40 años de… OMAC: ONE MAN ARMY CORPS, de Jack Kirby

Con motivo del primer aniversario de Zona Zhero como web, hemos decidido analizar un puñado de obras que, de un modo u otro, cumplen una cantidad respetable de años en 2014. No podíamos desaprovechar la oportunidad de homenajear al grande los grandes, al rey Jack Kirby, creador adelantado a su tiempo de cientos de conceptos y personajes aún vigentes a día de hoy. Un ejemplo claro, aunque tristemente efímero, fue su visión futurista del Capitán América, trasladado a otra editorial, DC Comics, y a un futuro decadente. Hoy hablaremos, efectivamente, de…

O.M.A.C.
de Jack Kirby

Título original: Jack Kirby’s O.M.A.C.:
One Man Army Corps
TPB

Sello: DC Comics
Autor completo: Jack Kirby
Entintadores: D. Bruce Berry
y Mike Royer

Colorista: Tatjana Wood
(restaurado por Drew R. Moore)

Contenido: O.M.A.C.: One Man Army Corps #1-8 (Sep. 1974 – Nov. 1975)
Publicación USA: Sep. 2013 (Reedición)
Publicación España: Mar. 2007
(Planeta DeAgostini en B/N)
Valoración: 9/10


DÍAS DEL FUTURO PASADO
Contextualizando al Ejército de Un Solo Hombre

Partiendo de que a Jack Kirby no hay que presentarlo, sí que resulta necesario poner al lector en situación del contexto en el que se publicó la obra que nos ocupa, una visión futurista gestada a lo largo de varios años. El O.M.A.C. de Jack Kirby (siglas de “One Man Army Corps”, traducido como reza el subtítulo de este apartado) podría considerarse una obra de transición, previa al retorno del hijo pródigo.

Kirby había abandonado Marvel años atrás y “gozaba” de un contrato en DC Comics por el cual debía producir, como mínimo, 15 páginas por semana (escritas Y dibujadas) o, en otras palabras, más de 60 páginas al mes (que se lo comenten a los dibujantes actuales). Bajo este régimen de semi-esclavitud, Kirby desarrolló su creatividad de forma ilimitada, creando el Cuarto Mundo, Kamandi, El Demonio (Etrigan) o Mr. Miracle. Cuando estas dos últimas fueron canceladas, Kirby pasó un tiempo en una cabecera bélica hasta que le pidieron que creara una nueva serie.

Al ver que Kamandi tenía unas ventas aceptables, el Rey decidió acercarse de nuevo al futuro, pero esta vez lo haría con un futuro diferente, más crudo: años antes, durante su etapa en la colección del Capitán América, se planteó que si el gran icono americano debía ser eterno, imperecedero, por fuerza debía seguir existiendo en el futuro, aunque hubiera otra persona bajo el manto (la actualidad marvelita nos dice que, también en esto, Kirby was right!); pero finalmente decidió que no era el momento para llevar a cabo sus ideas y poco después aterrizó en la competencia. Y así fue como, reflexionando sobre una nueva serie futurista, recuperó en DC Comics a su “Capitán América del futuro”. Y es que, en realidad, Jack Kirby era una versión futurista de sí mismo, un hombre fuera de su tiempo, pero con una visión opuesta a la del Capitán América: Kirby pertenecía al mundo que estaba por venir, con la mirada puesta hacia el futuro tras vivir los horrores del pasado durante la II Guerra Mundial.

En cualquier caso, volviendo a O.M.A.C. como “obra de transición”, el número #8 de la colección fue el último número de Kirby, que retornó a Marvel, y de la propia serie, ya que las ventas modestas no animaron a DC a que alguien continuase la labor del Rey al frente del Ejército de Un Solo Hombre. ¿Lo peor? Que en la planificación de Kirby, el número #9 iba a ser una gran historia, como sugería el cliffhanger de su último número. Sin embargo, al descontinuar DC la colección, sustituyeron la viñeta final (en posteriores ediciones) por una gran explosión, siendo éste uno de los finales más abruptos de la historia del cómic de superhéroes. Cabos sueltos, esperanzas rotas y fans que, a pesar de ser capaces a día de hoy de leer esta colección y apreciar la labor de Jack Kirby, nunca se quitarán la espinita de que esta historia no terminó, quedando en un limbo permanente.

“This is the way the world ends, not with a bang, but a…”


¡O.M.A.C. VIVE!
Bienvenidos al mundo que está por venir

El arranque de la colección es un ejemplo perfecto de cómo debe ser un número #1, tanto en materia de presentación de personajes como en world-building, reflejando a la perfección, mediante texto e imagen (esta distinción no es baladí, aunque hablemos de cómics), cómo es el tiempo y el espacio que habitan estos personajes. Kirby es lo suficientemente inteligente como para no referirse a ese mundo como “futuro”, en tanto que la crudeza y oscuridad del entorno viene derivada de que era su hipótesis sobre en qué podía convertirse nuestra sociedad.

Siempre habla del “mundo que está por venir” (“The World that’s Coming”) y construye ese mundo haciendo una lectura amarga del Brave New World (Un mundo feliz) de Aldous Huxley, amalgamada con una extremación de la decadencia capitalista. Todo esto en un contexto en el que las fuerzas del orden sostienen que esta sociedad no puede permitirse la violencia, un contexto en el que no son necesarios los héroes o las guerras porque los conflictos se evitan comprándolos o con pequeñas acciones individuales, ya sea mediante atentados unipersonales por el lado de “los malos”, o mediante unidades especiales enfocadas a ataques quirúrgicos (aunque el bisturí sea del tamaño de un superhéroe con mohawk) en el lado de “los buenos”.

De todos modos, una de las mayores preocupaciones de Kirby, a juzgar por este primer número, era el vertiginoso avance de la tecnología y la progresiva dependencia que los seres humanos íbamos desarrollando en torno a ella. Estaremos de acuerdo en que en el presente, que sepamos, aún no construimos humanoides de silicona como compañeros, amigos o amantes, pero nuestra dependencia de internet y aparatos ad hoc tales como ordenadores, tablets y smartphones nos han hecho adquirir una dependencia igualmente patológica, así que los miedos de Kirby tampoco estaban infundados.

“Where does humanity stop and technology begin? We no longer know…”

Es en este punto en el que Jack Kirby realiza su pequeña aportación al proto-cyberpunk con la “militarización” de estos androides de compañía. Su sublimación eran las Build-A-Friend, una versión autodestructiva que explotaba al poco de ser ensamblada, diseñada para eliminar objetivos concretos apelando al poder de la genitalia. Aunque no era ésta la única evolución tecno-lógica que Kirby presentó en el primer número; dejando a un lado la practicidad de una habitación que desintegra todo su contenido para una fácil reestructuración, conviene destacar las Secciones de Psicología: habitaciones de diverso contenido en la que los empleados podían liberar tensiones, tales como la Habitación Silenciosa, la Habitación de Llanto o, especialmente, la Habitación de Destrucción. En esta última podían realizarse actividades tales como quemar coches, destrozar mobiliario con diversos objetos contundentes o patear el trasero de humanoides hiperrealistas diseñados para dicha tarea.

En esta sociedad hipertecnologizada, en la que los sentimientos pasan por un tamiz maquinal, existen compañías dedicadas a manufacturar los diversos tipos de humanoides. Una de ellas es Pseudo-People, Inc., donde trabaja un don nadie como Buddy Blank, carne de mobbing, que será seleccionado (involuntariamente) para participar en el Proyecto O.M.A.C. Este ambicioso plan, desarrollado por el profesor Forest para la Agencia para la Paz Global (GPA), consistía en la vinculación casi simbiótica entre un ser humano normal y un satélite omnisciente de nombre Hermano Ojo (‘Brother Eye’), representación futurista del Ojo que Todo lo Ve.

“OMAC lives… so that man may live!”

El aparato se comunicaría con Blank mediante proyecciones de energía desde el espacio, otorgándole una fuerza sobrehumana, y ejerciendo de deus ex machina cuando la acción lo requiriese: escudo frente a un poderoso ataque inminente, power-up puntual ante una resistencia imposible, o GPS infalible para encontrar al enemigo. Así es como Buddy Blank se convirtió en O.M.A.C., el Ejército de Un Solo Hombre.

O.M.A.C.: One Man Army Corps #1
10/10

EL PRECIO DEL PODER
Peace sells… but who’s buying?

El futuro que imaginó Jack Kirby para esta colección, un futuro plausible, estaba basado en una versión extrema de todo lo malo que observaba en su tiempo, y en estos primeros números de la colección el derroche absoluto de recursos para obtener riqueza (ilícita) o armamento militar marcó la pauta a seguir. Así, ya en el segundo número se refería a este tiempo como “la Era de los Súper-Ricos”, algo que no nos resultará ajeno atendiendo hoy en día a las noticias en las que podemos ver cómo, a pesar de estar sumidos en una crisis económica mundial, los ricos y poderosos son cada día más ricos y poderosos, mientras los menos pudientes son cada vez más miserables. ¿Qué mejor nombre para encarnar tal exceso que un hombre que se hacía llamar “Mr. Big”?

Inicialmente, el derroche se presenta como arma figurada, con el llamado Mr. Big alquilando una ciudad por una noche a cambio de los impuestos de todos sus habitantes durante un año con la excusa de organizar una fiesta completamente exclusiva. ¿El objetivo real? Acabar con el Proyecto O.M.A.C., cuyo centro neurálgico, el laboratorio del profesor Forest, permanecía oculto en la ciudad. Sin embargo, el derroche como arma literal se nos muestra en la figura del Mariscal Kafka y su ejército de 100.000 mercenarios. El militar con complejo de conquistador recibe a O.M.A.C. (recordemos, Un Solo Hombre) con un buen puñado de tanques, misiles teledirigidos (literalmente, “bombas inteligentes guiadas por televisión”) y hasta un aeropuerto móvil con cientos de cazas de despegue vertical, protegido desde un búnker blindado y motorizado.

“The world has had enough little Hitlers! I’m taking you in, Kafka!”

Resulta inevitablemente cómico que tal ostentación sea inutilizada, primero, por un concepto tan absurdo como la Silla Flotante de Asalto de O.M.A.C., provista de spray ultracorrosivo o nitrógeno líquido, según la necesidad; y después, en el siguiente paso hacia la ridiculización del villano, por un carrito de golf blindado, sustraído a sus enemigos. Entra la sátira y la nostalgia del silveragismo desencadenado, entre la justicia poética y lo naïf, Kirby alzó victorioso a su protagonista ante dos de los mayores exponentes del poder cuasi-absoluto, aunque para ello tuviera que servirse de los dos principales deus ex machina de la serie: el Hermano Ojo y la omnipresente Agencia Global para la Paz.

La Agencia (a partir de ahora, la GPA) es uno de los grandes descubrimientos de Jack Kirby para la colección: una evolución lógica de la ONU (o la NASA, según el narrador), reconvertida en policía del mundo, cuyos agentes se cubren el rostro con un “spray cosmético” para permanecer anónimos, sin raza ni origen, y así poder representar al conjunto de naciones. Repudian la violencia, aunque entienden que su uso mediante terceros (es decir, O.M.A.C.) resulta necesario si el objetivo es evitar una violencia mayor. Para ello, son ellos mismos los que ostentan un poder superior, con infinidad de recursos que les convierten a ellos mismos en derrochadores “por una buena causa”. Así, O.M.A.C. recibe el rango militar máximo para operar globalmente con tranquilidad; para realizar viajes internacionales con mayor prontitud, es enviado en cohete a la estratosfera; e incluso se encargan del Departamento de Ingeniería Social, mediante el cual reúnen a familias compatibles que han perdido a algún miembro; en este caso, le buscan figuras paternas a O.M.A.C., para darle estabilidad. Las máquinas no son las únicas dedicadas al control de las emociones.

“In an era of atom bombs and advanced technology, we can’t afford the clash of avenging armies.”

En última instancia, la GPA sirvió para llevar a prisión al poderoso “súper-rico” (como he dicho, naïf) y juzgar por crímenes de guerra a Kirovan Kafka, aunque por supuesto lo hicieron ante el Súper-Juzgado, un ordenador (cómo no) que identifica al reo, presenta todos sus cargos y, prácticamente, dicta sentencia. Es comprensible que, si estamos hablando de un cómic supuestamente orientado a los jóvenes, las implicaciones éticas y morales no sean excesivamente complejas, pero a un lector adulto, y con la experiencia que da la distancia temporal, difícilmente se le escapará el evidente maniqueísmo en la representación del mismo derroche excesivo de recursos por parte de los defensores de la Ley (el detalle: la base del Súper-Juzgado se encuentra en la cima del monte Everest).

No sería extraño, pues, que en una versión contemporánea de este cómic, el escepticismo, la desconfianza y la sensación de control permanente de un organismo superior llevase a una lectura muy diferente del papel de la Agencia (un saludo desde la Zona a la NSA). Sin irnos demasiado lejos, lo estamos viendo en la S.H.I.E.L.D. de Marvel (incluso en los cines), más cuestionada que nunca. En otras palabras, a pesar de las pretensiones futuristas y lo adelantado de los planteamientos de Kirby, O.M.A.C. no deja de ser hija de su tiempo.

O.M.A.C.: One Man Army Corps #2-4
8/10

LADRONES DE CUERPOS
La muerte os sienta tan bien


Conectando con varias de las ideas lanzadas anteriormente en la serie, Kirby nos lanzaría al antagonista “invisible” de la GPA en forma de la Cábala del Crimen (el nombre se explica por sí mismo, en todo su esplendor maniqueo), un grupo de hombres y mujeres muy ricos y poderosos que no tenían problema en realizar todo tipo de actividades delictivas en beneficio propio. Pero en este caso no hablamos de robos o simples asesinatos, sino de cirugía estética extrema.

A día de hoy, lo único que separa a nuestra realidad (o mejor dicho, la realidad de los pudientes) de la que Kirby representa en esta historia en dos partes es la falta de medios, aunque los ricos y famosos actuales ya hacen todo lo posible por alterar su aspecto físico a voluntad: la Cábala del Crimen construyó un laboratorio conocido como “la Terminal” con el único objetivo de realizar el trasplante perfecto de cerebro, es decir, trasladar la mente de personas decrépitas o moribundas al cuerpo de víctimas jóvenes y vigorosas. En otras palabras, la promesa de la inmortalidad.

“In one of those bodies, we can be young again!”

Evidentemente, los cuerpos de reemplazo no son adquiridos por voluntad de sus dueños legítimos sino secuestrados, llevados al Banco de Cuerpos de la Terminal, y ofrecidos al mejor postor entre la élite criminal de la Cábala. Es en este punto en el que la Agencia, es decir, O.M.A.C. entra en acción, contactando con uno de los “proveedores” de cuerpos, obligándolo a llevarle ante su líder y, una vez detenido, a la inexpugnable Terminal.

Esbirros desfigurados y mutados por voluntad propia a cambio de un sueldo, un tren computerizado y programado para matar si se montan los pasajeros “equivocados”, y un ejército de asesinos profesionales es lo que separa el mundo exterior de la Terminal de Trasplante, donde ya está en marcha la Medi-Mente, el ordenador quirúrgico capaz de realizar los trasplantes cerebrales. Así, la segunda parte de la trama se convierte en una pista de obstáculos que permiten a Kirby disfrutar dibujando contextos completamente diferentes, viendo al Ejército de Un Solo Hombre “pasar pantallas” a golpe de power-up de Hermano Ojo. La ayuda “ocular” llega a su culmen cuando la supervivencia resulta imposible, pero el satélite inteligente le rodea con… una crisálida molecular indestructible.

“Start shoving my brain into that young body! I paid the organization a fortune for this!”

Por supuesto, este arco excesivamente extenso (en términos de la época, claro; en la actualidad abarcaría medio año de colección en un tomo precioso, eso sí) es una concesión a los lectores que, como decíamos al principio, tampoco eran tantos como era deseable. Acción pura y dura adornando una idea loca kyrbiana que no por presentada tan a la ligera resulta menos cruda y, si lo pensamos bien, tampoco sería tan descabellado que se convirtiera en toda una mafia en la actualidad si existiesen los medios. Al fin y al cabo, el tráfico de órganos no deja de ser una versión-parche de lo que aquí presenciamos.

O.M.A.C.: One Man Army Corps #5-6
9/10

OCÉANO DE ÁTOMOS
El hombre contra la máquina

La recta final de la serie, a pesar de no ser la conclusión pensada, no podía dejar pasar la oportunidad de proyectar una síntesis de los conceptos y preocupaciones de Jack Kirby en torno al futuro de la Humanidad, como venía haciendo desde un principio: la naturaleza pasaría de estar al servicio del hombre a verse sometida y esclavizada por el mismo, hasta los límites de lo inanimado; las máquinas, entre la extensión de la mente humana y la autoconsciencia, destinadas a conquistar el futuro; y el hombre, un ser entre dos aguas, ahogado en la frontera entre el bien y el mal. Así es como Kirby planteó el enfrentamiento “final” entre la brillante y retorcida mente del villano y la disposición semi-omnipotente de la máquina.

“They’re mine for the taking! Lakes, rivers, bays… Man’s basic source of survival… Water!”

En una versión renovada y apocalíptica de El caso del Bacalao (historieta de Mortadelo y Filemón que Francisco Ibáñez publicó en 1970… aunque hay un 99.9% de posibilidades de que Kirby NO la leyera), el malvado Doctor Skuba, autoproclamado maestro del átomo, se convertía en una amenaza mundial con su más reciente invento: unas bloques de absorción que, al contacto con el agua, reducían y absorbían todos sus átomos, permitiéndole contener en dichos bloques grandes masas de agua, como lagos o ríos, en un espacio mínimo. Su plan consistía en almacenar todas las reservas del líquido elemento en su base secreta y después chantajear a los gobiernos del mundo, asolados por la sed y la sequía.

Más allá de toda la “ciencia loca” que contenía el plan, la idea no dejaba de ser una continuación la mentada preocupación de Kirby por la futura carencia de los recursos más básicos, extrapolando al resto del mundo una realidad que ya vivían muchos países del Tercer Mundo, entonces y ahora. Es por ello que resulta cruelmente irónico que sea éste el villano que acabe con nuestros protagonistas, en una especie de inintencionado augurio de lo que probablemente sea uno de los grandes problemas de nuestro futuro.

“Hello? I’m Buddy Blank! Will someone help me?”

Sumándose a la indefensión de la humanidad ante esta situación está el hecho de que Skuba, experto manipulador de átomos, revirtió a O.M.A.C. a la forma de un Buddy Blank completamente ignorante de lo transcurrido desde su transformación al comienzo de la serie. Nuestro protagonista volvía a ser un don nadie indefenso, sin remedio alguno ya que la serie llegó a su fin en ese mismo número. Así, una vez más, el destino del hombre pesaba sobre los hombros de la máquina, el satélite Hermano Ojo.

O.M.A.C.: One Man Army Corps #7-8
9/10

CONCLUSIONES
El fantástico pesimismo de Jack Kirby

La batalla final se saldó con la explosión con la que iniciábamos esta reseña, un “WHAROOM!” acompañado de un texto que, si bien nos dejaba boquiabiertos, tanto por lo abrupto de la conclusión como por la evidente derrota del héroe, “tranquilizaba” al público lector anunciándole que el esfuerzo requerido por el villano para alcanzar la victoria había provocado su propia muerte y presumiblemente la de Buddy Blank. Si Kirby hubiera sido el encargado de esa apocalíptica viñeta final podríamos estar hablando, claro, de una lectura completamente pesimista en la que el hombre había fracasado, bien en sus intentos de encontrar una solución a su situación, bien en la autodestrucción por una lucha fratricida.

“O.M.A.C. is the story of a young man… in the world that’s coming!”

Y es que a pesar del abundante colorido que abundaba por las páginas de la colección, pararse a reflexionar sobre lo que Kirby nos quería contar nos reflejaría una nube de grises bastante oscuros. Partiendo de la base, ¿qué clase de héroe es O.M.A.C.? Buddy Blank es una de esas personas que, si desapareciesen, nadie se daría cuenta, y es así como nos lo muestran desde un principio: abusado por sus compañeros y ninguneado por sus jefes, en una atmósfera de humillación y resignación. Su propio apellido remite al “espacio vacío” que ocupa su cuerpo en la sociedad.

“It makes us anonymous.”

Éstos parecen ser los requisitos que hacen a la Agencia para la Paz Global tomar la decisión de convertirlo en el Ejército de Un Solo Hombre de una organización cuya hipocresía no conoce límites, lavándose las manos a la hora de aplicar la violencia tras sustraer el cuerpo de un inocente para hacer de él un guerrero sobrehumano. No es ésta una práctica demasiado diferente de la realizada por la Cábala del Crimen, si bien aquí la promesa de inmortalidad se le hace a la paz mundial, garantizando también la pervivencia de la GPA.

Convirtiendo, en fin, al héroe en víctima desde su origen, Kirby otorga un sutil trasfondo trágico y una obligada segunda lectura a todas las acciones que vemos pasar ante nosotros, ya fuera involuntariamente o no. La naturaleza dual del protagonista se presenta así como contrapunto al anonimato supuestamente imparcial de sus captores sin rostro. Que estos hombres y mujeres, controladores hasta de lo emocional, sean los encargados de la paz mundial nos lleva a una conclusión subrepticiamente derrotista: la pervivencia futura de la humanidad pasa por la deshumanización de la sociedad.

Es por todo esto que considero que O.M.A.C.: One Man Army Corps debería considerarse, dentro de la estructura y limitaciones del cómic de superhéroes, como las crudas visiones de un futuro tan fantástico como desolador: el 1984 o Un mundo feliz de Jack Kirby.

Antes de nada, si habéis conseguido llegar hasta aquí, muchas gracias por aguantarme. Podría pasarme horas hablando de este cómic (sólo la tecnología que ideó Jack Kirby para ese futuro ya da para un artículo propio… que algún día escribiré). Tengo otras obras del Rey pendientes de reseñar, pero si os habéis quedado con ganas de más (je), ya analicé en su día su Dinosaurio Diabólico en Marvel.

Sin más que añadir, espero que estéis disfrutando
de
nuestra semana de aniversario.

¡Nos vemos en la Zona!

También te podría gustar...

17 Respuestas

  1. Juanan Brundle dice:

    Brutal. Kirby era una auténtica bestia tanto en lo de desarrollar ideas y planteamientos como en la parte de plasmarlos en el papel. No conocía a este personaje salvo por una portada de la etapa de Byrne en blanco y negro, pero tal y como lo expones es una lectura obligatoria. Una pena el WHAROOM! final :(

    • A mí el *WHAROOM!* final me da más pena por el hecho de que no hubiera más números, pero tampoco considero que éste sea un cómic cuya chicha esté en ver a dónde iba con la serie. No importa el qué, no importa la meta, sino disfrutar de todo el camino, sacarle todo el jugo.

      Por otro lado, me resulta interesante el enfoque de Didio/Giffen para los New 52: lo que en Kirby era un cruel futuro, en su etapa era crudo presente. Irónicamente, su etapa también duró 8 números, dejando muchos cabos sueltos.

    • Sputnik dice:

      Es una putada. Pero tranqui: no es una serie tipo Deadwood o Firefly donde te quedas con cara de tonto viendo la de tramas sin cerrar y toda la pesca que se desvanece en tu cara*. Es, más bien, como si de pronto cancelasen El Equipo A (no se me ocurre otro ejemplo televisivo así a bote pronto: imaginemos que El Equipo A fuese una serie cojonuda) justo cuando está siendo más emocionante. Duele porque la serie molaba y porque de haber salido más números molaría MÁS, pero tampoco tenía pinta de estar avanzando a ningún sitio concreto (aunque quién sabe…).
      Y es que estructuralmente es un tebeo muy muy clásico. De hecho, parte de la denostación setentera que se hacía del bueno de Kirby venía en buena medida por ahí.

      *Debería haber una ley que garantizase que, una vez se comienza a contar una historia, ésta debe terminarse. Dadme una pistola.

      • Totalmente de acuerdo. De hecho, en ese sentido, su The Demon también peca mucho de eso, de que podría terminar casi en cualquiera de sus números y tampoco importaría mucho porque no había una trama río real.

        Aunque ya que estamos por achacar, ya lo he mencionado sobre este O.M.A.C. aunque tampoco me molesta por aquello del sabor clásico, pero Kirby es muy del deus ex machina cada vez que plantea un desafío real a sus protagonistas. En O.M.A.C. estaba el continuo uso del Hermano Ojo para “subir de nivel” o protegerse cuando hiciera falta, y en el Dinosaurio Diabólico teníamos el “Me enfado mucho o veo sufrir al Chico Luna” y sacaba fuerzas de donde no las había. Pero es que en The Demon no sé cuántas veces recurrió Kirby a la Piedra Filosofal, el deus ex machina por excelencia que servía casi para cualquier cosa. Cuando me lo encontré en el último capítulo (creo) ya hasta me cabreé.

        Pero bueno, como ya digo, en estos tebeos importa más disfrutar del camino que el ver a donde llegan, y se ve que Kirby lo tenía claro. Partía de la base de que todo lector sabe que al final el héroe va a salir vivo de cualquier problema y decidía hacerle disfrutar durante la lectura olvidándose voluntariamente de darle una conclusión consecuente. Que tenía sus grandes momentos también, pero vamos, en lo que llevo leído era un poco la norma general. Es por esto quizá que este “*WHAROOM*” se haga tan raro, por ser tan impropio de Kirby.

        • Sputnik dice:

          Hombre, Kirby es un narrador superdotado. Un genio de la composición de página, un genio de la composición de la ilustración. Un tipo que cambió el concepto de “ritmo” en el cómic de aventuras occidental. Un tipo capaz de divertir y entretener hasta al más cenizo usando un kleenex usado, a base de puro talento para mantenerte en ascuas. Y un señor con una imaginación conceptual que aún a día de hoy resulta fresca y rompedora.
          Pero si grande es su talento para contarnos cualquier milonga, es justo reconocer que nunca destacó como constructor de historias. Incluso en su Cuarto Mundo, que posiblemente sea lo más celebrado que hizo en solitario, lo que más brilla es la base conceptual sumada a la espectacularidad con la que Kirby resuelve unas tramas que en sí mismas no destacan por su elaboración.

  2. @raffwylde dice:

    Gran reportaje, me habéis devuelto a ese glorioso pasado de genios como Kirby, Claremont, Byrne, etc… Ante la currada que os habéis pegado en este post sólo puedo decir… Excelsior! :)

  3. Sputnik dice:

    Misterio. He intentado dejar un comentario pero este chisme me ha mandado al pairo. Me repito pues:

    Que nada, que precisamente ayer y hoy estuve releyendo este tebeo, y que Muy Buen Artículo, Ander. Y que lo has clavado.
    Simplemente añadir que a ver si se ve alguna edición decente en Espain, a poder ser a color y sin los brillitos informáticos habituales cuando se reedita/remasteriza material clásico. Siempre quedan mal, pero a Kirby peor. Todavía tengo pesadillas con la abominable reedición en pequeñito y blanco y negro de Planeta.
    Y que qué pedazo de videojuego, o saga de los mismos, daría OMAC.
    Y que, ahora que lo pienso, este personaje sería P-E-R-F-E-C-T-O para el Frank Miller Unchained de los últimos años.

    • A mí también me la ha jugado WordPress un par de veces y he acabado por desistir (por rabia de haber perdido un comentario extenso), así que debo agradecerte doblemente que hayas re-comentado, que sé lo que jode. Desde hace tiempo que hago un Ctrl+C antes de darle a publicar…

      Muchísimas gracias por las buenas palabras, señor Sputnik (guardamos tu anonimato =P). Me alegra ver que compartes mi análisis (¡no estoy loco! :D) y sí, una edición maja de este material podría quedar de lujo. En este sentido, hoy me han dado una buenimala noticia, y es que Panini va a publicar un tomo integral con Los Eternos de Kirby. ¿Buenimala por qué? Porque lo hará en un tomaco de 392 páginas (¡bien!), pero será una edición limitada a 1.500 ejemplares (¡mal!) de precio aún por determinar (*glups* ¿mal?):
      http://www.paninicomics.es/web/guest/descargas?id=87472

      Un videojuego de O.M.A.C. tendría mucha chicha sí, sobre todo si fuera de estos con historia (por contraposición a los beat-em-up o los juegos-de-peleas que van sacando Marvel y DC). En su contra tiene que la versión New 52 del personaje, cuando se convertía en O.M.A.C. era una suerte de Hulk con cresta de pescado. De todas formas, a mí me gustó lo que hicieron Didio y Giffen, porque cada vez que una misión terminaba lo revertían a su forma humana, no sabiendo qué había pasado (sí, lo sé, más Hulk). Tenía su gracia (aun siendo claramente inferior). Ahora que son una especie de “Centinelas” en Futures End no sé qué habrán hecho con él, pero vamos… que ésta no es la versión que querríamos para nuestro videojuego xD

      Y en cuanto al Miller Destroyer, por mí que escriba un guión cinematográfico, pague a Verhoeven para que le dirija la película y a ganar billes.

      En fin, que muchísimas gracias. Me ha hecho ilusión tu comentario :D

      • Sputnik dice:

        Estoy ignorando mogollón Futures End (útlimamente solamente me pillo los Cómics Gúenos De Verdad De La Buena. Los eventos y la dirección que sigan los universos de ficción me la traen un poco al pairo, a menos que -cosa muy poco habitual- sean lo dicho: Cómics Güenos De Verdad), así que niputa idea de qué me hablas. La versión de Didio y Giffen la recuerdo como una cosa entre divertida y sonrojante (¿divertida como Giffen, sonrojante como Didio?).

        De todas formas, esta es la clase de personaje que, por no tener gran acomodo en la continuidad de nadie, se presta a la reinvención continua. Que es, de hecho, lo que ha venido pasando con él desde que lo dejó Kirby: no sé exactamente qué hizo O’Neil (aparte de cohesionar los universos de Kamandi y OMAC, convirtiendo al segundo en una especie de padre ausente del primero) y tengo entendido que Jim Starlin hizo una cosa con él bastante continuista, pero tanto el OMAC de Byrne como el de Rucka o el de Giffen son un “lo que me salga del coxis” en toda regla. Como el tebeo original, por otro lado.

        • Sí, ya he “obtenido” los O.M.A.C. siguientes y tengo ganas de leerlos y reseñarlos, por ver un poco cómo ha ido evolucionando el concepto. Daba para cosas muy interesantes, pero bueno, mezclarlo con Kamandi me parece un error. En el prólogo del recopilatorio que tengo, Mark Evanier dice lo que digo en la reseña: que Kirby quería hacer algo futurista pero que tenía claro que el futuro de Kamandi y el futuro de OMAC eran dos futuros distintos, nunca unidos, y que por tanto, se prestaban a otras historias y otros temas.

          Yo casi que prefiero que, con el no-reboot-pero-a-lo-mejor-sí que tiene planeado DC para el año que viene, le dén a alguien aunque sea una miniserie. Total, siguiendo con el hacer lo que les salga del coxis, hasta las siglas se prestan a invención. Didio y Giffen pasaron del One-Man Army Corps al One-Machine Attack Construct. Aunque lo más divertido es que cada uno de los capítulos de la serie utilizaba las siglas para su título particular. Eso y los guiñitos a Kirby, aunque lo mejor es que el futuro de Kirby sea el presente de la nueva continuidad. Los augurios del Rey se cumplieron :P

  4. Diamond dice:

    Con lo que mola Kirby y aún no he leído esto. Ay, me parte el corazón, pero tengo otras prioridades en estos momentos. Como su Rawhide Kid con el yayo Lee.

  5. Muy buen trabajo, Ander, he disfrutado mucho leyéndolo y era fácil imaginarse como sería el cómic (que ya estoy deseando leer). Si acaso romper una lanza por el Omac de Byrne, que como buen admirador de Kirby realizó una obra que bebía mucho de esta y con un nivel artístico sublime. Algún día la recataremos, my friend.
    Pd: imaginar a Kirby leyendo “El caso del Bacalao” y pensando, ‘Ostias, de aquí saco yo una historia para OMAC’ es lo mejor que me ha pasado esta mañana. Gracias!

    • Muchísimas gracias, Charles. No hará falta romper lanzas porque ya me tengo “pedidas” estas reseñas. Es cuestión de tiempo pero tengo ya las 4 series de/sobre O.M.A.C. restantes e irán cayendo:
      – O.M.A.C. blancoynegro de John Byrne. (4 números)
      – The O.M.A.C. Project, en plena Crisis Infinita (6 números)
      – O.M.A.C. de Bruce Jones. (8 números)
      – O.M.A.C. de Dan Didio y Keith Giffen (8 números)
      Soon, my friend. Soon…

      P.S. Si te sirve, también me imaginé a Ibáñez leyendo el annual de The Amazing Spider-Man de Lee/Ditko para escribir “Contra el gang del Chicharrón” xD
      http://www.zonazhero.es/caso-cerrado-1-the-amazing-spider-man-de-steve-ditko-i/

  1. 13 Marzo, 2015

    […] pueda transferirse a otro cuerpo en un futuro (como hacían los villanos en un capítulo de la también futurista O.M.A.C. de Jack Kirby). Es una historia dura, explicada en tercera persona por Spider y en la que, por primera vez en lo […]

Deja un comentario, zhéroe