ALL-STAR BATMAN: RENACIMIENTO, Vol. 1, de Scott Snyder, John Romita Jr. y Declan Shalvey

 

Título original:
All-Star Batman, Vol. 1: “My Own Worst Enemy” TPB

Sello: DC Comics
Guionista: Scott Snyder
Artistas: John Romita Jr. y Declan Shalvey
Entintadore: Danny Miki

Coloristas: Dean White y Jordie Bellaire
Contenido: All-Star Batman #1-5
 (Ago. – Nov. 2016)
Publicación USA: Abril 2017
Public. España: Ene. – May. 2017 (ECC Ediciones)
Valoración: 7/10

ALL-STAR BATMAN: REBIRTH, Vol. 1
de Scott Snyder, John Romita Jr. y Declan Shalvey

Después de sentar las bases del nuevo Batman en los Nuevos 52, uno de los personajes que más cambios experimentaron en ese reboot que cada vez parece más lejano y que no se ajustó del todo a lo estipulado en la nueva continuidad (tres Robin en cinco años), después de estar cinco años al pie del cañón recreando el mito del murciélago a su antojo, después de enamorar y cabrear por partes iguales al fandom, Scott Snyder vuelve a escribir a Batman, esta vez en una nueva cabecera que va más a su aire, alejada de los nuevos designios trazados por Tom King. Una aclaración para que nadie se lleve a equívoco: a diferencia de la otra All-Star Batman que apareció allá por el 2005, esta serie sí que transcurre en el universo DC actual, por lo que lo que aquí sucede podría/debería incidir en Batuniverso.

La batfamilia crece con Duke.

Personalmente, ya que escribo esta reseña dejadme dar mi opinión: la etapa de Snyder no me gusta. Tampoco es que la haya leído entera, pues me bajé después de La muerte de la familia. Y es que siendo Batman mi personaje favorito ever llevo muy mal eso de que le aparezcan parientes de la nada. Me pasó con Morrison y su hijo y me pasó con Snyder y su… Bueno, los que habéis leído su etapa ya sabéis a qué me refiero. Creo que el pasado del hombre murciélago puede dar mucho de sí sin tener que recurrir a falsos trucos de magia y pueden contarse buenas historias del personaje centradas en el presente. Otra de las pegas que le pongo al guionista es su manía de contar las historias con demasiados saltos entre el pasado y el presente, un modelo de narración que, desgraciadamente para mí, se ha puesto demasiado de moda. Actualmente es raro el cómic donde no encuentras escenas con titulitos de “antes” o “meses después” intercaladas con la historia que se explica. En fin, debo hacerme más viejo de lo que pensaba porque lo que en principio tendría que ser un recurso interesante se me acaba haciendo repetitivo y cansino.

En esta serie nueva vamos a encontrar estos dos aspectos de los guiones de Snyder, detalles del pasado del personaje un poco conflictivos y saltos temporales en la narración, que no se diga que el guionista no es fiel a sus principios. Pero entonces, ¿porqué estoy reseñando este arco? Porque, amigos, al otro lado del ring tenemos a un John Romita Jr desatado que hará que todo el viaje valga la pena.

El día que te atacan Luciérnaga y Polilla Asesina sabes que has tocado fondo.

Pero empecemos por el principio, All-Star Batman nos presenta a Batman tratando de llevar a Dos Caras a un lugar secreto mientras este ha puesto precio a la cabeza de su captor, lo que supondrá que la plana mayor de enemigos del murciélago vaya en su busca y captura. Lo que sigue es una carrera a contrarreloj que llevará a Batman hasta su límite tanto físico como mental, mientras se profundiza en su relación con Harvey Dent y con Dos Caras, en lo que es un triangulo muy interesante si no fuera por los malos hábitos de Snyder. La clave de esta relación entre héroe y villano, entre Bruce y Harvey, se remonta a un pasaje de la infancia de ambos, lo que viene un poco a deformar el mito del murciélago. No entraremos en más detalles para evitar spoilers, pero hubiera funcionado igual si los lazos que supuestamente trazan los dos personajes se hubieran forjado en un etapa adulta, donde sí que es sabido que ambos mantuvieron una fuerte amistad.

La beiesa de Dos Caras.

En cualquier caso, Bruce está convencido de que puede lograr que la personalidad de Harvey predomine sobre la de Dos Caras y este convencimiento lo llevará a luchar contra todo y contra todos con tal de ayudar al que una vez fue su amigo. Digo contra todos porque no sólo son los enemigos de Batman los que van detrás de ellos, sino que en más de una ocasión tendrá que hacer frente a la gente de a pie que movida por la codicia intentará atentar contra él. Es más, Dos Caras tiene a todo el mundo acojonado con la amenaza de que saldrán a la luz todos los secretos que ha ido acaparando durante su extensa carrera criminal si finalmente Batman se lo lleva consigo. Prometo que a partir de aquí empiezo a alabar el trabajo de Romita, pero no puedo dejar de decir que el papel de Alfred en la historia me parece poco menos que… ridículo. En busca de un golpe de efecto más grande de lo habitual Alfred protagoniza el cliffhanger del primer número cuya resolución es… es… Pasemos a hablar del dibujo de Romita.

John Romita Jr. es uno de los grandes dibujantes de cómics de súperhéroes de la historia. Quizás no llegue a la talla de Byrne, Perez o Davis, pero sí que sería de los más destacados de la generación que vendría detrás de estas tres leyendas. Pero como les pasa a estos (y a muchos otros) Romita ya ha dibujado sus mejores cómics y el paso de los años se nota en sus lápices, que en ocasiones recientes, *ejem Capitán América, ejem Superman*, han acusado un grado preocupante de dejadez. Pero el que tuvo retuvo y aquí vamos a ver un dibujo pletórico, con una fuerza desbordante en cada viñeta, en cada splash-page, en todas las secuencias de acción (y hay mucha, mucha acción en estas páginas), en cada choque, en cada golpe, en cada rostro magullado… Parece que el autor ha querido dar un golpe en la mesa y acallar a todos aquellos que le querían enterrar antes de tiempo. Lástima que su empuje sólo aguante cinco episodios, pero eso es otro de los males endémicos de la industria. Si algo ha dominado siempre el dibujante americano es la narrativa y aquí tiene una oportunidad inigualable para demostrar todo su talento, desarrollando como él solo sabe unas coreografías de acción con todo lujo de detalles. Si bien todo el mérito es para el dibujante sería injusto no hablar del trabajo de Danny Miki a las tintas, que contiene los fallos y resalta las virtudes de los lápices y de Dean White al color, cuyo trabajo de contrastes no hace sino embellecer el acabado final.

… and you know it!

Como complemento estos números llevan una historia independiente centrada en Duke, el nuevo compañero de Batman, a quien éste define no como un Robin, sino como algo nuevo, algo mejor. Enmarcada en el aprendizaje al que se ve sometido y en un caso con Zsasz de por medio, no deja de ser una historieta entretenida sin más, cuyo mayor interés reside, de nuevo, en el apartado gráfico. Y es que Declan Shalvey es un dibujante que me encanta, especialmente sus composiciones de página y su narrativa y del color de Jordie Bellaire sólo se pueden decir cosas buenas.

Estamos pues ante una obra capaz de lo mejor y de lo peor. Una obra que entretiene por su ritmo vertiginoso pero que tiene momentos que te descolocan por completo. Que combina un estudio en profundidad entre dos personajes complejos pero que luego provoca situaciones absurdas, plagada de buenos momentos para el lucimiento del dibujo pero con taras demasiado grandes como para acabar de convencer al lector. Quizás si Snyder hubiera sido menos pretencioso en su deseo de sorprender con cada giro más rebuscado que el anterior tendríamos un cómic más redondo y más divertido.

¡Nos vemos en la Zona!

CarlosPlaybook

Como lector de cómics he pasado por todas las etapas de la vida de un lector/coleccionista. A saber, inicio en la infancia por regalo de lote de cómics de un amigo de mi padre, abandono en la adolescencia por invertir el dinero en otras cosas menos saludables pero igual de divertidas, y recuperación en la madurez por nostalgia. Y sí, me encanta HIMYM.

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