APE OUT. Gorilas violentos a ritmo de jazz

Cuando aparece un juego como Ape Out lo primero que se piensa es en si logrará responder fuera de su atractiva estética y diseño. Presentado en un Nintendo Direct, el juego principalmente entraba por los ojos. Su banda sonora rítmica y dinámica frente a nuestras acciones hacia vaticinar un frenesí de violencia completamente disfrutable y catártico. Tras su lanzamiento podemos decir que nos ha dado prácticamente todo lo que esperábamos con algún pero que no estropea para nada el conjunto.

Distribuido por Devolver Digital, Ape Out cuenta con la simple premisa de la huida de un gorila por una serie de escenarios donde tiene que hacer frente a todo humano que intente parar su recorrido. Los controles son sencillos: teclas de movimiento, un botón para agarrar y otro para golpear. Mediante el ratón o con el segundo pad del mando se elige dónde ir dirigiendo los giros del cuerpo para apuntar mejor a la hora de “lanzar”. No hay que olvidar que nuestro personaje es un gorila enorme: todo golpe a un humano provocará que salga disparado y, si choca contra una pared u otro enemigo, quedará espachurrado en el acto. Al agarrar a un enemigo, se puede usar de escudo humano o para aprovechar el arma que lleve para que dispare a sus compañeros de manera accidental y, de esta manera, eliminar a varios enemigos de un golpe. Cómo no, también podemos lanzarlos unos contra otros y hacer un revoltijo de carne. Con todo esto, puede parecer que estamos con bastante ventaja frente al rival, pero los mapas están plagados de decenas de enemigos que usan diferentes tipos de armas o que incluso pueden llevar armaduras.

¡Escudo para siempre!

Una de las pocas ayudas que da el juego es que cuando un enemigo te ve, tarda un poco en disparar por primera vez, dando el tiempo justo para acercarte y obrar. Hacer uso de obstáculos para cubrirse y pensar rápido es esencial en Ape Out. Un atisbo de duda y tu gorila resultará herido. En cada mapa puede aguantar hasta un número de tres golpes. Quizás, al comenzar, quieras ir por todos los caminos estampando a gente antes de ir a la salida, pero será sólo en los primeros mapas. Una vez avanza el juego, la prioridad es salir cuanto antes porque el número de enemigos es bastante grande y los mapas cada vez tienen más bifurcaciones.

Cuando aparece la pantalla de muerte, se nos deja ver el recorrido que hemos hecho y cuánto nos faltaba para llegar a la meta en una especie de mini mapa. Una vez reiniciamos el nivel, no nos sirve este vistazo porque se vuelve a generar de manera procedural como si de The Binding of Isaac o Dead Cells se tratara. Es de agradecer para no calcular cuál es la mejor ruta pero es verdad que, con un poco de suerte, puedes escoger un camino que no esté tan lleno como otros y lograr superar un nivel de manera fácil cuando estaba dándote quebraderos de cabeza hace unos minutos. De todas maneras también juega un papel fundamental el uso de la repetición por morir, para ir haciéndose a las mecánicas y responder de manera cada vez más automática a las situaciones que se nos presentan de golpe. Cada enemigo responde una forma y cada uno debe abordarse de diferente manera. Con un simple vistazo llegas a comprender cuáles es mejor agarrar y hacer uso de ellos y cuáles vale más la pena quitárselos de encima cuanto antes.

El simio que era fan de Hulk.

A esto hay que sumarle el buen uso de la música a la hora de meter al jugador en un estado de urgencia. El nivel empieza con algo suave, pero una vez que ocurre la primera baja, la música comienza a ponerse a tono. Cuanto más seguido mates a los enemigos la música irá volviéndose cada vez más frenética y bajara de nuevo cuando descanses un poco. Cada muerte añade un sonido instrumental al conjunto que esta sonando, construyendo de esta manera tu propia banda sonora del nivel acorde a como estés jugando. El juego te mete de lleno en su mundo y no te suelta. Repetirás el nivel por el simple estado inconsciente en el que te ha metido, gracias a todos sus apartados. Huir es prioridad. Correr hacia delante y aplastar todo lo que te encuentres pasa a ser tu padre nuestro.

Si el apartado sonoro es una genialidad por sí sólo, lo que hace con el artístico es para aplaudir hasta que sangren las manos. El estilo minimalista, centrándose en unos pocos colores, con juegos de luces y sombras constantes y un mimo por un granulado que parece sacado de un rollo de película antigua consigue recordarnos a unos créditos iniciales del mítico Saul Bass. Las alarmas, escenarios donde hay apagones de luz o bombas que caen por el mapa hacen que cambie la paleta de colores y la forma de lanzarse hacia el resto del recorrido. Una delicia visual que remata con unas animaciones y tipografías de comienzo de capítulo al más estilo cartoon y que otorga una enorme personalidad al conjunto.

Quizás el único pero que se le puede reprochar son algunas cosas de diseño y mecánicas. Hay niveles donde hay pocas coberturas y muchos enemigos de golpe. Al final, mediante la repetición y aprovechando la generación del nivel procedural y con un poco de suerte, llegarás a poder pasar por la disminución de enemigos en este tipo de zonas. Cuando hay bastantes a la vez en campo abierto se hace bastante cuesta arriba. Otro tema es que no se aprovecha demasiado la acción de “agarrar”. Sólo sirve para enemigos y ciertas puertas contadas de metal. No existen objetos del entorno para usar y, existiendo cosas como barriles explosivos, hubiera sido de agradecer que pudiéramos lanzarlos o encontrar demás armas improvisadas -cuanto más disparatadas mejor- para utilizar en niveles donde se está en clara desventaja. Es divertido el lanzarse a pecho descubierto y arrasar con todo, pero en ocasiones puntuales el juego nos penaliza por esta idea cuando el resto del tiempo se nos muestra como la mejor y única opción posible. No empaña la diversión pero es un punto que habría dado más variedad.

Si estáis dudosos de probarlo, su precio de lanzamiento es de 15 euros en PC y Switch y, pese a que es corto, (aunque tiene un modo arcade para competir online) el juego lo vale. Una joya visual y sonora que divierte e incita a continuar hasta terminarlo. Además, si sois animalistas, os encantará cargaros a todo humano cruel que intente pararos los pies como gorila enjaulado que seréis. Un win-win para todos/as.

¡Nos vemos en la Isla!

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Jorge V

Graduado en Criminología en la Universidad de Alicante. Entre mis gustos de ocio se encuentran el cine, los cómics, los videojuegos y las series de TV. Siempre intento informarme antes para no tener que tragarme ningún bodrio :)

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