ABRAXAS, de Javier Marquina y Ertito Montana


 


Título original: 

Abraxas TPB
Sello: GP Ediciones
Guionista: Javier Marquina
Artista: Ertito Montana
Colorista: Ertito Montana
Publicación España: Septiembre 2018
Valoración: Amalgama referencial /10

 


Ser el último, por norma, suele apestar mucho. Lo que suele suceder es que te quedas con aquello que no quieren los demás, las meras migajas que han quedado tras un vendaval de personas que luchan por no ser el pobre imbécil que les divisa desde la lejanía, viendo como su turno es el que nadie quiere. Eres un apestado. Un paria. El cuñado monotema de las comidas familiares. Y algo parecido sucede cuando se trata de hacer reseñas. Observar como todo el mundo ha analizado previamente aquello que vas a hacer tú a última hora convierte cada uno de estos artículos en una pesada losa que te lastra al escribir. No sé muy bien cómo narices he conseguido incorporarme para escribir estas líneas. Quizá sea porque esta obra bien merece el intento de hacer algo a la altura, aunque la hostia esté asegurada. Sed bienvenidos a la Tierra Tercia y dejadme que os presenta a…

ABRAXAS
de Javier Marquina y Ertito Montana

Han pasado casi dos siglos desde la llegada del arca. Ese cubo gigante y negro que se quedó suspendido en el aire y supuso la liberación de la humanidad del yugo de destrucción y muerte al que estaban siendo sometidos. Una extraña nave de la que salieron un grupo de poderosos astronautas, casi a la altura de dioses, que no dudaron en luchar contra los seres del abismo y cazar al resto de monstruos y razas que hacían la vida de las personas un auténtico infierno. Y en esas estamos ahora. En un mundo en el que ser un maldito elfo te convierte en el punto de mira de todos los idiotas que pululan sobre la faz de la Tierra Tercia. Vale, es comprensible que cualquiera pueda odiar a un elfo, lo tienen todo para ser unos auténticos parias, pero nuestro protagonista Abraxas solo quiere que le dejen en paz y poder disfrutar de su tediosa inmortalidad de la manera más digna posible. Pero la eternidad puede ser demasiado tiempo para un ser vivo, por lo que las cosas no tardarán en ponerse tensas y amenazar toda la existencia del planeta. Al fin y al cabo, si hay que morir de algo, mejor que no sea de aburrimiento.

Hay una cosa que me llama mucho la atención de esta obra y es la cantidad de información que existe en cada una de sus viñetas, algo que consigue crear tal cantidad de perspectivas y lecturas que si varias personas lo leyeran al mismo tiempo, cada una sacaría una conclusión diferente. Si bien ha sido una pesadilla tardar tanto tiempo en poder escribir este artículo, he podido divertirme mucho leyendo la cantidad ingente de subtemas e ideas que han logrado extraer de la lectura de Abraxas. No sé si habrá sido por pura suerte, pero Javier Marquina ha creado un prisma que se adapta a cada uno de los lectores, haciéndoles ver aquello que tienen predisposición a ver. Pero no es un engaño, en realidad se pueden ver todos y cada uno de estos temas, desde la oda al aburrimiento, el hastío de la eternidad, el nihilismo de la sociedad, el camino del héroe o la lucha contra la mediocridad. El cómic es cada una de estas cosas y ninguna. El maldito gato de Schrodinger, que asoma la colita por un lado mientras sale un olor a podrido de dentro de la caja. Lo más gracioso de todo es que seguramente el autor oscense creía estar escribiendo su propio guión, cuando en realidad el cómic también le estaba haciendo ver lo que él quería. Otra víctima más.

Nunca nada es lo que aparenta (aparentemente).

Sin embargo, creo que ese es un buen síntoma, ya que es algo que suele suceder con las obras que son multirreferenciales y todo funciona a las mil maravillas. Una cohesión que no se espera uno en un principio, debido a toda la cantidad de guiños que hace desde la clave del humor y la acción más macarra y bruta. Por norma, cuando nos encontramos con este tipo de historias que tocan absolutamente todos los palos no suelen pasar el corte de mediocres, pero con Abraxas te lo pasas demasiado bien entendiendo con cada uno de los guiños o intentando discernir de dónde los ha sacado. Es por eso que es normal que nos recuerde a obras en concreto. ¿Recordáis lo del prisma que os decía antes? Pues este poder de duende chungo hizo que en la primera obra que pensara fuese ni más ni menos que Planetary. Y tras varias relecturas lo sigo viendo. Soy un bastardo que no duda en deciros que Marquina es el Warren Ellis de Huesca. Así, sin más. Te habla de lo que le da la gana, te muestra todas sus filias, las hace tuyas y encima te deja con unas ganas mortales de saber qué cojones va a pasar en el siguiente tomo que solo puede hacer que le odies con todas tus fuerzas. Eso no se hace. Eso está feo.

Pero no solo de guiños y referencias puede vivir un cómic. La calidad de los personajes va más allá de que los protagonistas, Abraxas o Ilsa, derrochen calidad y se nos presenta un elenco de villanos que se salen de los cánones de antagonistas planos y sin motivaciones. Además, la idea de que no haya “buenos”, sino malos o peores, también le da ese toque nihilista que pide a gritos el cómic desde la primera página. Y si encima cuentas con la suerte de tener a uno de los mejores narradores visuales que contamos en el panorama español, pues creo que no hace falta decir nada más. He de admitir que el arte de Ertito Montana puede gustarte más o menos, pero la cualidad innata de darle fluidez a todo lo que dibuja lo convierte en el artista ideal para todo lo que tenga que ver con la acción más desenfrenada y loca. No sé qué os puedo contar nuevo que ya no haya dicho ya del dibujante madrileño, pero quede claro que me encanta. Sobre todo con ese bitono oliváceo que le da a la obra un ambiente tétrico y sucio que le va como anillo al dedo. Todo es tan malditamente redondo que la única gran pega es que se hace demasiado corto. Necesitamos la segunda parte ya. Necesito la segunda parte ya.

Si le sonríes a la vida, esta te devuelve la sonrisa. O algo así.

Si estás cansado de leer siempre lo mismo, no dudes en hacerte con este cóctel de mamporros, acción y cameos varios. La enésima prueba de que en España todavía queda mucho que decir y hacer en el noveno arte. Eso sí, os advierto de que seguramente vosotros encontraréis otras referencias, os recordará a otras obras o veréis un trasfondo totalmente diferente, porque el cómic también jugará con vosotros. Nadie está a salvo de su pérfido poder. Además de que os creará una necesidad de saber qué narices pasará con Abraxas e Ilsa. Solo por eso ya es especial y único.

¡Nos vemos en la Zona!

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Joe Runner

Orgulloso elotano (de Elda) que pasa los días leyendo cómics y charrando sobre ellos con sus amigos y familiares de la Zona. Vivo mejor que quiero.

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1 respuesta

  1. Completamente de acuerdo en todo. Habla de todo y aún así se mantiene único. Puede parecer que cuenta algo ya leído, pero no aburre porque sigue siendo original ¡Señor Ellis, queremos más!

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