ADICTO AL AMOR: CONFESIONES DE UN FOLLADOR EN SERIE, de Koren Shadmi

 

 

Título original:
Love Addict: Confessions of a Serial Dater TPB

Sello: Top Shelf 
Autor completo: Koren Shadmi
Publicación USA: Julio 2016
Public. España: Jul. 2016. Cartoné (Norma)
Valoración: No hay nada como el amor/10

 

 

Basada en la experiencia del propio autor, esta es la historia de K., un joven neoyorquino que acaba de romper con su pareja entrando así en un profundo estado de depresión que, parece, le acompañará hasta el final de sus días. Cuando su compañero de piso, Brian, lo introduce en el mundo de las citas online la vida de K. cambia para siempre y no precisamente del modo que pensaba. Esta es la historia de un…

ADICTO AL AMOR:
CONFESIONES DE UN FOLLADOR EN SERIE

de Koren Shadmi

El punto de partida de esta obra es una situación que (casi) todos hemos pasado en algún momento de nuestra vida y para la que nunca estamos suficientemente preparados, quizás por eso mismo es imposible saber cómo reaccionaremos ante una ruptura. Los hay que se centran en el trabajo y se olvidan de las relaciones, los que se van de viaje para distanciarse y encontrarse a sí mismos, los que se emborrachan cada fin de semana gritando “¡No hay mañana!” mientras los echan de los bares, los que empalman una relación con otra… y así podríamos seguir hasta el infinito pues cada persona, cada pareja, cada ruptura, es diferente.

Lo que está claro es que en esos momentos que siguen a una ruptura, más aún cuando eres la parte a la que dejan (aunque dejar a alguien, a veces, duela igual), entramos en un período de confusión, en el que una nube negra lo cubre todo y no somos dueños de nuestras acciones ni tomamos las mejores decisiones.

Los tiempos cambian y con ellos la manera de ver el mundo y de afrontar los problemas. Hoy vivimos en la era de la tecnología y de las redes sociales que, como todas las cosas de la vida, pueden ser útiles o ser un desastre que sólo acarrea problemas que antes no existían. En el caso que nos atañe resultan ser un arma de doble filo. Las nuevas aplicaciones de citas, en el caso del cómic una inventada para la ocasión, Lovebug, permiten al usuario  conocer a un sinfín de personas cómodamente, sin tener que exponerse violentamente y partiendo siempre de un interés común, con lo que se gana tiempo y paciencia. Basta con crearse un perfil con cuatro fotos y una breve descripción sobre nuestra personalidad para que se abra todo un nuevo mundo de posibilidades por descubrir.

Para cagarla a veces sólo necesitas un pequeño empujón.

Reconozco que, tal y como le sucede al protagonista, en este aspecto soy un neófito total. El desembarco de todas estas aplicaciones de ligoteo me pilló con pareja y tampoco tengo ningún conocido que las utilice, por lo que leer este cómic me ha servido como aprendizaje de esta realidad que está en la calle. Esto le suma un interés a la obra como herramienta de crítica a un tema de actualidad que mucha gente no conoce o puede pensar que no es para tanto. Y vaya si lo es.

Una vez el protagonista se crea un perfil en Lovebug y comienza a contactar con chicas, empieza un viaje lleno de altibajos, de emociones encontradas, de humor, pero también de drama, de sexo salvaje y desenfrenado, un viaje que le llevará a vivir experiencias que nunca pensó que podría tener y a las que, definitivamente, no está preparado para afrontar. Es impactante ver cómo se va deformando la personalidad de K., que se nos presenta como un chico tímido, afable, culto, con una buena profesión… en definitiva, un buen chico que acaba haciendo cosas realmente espantosas que borran cualquier rastro de ese chaval tan majo que se nos presentaba al principio de la obra. No en vano, el título es Adicto al amor y el protagonista se vuelve un adicto a las citas, al sexo, a la búsqueda desesperada de reconocimiento y de aumentar su ego sin importarle las consecuencias. Un adicto es un enfermo que a menudo no es consciente de su problema y eso es lo que le sucede tanto a K. como a Brian, que viven en una realidad que no es real y no son capaces de ver más allá por mucho que su estilo de vida afecte tanto a sus amistades como a su trabajo. Como adicto que es nunca tendrá suficiente y ese desenfreno no hará sino acarrear desgracias, una tras otra y cada vez mayores, desgracias que podrían (y deberían) haberse evitado de haberle puesto fin a su descontrolado estilo de vida.

Y así empieza todo…

Hay que destacar la encomiable honestidad del autor (no olvidemos que se trata de una obra autobiográfica) a la hora de plasmar sus experiencias de la forma más real posible, sin escatimar en detalles pese a la crueldad de algunas de sus acciones. Seguramente se trata de una obra que le sirvió como expiación de sus pecados y que podría abrir los ojos a mucha gente se encuentre en una situación similar. Pese a todo, resulta complicado llegar a empatizar del todo con el protagonista y aquí se abre un interesante debate: ¿Hasta qué punto se pueden justificar sus acciones por estar enfermo? ¿Cómo vivir con las consecuencias de tus actos cuando no eras dueño de ti mismo? ¿Puedes llegar a perdonarte cuando has ido más allá de los límites?

En el apartado artístico el autor realiza un trabajo notable con un estilo muy cartoon (fruto de su experiencia en el mundo de la animación) que le pega muy bien a la historia. Destaca en los momentos cómicos (que los hay y muchos) y suaviza los momentos dramáticos con expresiones más deformadas de lo habitual para una obra de este tipo. El uso del color acompaña muy bien al dibujo, usando casi siempre tonos cálidos que exaltan la sensación de excitación que acompaña a K. durante gran parte de la obra.  Del mismo modo, el tono se vuelve más azul, más frío, en los momentos en que la historia gira en torno a otros aspectos que no son el sexo. Y hablando de sexo, hay que decir que vamos a encontrar mucho y con escenas bastante explícitas que forman parte de la historia.

¡Cuando haces pop, ya no hay stop!

En definitiva, Adicto al amor es una obra de indudable valor crítico que retrata usos y costumbres de una sociedad que quizás no conocemos, pero que es real. Y lo hace con sentido del humor (puede que no haya resaltado suficiente que hay mucho humor) y, sobre todo, con una honestidad brutal pocas veces vista en un cómic. Una obra que se lee del tirón, que se disfruta desde la primera página y que, una vez acabada, nos deja un poso agridulce en sintonía a la historia que tan bien nos ha sabido explicar su autor. Y es que no hay nada como el amor.

¡Nos vemos en la Zona!

CarlosPlaybook

Como lector de cómics he pasado por todas las etapas de la vida de un lector/coleccionista. A saber, inicio en la infancia por regalo de lote de cómics de un amigo de mi padre, abandono en la adolescencia por invertir el dinero en otras cosas menos saludables pero igual de divertidas, y recuperación en la madurez por nostalgia. Y sí, me encanta HIMYM.

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2 Respuestas

  1. Mespinpe dice:

    Dater= Follador. Viva Norma!

    • ¿Quedador? ¿Follarín? ¿Picaflor? Lo más parecido sería “ligón”, pero iría precisamente en contra del sentido de la obra, ¿no? En cualquier caso, está claro que el título es rotundo, sonoro, destaca a primera vista y te hace, como mínimo, arquear la ceja y querer ver de qué va todo esto, que en el fondo es el objetivo final del marketing, creo yo.

      Vamos, que no es una solución ideal, pero innegablemente cumple su función; en este caso, que hayas ¿debutado? como comentarista en Zona Zhero :D En la línea de “Paletos Cabrones” xD

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