TÚ ME HAS MATADO, de David Sánchez

 

 


Título Original
:

Tú me has matado HC
Sello: Astiberri Ediciones
Artista: David Sánchez
Publicación España: Marzo 2010
Valoración: Surrealismo y mal cuerpo, con dos huevos

 

 

Preparando un programa de Los Invencibles Podcast que probablemente cuando estés leyendo esto ya haya visto la luz (así que corre a escucharlo), y por recomendación del librero más majo que he conocido, con perdón del señor Playbook, me topé con esta obra, algo que me vendieron como “la primera obra de un genio loco”. Una obra surrealista, una de esas lecturas que cuando acabas no has terminado de comprender, pero que desde luego te ha marcado como lector. Señoras y señores, con todos ustedes…

TÚ ME HAS MATADO
de David Sánchez

Y es que, como toda obra surrealista, los conceptos, ideas y temáticas que en ella se plasman son algo percibido más sensorial que racionalmente. Como si de una de las más alocadas películas de David Lynch se tratase, lo que se te cuenta no es necesariamente lo que ves plasmado en estas páginas, y lo que percibes no es tanto un mensaje codificado para su completa comprensión, sino más bien un conjunto de emociones y sensaciones. Tanto las que sienten los propios protagonistas de la historia como aquellas que el autor decidió plasmar al componerla, pero también las que busca provocarte a ti, como lector, a través de las diferentes vivencias de estos personajes.

Si esto parece confuso o ininteligible, no os preocupéis, eso es precisamente en lo que se basa el surrealismo. Siempre y cuando, de esa confusión, saques una conclusión a nivel emocional de lo que has leído. Se trata de poder quedarte con ese algo más, algo que te mueve por dentro y te transporta a un plano casi subconsciente de comprensión, donde te planteas si realmente has alcanzado la reflexión que pretendía el autor, o si te has perdido por el camino, dándole demasiadas vueltas a una idea que, en el fondo, era mucho más simple que todo esto.

Esa es la razón por la que los GPS son tan útiles.

En mis primeras dos lecturas de Tú me has matado yo entiendo, o quiero entender, que David Sánchez nos habla de la fe, y no exclusivamente de la religiosa, de las amistades, de la camaradería, de los compañeros que escogemos para el viaje que es nuestra vida. Todo ello aderezado por momentos de lo más explícitos violenta y sexualmente hablando, mostrándonos la crudeza del mundo que nos rodea y cómo nos vemos arrastrados por una corriente de locura, precipitándonos hasta un final que no es sino el comienzo de otra historia, de otro viaje.

Por temas de ritmo narrativo y forma, y también por un par de detalles argumentales que no puedo comentar sin destripar demasiado, este cómic me ha recordado en exceso a Carretera Perdida, precisamente de David Lynch. Lo cual para mí, como devoto del señor del blanco tupé que soy, es un enorme cumplido para David Sánchez.

¡Ja ja, no! No, yo siempre creeré en Donny Cates, nuestro dios y guía.

Esa estructura casi episódica, saltando de un personaje a otro, es otro punto muy a favor de esta obra. Así como la decisión de presentar los momentos más extravagantes con la mayor cotidianidad posible, en lugar de recrearse teatralmente en lo bizarro de la situación. Y es que es precisamente este detalle lo que genera en el lector esa sensación de incomprensión o, en algunos casos, hasta de incomodidad. Pues cuando reflexionas un momento sobre lo leído, y te percatas de que, en efecto, no es en absoluto normal, es  cuando se asienta esa sensación de que quizá te están tratando de contar algo más de lo que a priori pueda parecer.

En cuanto al apartado puramente visual, es de destacar el estilo tan minimalista del autor, esa línea gruesa y uniforme, empleada en composiciones sencillas y secuencias enteras en las que, con poco detalle se nos muestra todo lo necesario para transmitir esas sensaciones. No hay ni un solo elemento que sobre en ninguna viñeta. Lo percibes claramente, entiendes lo que ves, pero no lo que significa. Y es que, si a una obra de esta complejidad, de esta ambigüedad temática y narración surrealista no le acompañase un dibujo claro y sencillo, sino uno más recargado y confuso, la lectura del cómic se haría mucho más ardua.

No lo sé Rick… siempre se ha dicho justo lo contrario de los tuertos.

A esta sencillez estilística, le acompaña una sencillez narrativa, que va más allá de los diálogos directos y la supresión de textos de apoyo. Elementos tan cuidados como la simetría de las viñetas, la claustrofóbica parrilla de 2×3 viñetas o esa paleta de color que, aunque va cambiando en cada uno de los episodios, mantiene unos mismos niveles de contraste y saturación, imbuyen a la historia de un ritmo narrativo que, en ocasiones, más que episódico, parece de tira cómica.

El dibujo claro y sencillo de David Sánchez hacen que el road trip que es Tú Me Has Matado sea más placentero, un viaje hacia el sentido de la fe y las contradicciones e hipocresías presentes en el alma humana. Un viaje que, una vez finalizado, sigues sin saber si has tomado el camino correcto. Pero claro, “para ver a dios es preciso haber perdido la fe y seguir en el camino, sólo entonces sucede el milagro”.

¡Nos vemos en la Zona!

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