ANTOLOGÍA, de Katsuhiro Otomo.


 

Título Original: Kanojo no Omoide… (彼女の想いで…)
Sello
: Kodansha
Género
: Seinen/ Recopilación
Mangaka
: Katsuhiro Otomo
Publicación Japón
: Abr. 1990
Public. España
: Dic. 2009 (Norma)
Valoración
: Germinando pepinos/10

 

 


En la década de los ’70, mientras Estados Unidos se veía sacudido por el escándalo Watergate, el neoliberalismo llegaba a América latina, la democracia a España y los hippies a cualquier rincón conocido del planeta, al otro lado del mundo, un joven Katsuhiro Otomo andaba haciendo experimentos gráficos en diferentes revistas. El tomo que hoy nos ocupa recoge 14 de esas historias experimentales que sirvieron como ensayo para lo que sería el universo de “el pepinazo Otomo”, Akira. Descubramos las motivaciones e inspiraciones de uno de los mangakas contemporáneos de ciencia ficción más influyentes, recogidas en la…

ANTOLOGÍA
de Katsuhiro Otomo

Para entender la obra de este particular autor primero hay que entender el contexto en el que se desarrollan sus ideas. Por aquellas, manifestaciones masivas de trabajadores y estudiantes, con todo lo que eso conlleva (disturbios, persecuciones, detenciones ilegales…), se estaban llevando a cabo con objeto de abrir el país y dar lugar al Japón que muchos ansiamos por conocer, tras recuperarse de la ocupación sufrida en la Segunda Guerra Mundial. Todos y cada uno de los anhelos e inquietudes que llenaron su mente en esa época de cambio se ven reflejados en sus primeros relatos cortos, intensos e inspiradores. Asistimos al proceso de aprendizaje de una de las personas que más ha aportado e influenciado en el manga y el anime de los últimos tiempos, al desarrollo de su gusto por dejar en evidencia la decadencia de la humanidad, por las fisonomías elaboradas y por la destrucción.

A lo largo de 14 ideas cojonudas que merecerían ser desarrolladas más profundamente, podemos disfrutar de cada poso, cada semilla, que iba dando lugar a otra vuelta de tuerca, un poco más desarrollada, siempre en pos, sin saberlo, de culminar en una sola obra. El germen de Akira se encuentra en estas páginas y cada una de estas historias es un paso necesario en la construcción de Neo-Tokyo: ciencia ficción y surrealismo en mundos postapocalípticos donde la humanidad puebla ciudades semiabandonadas y vigiladas por robots, bajo la atenta mirada de enormes edificios medio destruidos. Bien es cierto que apenas demuestra sus conocimientos de arquitectura brutalista, como comentábamos aquí, en la reseña de Pesadillas, pero sí se empieza a intuir esta tendencia.

A pesar de este ejemplo no hay mucho alarde arquitectónico.

De la denuncia por la contaminación petrolífera en el mar, al mar de basura en el espacio, pasando por un símil político-bélico en el que calamares y pulpos espaciales protagonizan una guerra absurda de superioridad de razas, todos y cada uno de los relatos de Katsuhiro Otomo esconden una crítica a la evolución histórica y al triste devenir del planeta “gracias” al progreso. Un mensaje de necesidad de cambio, si no queremos confluir en una tercera guerra mundial, que, si ya era urgente por aquel entonces, imagínate ahora. Unas historias que, lejos de quedar desactualizadas, cada día que pasa cobran más sentido. Y es que Otomo es un adelantado a su tiempo y al propio futuro.

Un buen tomo recopilatorio, editado de forma cuidada, respetando los escasos colores del original, en papel satinado, y esta vez sí, en sentido de lectura oriental (gracias, Norma), en el que encontraremos unas primeras historias llenas de talento, rebosantes de inteligencia allá donde escudriñes y que muestran un estilo narrativo y de dibujo únicos responsables del renombre de este autor. La fiesta editorial culmina con un epílogo del propio Otomo en el que, una a una, explica alguna particularidad o anécdota referente a cada historia que nos ayudan a comprender la intención de algunos relatos, así como las técnicas empleadas, haciéndolos más geniales si cabe. De este modo, sabremos de primera mano que, si el primer relato nos recuerda a los de Moebius es porque lo conoció justo antes de sentarse a escribirlo y dibujarlo, que las páginas a color de Adiós a las Armas son las cuatro primeras páginas de video coloring publicadas en Japón, o lo que podría haber sido la serie Es un mundo asombroso de haberse concluido.

Espejito, espejito…

Y ahí andas, tan entretenido leyendo historias y anécdotas, cuando de pronto te encuentras con Bola de Fuego, la verdadera impulsora de Pesadillas, que no es otra cosa que el ensayo de Akira. Grupos de insurgentes que luchan contra el gobierno totalitario porque experimenta con el potencial psíquico del ser humano. El relato más largo de los que componen el recopilatorio y en el que ya no vemos posos, sino claramente el gusto por incluir en sus historias los poderes de la psique, la alta tecnología, la persecución del ser humano al ser humano, la decadencia de la humanidad, las fisonomías elaboradas y su obsesión por la destrucción.

Pero no todo es ciencia ficción, poderes psíquicos y ancianos raros en el portfolio personal de Otomo. También hay cabida para historias de humor con dejes de surrealismo, como Hair, que resulta ser una parodia de la propia Bola de Fuego con hippies que se rebelan contra el sistema limpio y libre de gérmenes. Incluso, encontraremos algunas con un atisbo de terror. Sea la historia que sea lleva el sello de la casa: un gran guión y un dibujo apasionado con tendencia a lo destructivo, tendencia que se ve acentuada por la sensación de movimiento que producen los dibujos de explosiones y derrumbamientos, así como en los diseños mecánicos y de personajes, tan fantásticos y, a la vez, tan realistas que no puedes hacer otra cosa que creértelos. Y todo el conjunto ayuda a entender el origen de una de las obras de ciencia ficción por excelencia de finales del siglo XX. Imprescindible.

Buenos días, me he levantado deshecho.

No todos los comienzos son fáciles y brillantes. No todo el mundo nace con un talento y una imaginación innatos.  Con una visión del mundo tan catastrófica y poco esperanzadora, pero a la vez tan realista que, no es que sea aceptada, sino que es alabada por autores y lectores. No muchos artistas pueden presumir de haber iniciado y seguido su propio camino, aun a riesgo de no ser entendido.
Katsuhiro Otomo, sí.

¡Nos vemos en la Zona!

Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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