ANIMOSITY, de Marguerite Bennett y Rafael de Latorre

 

Título original:
Animosity: The Wake TPB

Sello: Aftershock Comics
Guionista: Marguerite Bennett
Artistas: Rafael de Latorre y Juan Doe
Colorista: Rob Schwager
Contenido:
Animosity vol. 1 #1-4 y Animosity: The Rise #1 (Ago. 2016 – Ene. 2017)
Publicación USA: Marzo 2017

Publicación España: –
ValoraciónYo he venido aquí a hablar de mi perro /10

 

Hay títulos que saben aunar perfectamente la aventura mientras siembra en el lector un mensaje. Más si cabe cuando es un tema delicado y actual. Animosity deja ese mensaje profundo en cada texto mientras que dicha aventura, siempre presente, aligera esa “pesadez” de ideas, convirtiéndolo en una lectura más accesible en todos los sentidos; más amena y menos cargante, por así decir. Marguerite Bennett nos introduce en un cuento de superviviencia, en un The Last of Us donde el inquietante concepto es lo que importa y le da sentido y, sobre todo, sensibilidad a cada episodio.

¿Qué pasaría si los animales empezaran a pensar de forma compleja? ¿Si sus instintos animales se humanizaran, si tuvieran conciencia? No se sabe cómo ha sido ni qué lo ha originado, pero la cadena alimenticia se ha roto derrumbándose en miles de pedazos y un nuevo orden se empieza a abrir camino a pasos agigantados. Ahora los animales quieren estar a la altura de la raza humana. Unos querrán convivir en paz mientras que otros, oprimidos toda su existencia, estarán cegados por el odio. Una explosión emocional que tendrá como protagonistas a Jesse, una niña de once años obligada a sobrevivir, y Sandor, un perro que daría la vida por ella. Apretad los dientes que nos adentramos en…

ANIMOSITY: THE WAKE
de Marguerite Bennett y Rafael de Latorre

 

“Había aproximadamente 20.000.121.091.000.000.000 de animales en la Tierra, y 7.250.000.000 de humanos, pero ¿quién los cuenta?”

Desgarrador. Ese podría ser perfectamente el adjetivo para calificar este cómic. Las imágenes pasan a un segundo plano y es el mensaje el que se te clava sin compasión. Una sociedad post-despertar animal donde tanto éstos como humanos están, de un día para otro, al mismo nivel intelectual y la moralidad toma un nuevo sentido y una complejidad nunca vista. La guionista de Virginia sabe tocar la fibra sensible conformando una convivencia tan difícil como destructiva entre razas donde el amor incondicional es una rosa que crece entre el cemento. Si los humanos nunca hemos sido fiables del todo, ¿podemos confiar en animales que han estado subyugados de miles de maneras diferentes?

Que nadie piense que estamos hablando de una lucha de humanos contra animales. Que la naturaleza clama venganza y decide mandar a sus heraldos a aniquilar a la raza humana, verdugos del planeta Tierra. Aquí todo es más sutil, delicado y lleno de matices donde el propio despertar animal creará en ellos furia y confusión, dando lugar a la imprevisibilidad y a la yuxtaposición, dentro de todo el caos, de situaciones conmovedoras como de crudos enfrentamientos entre razas. El llamado Despertar dará lugar a multitud de frentes, de milicias y de comunidades pacíficas donde primará el mismo objetivo: sobrevivir.

Y todo se fue a la mierda… O no.

La sombra de The Walking Dead es alargada y son muchas las obras que, de una forma u otra, han acabado influenciadas por un cruento mundo de supervivencia como el creado por Robert Kirkman (que no inventa la rueda pero deja marcadas unas pautas relativamente actuales que ahí siguen). Pero Marguerite Bennett va un paso más allá, y lo consigue con creces, ahondando en la moralidad y la ética, ya no solo del ser humano, sino de la propia raza animal y su nueva adquirida conciencia de sí mismos. Consigue equilibrar el terror absoluto, el desajuste piramidal establecido ante el amor y el apego representados en los protagonistas. Este mundo no tiene orden y no sabes de dónde vendrán los peligros ni qué aliados encontrarás por el camino.

La forma en la que Bennett organiza y disecciona la historia es lo que más llama la atención. No dispone las piezas en fila para que sean leídas de forma lineal, sino que va dejando lagunas que se completan posteriormente y que sin llegar a marcarse un Morrison de manual (¡ni de lejos!) eleva la obra por encima del cómic medio que podríamos encontrar en Image o Dark Horse. Flashbacks puntuales, momentos decisivos y enfrentamientos cruentos se van sucediendo y será el lector el que, sin perderse en ningún momento, tendrá que ir organizando cada pedazo para formar una historia mucho más grande que la que a priori creemos que estamos leyendo.

Nunca contraríes al reino animal. Sobre todo si va armado.

Aunque el peso de la historia es claramente del guión, Rafael de Latorre mantiene un nivel más que correcto al dibujo y nos presenta un mundo amplio y detallado donde ciudades, bosques, animales y humanos están perfectamente representados y los diseños armamentísticos en los animales son bastante creíbles. Quizá sea, y me reitero, porque el peso del guión sea mucho mayor, que determinadas limitaciones a los lápices no se aprecien o simplemente no importen. Es un buen dibujo, está claro, y cumple con su cometido. Mientras, el número dibujado por Juan Doe, es algo más plano y menos detallado pero que acaba dando la misma sensación de cumplidor.

Pero el dibujante brasileño, que se encarga de los cuatro primeros números del tomo, no está solo y es que ganas muchos enteros con los colores de Rob Schwager, veterano colorista que consigue darle un acabado natural muy vistoso, sobre todo, una vez más, en los animales, consiguiendo paliar en muchos momentos alguna que otra carencia. Ningún autor destaca por encima del otro y la combinación de todos ellos acaba siendo del nivel justo para acompañar el guión de forma acertada. Trabajo en equipo bien hecho.

Después de esta viñeta querrás leer le cómic sí o sí.

Estamos ante una historia interesante y ejecutada de forma hábil que contiene un profundo mensaje moral que hará replantear muchos conceptos y que, al igual que con Squarriors, reflecta en cierto modo nuestra sociedad actual cada vez más concienciada con el mundo animal en este caso llevado al extremo. Un reflejo social que no debería pasarnos inadvertido. Y lo mejor es que la historia continua…

¡Nos vemos en la Zona!

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2 Respuestas

  1. ManuelBR dice:

    Menos mal que a Rafael de la Torre no le falta trabajo después de haber terminado Super Zero con Conner.

    • arkhamkaveli dice:

      Tiene un buen dibujo, muy correcto. No debería faltarle el trabajo. Gana mucho en los primeros planos (al menos en este cómic). Esperemos verle en más colecciones.

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