50 años de… EL MÁS ALLÁ (KWAIDAN), de Masaki Kobayashi

Con motivo del primer aniversario de Zona Zhero como web, hemos decidido analizar un puñado de obras que, de un modo u otro, cumplen una cantidad respetable de años en 2014. Echando la vista atrás 50 años, nos encontramos una de las primeras películas de J-Horror (terror japonés), adaptando cuatro historias de fantasmas. Nos referimos a…

EL MÁS ALLÁ (KWAIDAN)
de Masaki Kobayashi

 


Título original
:
Kwaidan

Año: 1964
Director: Masaki Kobayashi
Guión: Yôko Mizuki, basado en los relatos de Lafcadio Hearn
Reparto: Tatsuya Nakadai, Rentaro Mikuni, Katsuo Nakamura, Ganemon Nakamura, Michiyo Aratama, Keiko Kishi

 

El término ‘Kwaidan’ (o ‘Kaidan’) significa, literalmente, “historias de fantasmas”, referido a los cuentos populares protagonizados por espíritus, relatos extraños y misteriosos sobre fantasmas que interactuaban con los vivos, con variadas consecuencias. En sus orígenes, tenían algún tipo de moraleja, a menudo empleando a los fantasmas como venganza por los crímenes o malas acciones de los vivos. A día de hoy, las “kwaidan” han visto diluido su sentido práctico, reconvertidas en el resurgir del cine de terror japonés, del cual serían sus mayores exponentes los filmes Ju-On (La Maldición) y Ringu (The Ring).

Pero antes de estos clásicos contemporáneos del terror, el J-Horror ya empezó a despuntar en la segunda mitad de los años 50 y principios de los 60, con películas como La Mansión del Gato Fantasma (1958) o Historia de Fantasmas de Yotsuya (1959), ambas de Nobuo Nakagawa; Onibaba (1964), de Kaneto Shindô, o la obra que nos ocupa, El Más Allá (1964), de Masaki Kobayashi.

“La ciudad estaba silenciosa como un cementerio a medianoche…”

Y si las pequeñas historias de fantasmas formaban parte de la cultura popular japonesa, alguien debía interesarse por recopilarlas y mantenerlas en la memoria. Ese alguien fue el escritor grecoirlandés Lafcadio Hearn, que en Kwaidan: Cuentos fantásticos del Japón compiló relatos encontrados en textos antiguos, historias recibidas de boca de ancianos japoneses y alguna otra de creación propia.

El guión de Yôko Mizuki para El Más Allá tomaba cuatro de esas historias y las reescribía para adaptarlas a la gran pantalla. Así, las casi 3 horas de metraje se dividen en cuatro relatos inconexos: “El cabello negro”, la historia de un hombre que abandonó a su esposa para casarse con otra mujer con más riqueza, pero se arrepintió y regresó a su antiguo hogar; “La mujer de la nieve”, en la que un espíritu invernal perdona la vida de un joven con la condición de que jamás revele a nadie su encuentro; “Hoichi, el hombre sin orejas”, donde un diestro músico da un recital en una mansión de la realeza pero resulta ser el hogar de los fantasmas de una antigua batalla; y “En una taza de té”, la historia de un escritor que, a la espera de su editor, no deja de ver a un hombre extraño en el reflejo de su taza de té.

“Si alguna vez le cuentas a alguien lo que has visto esta noche, lo sabré, y entonces te mataré.”

Cada uno de los relatos tiene entidad y tono propios, siendo el primero más terrorífico, el segundo más onírico, el tercero más épico y el último más misterioso, por lo que en todo momento hay algo en pantalla que resulta atractivo o intrigante. Kobayashi maneja con pulso firme la construcción de los planos, cuidando los detalles y explotando al máximo la capacidad atmosférica de cada historia.

Mención aparte merece el equipo artístico de la película, desde el maquillaje hasta los maravillosos y coloridos decorados, en un hermanamiento sin parangón entre los escenarios teatrales y los efectos especiales tradicionales. Esa atención al detalle que mencionaba dejaría boquiabierto a cualquiera, pero más aún si tenemos en cuenta que hace ya 50 años desde que se estrenó esta película. Personalmente, nunca había visto nada igual en un filme de la época (por no decir que ni siquiera en uno actual).

“Hoichi, canta sobre la última batalla de Dan-no-ura.”

Los maniquíes cadavéricos, los escenarios estacionales llenos de color, la maestría absoluta sobre la iluminación, la recreación de la gran batalla de Dan-no-ura, el paciente y exhaustivo “maquillaje” de Hoichi, o el retorcido espejo de la taza de té son elementos que quedan grabados en la retina por razones diversas. Sus imágenes evocadoras elevan El Más Allá a los altares de lo mítico y lo memorable, otorgándole un aura eterna que en cada visionado te hace descubrir nuevos detalles, reviviéndola una vez más, como uno de esos sueños recurrentes que se viven siempre como si fueran nuevos.

Es por esto que resulta incomprensible que hoy en día no sea ésta una película más conocida, más reivindicada, debido quizá a que Masaki Kobayashi ya cuenta con otras obras ya consideradas obras maestras, como Harakiri (1962) o, especialmente, la trilogía de La condición humana (1959-1961). No puede explicarse de otro modo que una joya como la que reseñamos hoy no goce de más (merecidísimo) reconocimiento.

“¿Cuál podría ser la consecuencia de tragarse un alma?”

Así pues, en este 1º aniversario de nuestra web y 50º aniversario de la película, os invito a todos a que, por cualquier medio a vuestra alcance, os lancéis a disfrutar de esta grandísima obra maestra del terror (japonés y mundial) que es El Más Allá, de Masaki Kobayashi. Un apartado visual excepcional, acompañado de un guión sólido y de unas interpretaciones apropiadas, hacen de este filme una obra imprescindible para los aficionados al cine de terror en particular, y del buen cine en general.

Espero haberos convencido con mi reseña pero, si no ha sido así, no tenéis sangre en las venas que sepáis que podéis disfrutar de otras reseñas, mías y de mis compañeros, en nuestra semana de aniversario.

¡Nos vemos en la Zona!

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5 Responses

  1. Juanan Brundle dice:

    Compro. A ver si alguna noche de lo que queda de invierno me la “alquilo”, que voy teniendo ganas de acojonarme un poco.

  2. Lady Ababwa dice:

    Yo esto no lo veo, ¿eh? Que por la noche no duermo D:

    • Te contesto a ti, pero extiendo mi respuesta a Juanan: miedo de verdad, del de pasarlo mal, no da. El terror en esta cinta es más por la turbiedad de su atmósfera, por lo extraño de los fenómenos que se dan, y porque está jodidamente bien rodada y construida.

      Debo reconocer que, lo que se dice asustarme, sólo lo hizo un momento que no me esperaba en el primer episodio, pero por lo general ésta es una película que es perfecta, deliciosa de ver, y con unos medios que ya quisieran hoy en día saber explotar tan bien.

      Os la recomiendo sinceramente, y no tengáis miedo =P

  3. CarlosPlaybook dice:

    Yo ya la he alquilado también (y eso que el género no me va nada) pero por lo bien escrita que está la reseña. Grande Ander! Eso si, ni idea de cuando podré sacar tres horas para verla…

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