblins, enanos, bestias…) y a construir una ciudad pacifica donde poder convivir en paz, como si de una partida de SimCity se tratase. 

Por todo esto me gusta llamar a la historia de Fuse como un isekai “light”. No hay ninguna trama épica o gloriosa que ponga al protagonista contra el mundo, lo que resulta en una lectura bastante tranquila y fácil de leer. El propio Rimuru no se toma a sí mismo y su situación demasiado en serio, soltando chascarrillos y referencias a otros tópicos del género cuando aparecen delante suya. Estoy seguro de que si no fuera absolutamente necesaria la existencia de conflictos que pudieran amenazar la vida en la aldea para avanzar la trama, el manga ni se molestaría en usarlos.

«Tramita el pliego para esta concesión, que aquí el constructor goblin es colega»

Taiki Kawakami usa bastante una técnica muy típica en esta industria basada en producir mangas como churros: siempre que cambias de escenario dibujas bien el fondo para que el lector se ubique y luego usas fondos en blanco o con líneas que denoten las emociones de la escena. De esa manera se ahorra en trazos. La única excepción es cuando ocurre alguna acción en la escena, en cuyo caso se dibuja con más detalle para que el lector tenga buena idea de que está ocurriendo. Esto no es una crítica a Kawakami ni nada, solo una observación de la tendencia general entre mangakas que tiene sentido que sea así. El resto de sus dibujos, especialmente con los personajes, tienen trazos de sobra para dotar de contenido al contorno del personaje.

Creo que estoy machacando en hierro frio pero aun así volveré a remarcar que Aquella vez que me convertí en slime es un isekai ligero que quiere ser leído sin preocupaciones y, por tanto, tampoco se preocupa demasiado por tener una trama intrigante con giros de guión, multiples capas de historia o personajes con tramas oscuras. Tan solo se trata de un buen rato en forma de un limo azul que suelta chascarrillos.

¡Nos vemos en la Zona!

Buy Me a Coffee at ko-fi.com

RafaAnto

Filthy weeb, gamer y cinefilo que de paso hace Quimica.

También te podría gustar...

Deja un comentario, zhéroe

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.