ALL YOU NEED IS KILL, de Ryosuke Takeuchi y Takeshi Obata

 

 

Título original:
All You Need Is Kill #1-2 (オール ユー ニード イズ キル)

Editorial: Shūeisha
Género: Seinen
Dibujante: Takeshi Obata
Guionista: Ryosuke Takeuchi
Publicación Japón: Ene. – May. 2014
Public. España: Jul. – Oct. 2014 (Norma Editorial)
Valoración: El día de la marmota/10

 


Los dos aspectos más característicos y por los cuales el ser humano ha conseguido sobrevivir hasta nuestros días son el instinto de supervivencia y el aprendizaje por ensayo y error. A partir de ellos se podría enarbolar una cantidad considerable de propiedades o habilidades. Y pese a que el segundo mencionado se asocia más al mundo de la ciencia actualmente, es cierto que viene innato en nuestra naturaleza humana. Es más, destaco ambos aspectos porque son naturales en la mayoría de los animales que pueblan la Tierra, dejando de lado cualquier otro tipo impulso subconsciente.

Con esta reflexión de baratillo me quedé tras la lectura de uno de los últimos mangas que he leído. Esperando encontrar la típica historia predecible que fácilmente se olvida con el paso del tiempo, me hallé con algo mucho más interesante, pese a la sencillez de su trama. Porque la única manera de sobrevivir en una batalla es matar sin ser matado. ¿O no?

ALL YOU NEED IS KILL
de Takeshi Obata y Ryosuke Takeuchi

El mundo está siendo conquistado por unos seres llamados mímicos, una especie de criaturas circulares, con una boca grande y dentada y que poseen la habilidad de lanzar rayos y proyectiles por ella. Lo que en un principio podría parecernos una panda de seudo-critters con halitosis, se convierte en la gran amenaza del planeta, aniquilando a una gran cantidad de la población humana y sitiando a estos poco a poco. En respuesta al masivo ataque se crea al Ejército de Defensa Unificado, un cuerpo de élite en el que sus miembro luchan con exoesqueletos y armas vanguardistas contra los extraterrestres.

El gran problema es que estos seres son altamente resistentes y tienden a hacer grandes estrategias, por lo que cualquiera puede enrolarse el ejército por culpa de la cantidad de bajas que sufren en cada batalla. En ese momento conocemos a nuestro protagonista, Keiji Kiriya, un joven que busca ayudar a su especie a combatir al mal que está masacrándoles en cualquier lugar del globo. Tras tener una pesadilla en la que moría en el campo de batalla, se despierta 24 horas antes de la gran contienda en su litera, como siempre. Los nervios de su gran momento le han hecho tener una mala noche, esto es todo. Además, cuentan con la ayuda de la soldado americana Rita Vrataski, conocida por ser una berserker en el campo de batalla. Nada puede salir mal. Sin embargo, al día siguiente muere tal y como lo había soñado la noche anterior. Pero al hacerlo, despierta 24 horas antes de la gran contienda en su litera, como siempre…

Son to rebonicos.

Antes de nada, me gustaría dejar claro que el manga es una adaptación de la novela ligera de Hiroshi Sakurazaka y Yoshitoshi ABe, que también sirvió de inspiración para el film de Al Filo del Mañana (también reseñado aquí). Con ello me aseguro de que mis halagos al guión no van exclusivamente a Ryosuke Takeuchi, al cual no le desmerezco su trabajo de adaptación. Pero es que la premisa de la historia me parece brillante. El concepto de repetir un mismo día una y otra vez lo hemos visto muchas veces, pero sumándole el toque beligerante gana enteros. Quisiera destacar la peculiaridad de que el protagonista puede cambiar aspectos del día, haciendo que las sucesivas horas tras despertar tengan distintos finales o caminos alternativos y que acaban todos con su fallecimiento. Como cabe esperar, siente el dolor intenso de cada una de esas muertes, por lo que no es un camino de rosas para él. Pero como si de un regalo de los dioses se tratara, puede jugar con esa baza a su favor y aprender a sobrevivir con el infalible método del ensayo y error, que tan inútil es un campo de batalla.

La única constante en cada una de las repeticiones es Rita Vrataski. La guerrera estadounidense siempre sale airosa en cada una de las contiendas, convirtiéndose en un poderoso aliado. El gran problema es que todo se reinicia en el momento en el que Keiji muere, por lo que tiene que recordar muy bien todo lo que sucede y reescribir su estrategia en los puntos que fallen. Eso significa no perder nunca un segundo su corta y ajustada agenda diaria, incluida la mismísima cordura de vivir en un eterno bucle temporal. De manera orgánica veremos la transformación del protagonista, el cual sufre una metamorfosis radical en contraste con la estaticidad de todo lo que le rodea en el infinito día, incluidos sus compañeros y amigos. 

La mejor manera de aprender es observando al maestro.

En el apartado artístico contamos con los lápices de Takeshi Obata, bien conocido por el público por Death Note. El mangaka sigue demostrando que es uno de los mejores dibujantes que existen actualmente en el país japonés, con una calidad inconmensurable en su arte. Me gusta mucho su plasticidad, consiguiendo narrar de forma maravillosa las secuencias de acción o darle aplomo a momentos más pausados y tensos. Además, considero que su anatomía es de lo mejorcito que podemos encontrar actualmente en el mercado nipón. Por sacarle alguna pega, diría que suele abusar de usar siempre el mismo rostro para sus protagonistas. Está claro que la repetición de caras es bastante normal en el mundo del cómic, haciendo especial hincapié en el manga, pero Obata tiende a utilizar las mismas facciones para todos sus personajes principales. Es su talón de Aquiles. Amén de que luego es un monstruo de la expresividad facial y las sombras, dándole mayor empaque a todo el apartado visual, convirtiéndose así en el gran aliciente de esta versión de la novela ligera de All You Need Is Kill.

En definitiva, nos encontramos ante uno de los grandes mangas de los últimos años. Es corto, son sólo dos tomos, y además está editado en nuestro país por Norma Editorial. Así que tenéis pocas escusas para no haceros con esta serie.

¡Nos vemos en la Zona!

Joe Runner

Jefe tiránico loco y científico de Zona Zhero. ¿O era al revés?

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