30 años de… TERMINATOR, de James Cameron

Con motivo del primer aniversario de Zona Zhero como web, hemos decidido analizar un puñado de obras que, de un modo u otro, cumplen una cantidad respetable de años en 2014. Pregunto: ¿os apetece ver Terminator: Genisys el año que viene?

Terminator se ha convertido en una saga de blockbusters de escaso interés. Es lamentable que hayan continuado la saga dejando de lado a su creador, un director a la altura de su ego. James Cameron es un narrador extraordinario, superdotado para las escenas de acción, con las ideas muy claras, sabiendo siempre muy bien qué quiere contar y cómo quiere hacerlo. Ya se percibía todo eso en su debut (Piraña 2 no cuenta), eclipsada por una mítica secuela mucho más ambiciosa, completa y brutal, pero no tan dramática y oscura como esta inolvidable primera entrega de…

TERMINATOR
de James Cameron

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Título original:
The Terminator
Año: 1984
Director: James Cameron
Guión: James Cameron y Gale Anne Hurd
Reparto: Arnold Schwarzenegger, Linda Hamilton, Michael Biehn, Paul Winfield, Lance Henriksen, Rick Rossovich

Sinopsis: Los Ángeles, año 2029. Las máquinas dominan el mundo. Los rebeldes que luchan contra ellas tienen como líder a John Connor, un hombre que nació en los años ochenta. Para acabar con la rebelión, las máquinas deciden enviar al pasado a un robot -Terminator- cuya misión será eliminar a Sarah Connor, la madre de John, e impedir así su nacimiento.

En Terminator, Cameron crea una atmósfera desoladora y post-apocalíptica solo con la breve escena de antes de los créditos, que comienza con un plano de una pila de cráneos humanos siendo aplastados por un vehículo futurista. A la vez, una especie de nave dispara rayos láser bajo el cielo ennegrecido. Y ya está. No nos dicen fecha, lugar, ni se da ninguna explicación a lo que estamos viendo. No hace falta. El tono ya está establecido y el espectador queda enganchado e intrigado. Más aún al ver aparecer de la nada y en nuestra época, a dos de los tres protagonistas de la cinta.

Por un lado tenemos, en el que es sin duda el mejor papel y personaje de su carrera, aprovechando al máximo tanto su innegable presencia como sus evidentes limitaciones interpretativas, a un imponente, impasible e inexpresivo Arnold Schwarzenegger (llamémosle Chuache, ¿de acuerdo?), y por otro a un hombre que llega débil y dolorido, interpretado por Michael Biehn. Aún no sabemos que el primero es un cyborg, pero, al igual que podemos saber de un vistazo que un modelado CGI hiperrealista de una persona no es realmente un ser humano, y nos incomoda su mera visión, tenemos la certeza de que el Chuache no es algo natural, a diferencia del otro. Ese sí es humano, está claro.

De esta forma, en un par de escenas, y valiéndose de las reacciones involuntarias del espectador, Cameron hace que empaticemos con el humano y rechacemos al despiadado monstruo. Ya estamos implicados con la película, incluso posicionados a favor de uno de los personajes. Y no nos han contado nada. ¿Veis por qué alabo la capacidad de narración del director canadiense?

Posteriormente, se nos aclara que ambos están buscando a la misma persona, una tal… Sarah Connor. Desde el instante en que nos presentan a la gran heroína de la, ejem, saga, vamos descubriendo el trasfondo de la historia a través de sus ojos, decisión narrativa acertadísima, pues es ella la chica corriente, ajena a todo, con la que debemos conectar. Sólo en ocasiones nos separamos de ella, ya sea para ver al humano recordando como luchó en el escenario que vimos nada más empezar el film, o para ser testigo de los asesinatos cometidos por el monstruo: otras mujeres que también se llaman Sarah Connor.

Tanto la policía como nuestra Sarah se enteran de esta peculiar oleada de crímenes, y finalmente, en una discoteca, los tres protagonistas se encuentran, dando lugar a una escena magistral. Sarah está sentada en un rincón, asustada, esperando a la poli. Pero el monstruo y el humano llegan antes. La criatura la ve primero: la cámara se ralentiza, el volumen del sonido se reduce. Sarah y el monstruo se encuentran cara a cara. Afortunadamente, el humano interviene y el efecto ralentizado desaparece. Tiros, gritos, y… “Ven conmigo si quieres vivir“.

Es ahora cuando Sarah y el espectador deben asimilar toda la información que antes solo intuíamos. Las máquinas sometiendo a la humanidad, un futuro oscurecido por el invierno nuclear, un líder rebelde, un cyborg exterminador (“¡…es un Terminator!”) viajando al pasado para acabar con su legendaria madre antes de que dicho líder nazca y un soldado llamado Kyle Reese enviado también a través del tiempo para protegerla. Ciencia-ficción de la buena, de la que acojona. James “no sabe escribir guiones” Cameron (je), adelantado a su tiempo, nos plantea un escenario aterrador por lo creíble que resulta. Al mismo tiempo, asistimos a una persecución sin tregua impregnada por una sensación de pesimismo, pues dudamos bastante de que una joven que aún no es la mujer en la que debe convertirse y un solitario soldado fuera de su tiempo puedan vencer a semejante amenaza.

sarah

Detengámonos un segundo y hablemos de la escena de la comisaría, pues su importancia es extrema. Kyle explica a la policía que ni él ni el Terminator pueden volver a su época en el futuro, ni vendrá nadie más. “Estamos él, y yo“, dice Reese. Una forma muy interesante de simplificar el concepto sobre el que gira el universo Terminator: el ser humano contra la máquina.

Por otro lado los polis y un psicólogo dan explicaciones razonables a la aparente invulnerabilidad del cyborg, lo cual echa por tierra la historia de Kyle. Éste es el momento clave para Sarah, un salto de fe. ¿Debe confiar en Reese? La respuesta llega sola. El Terminator masacra la comisaría, y solo Kyle sobrevive para ayudar a Sarah a escapar. Sin importar si esté loco o no, solo le tiene a él.

Esto hace que durante el último tercio veamos a una Sarah más decidida, dispuesta a creer en ese aterrador futuro y convertirse en la heroína que criará a John Connor. Asimismo, la relación entre ella y Kyle se va estrechando, dando lugar a una historia de amor sumamente sencilla y natural (Cameron, con la misma seguridad en las escenas íntimas que en las de persecuciones y tiros), así como a un embarazo que supone una paradoja temporal impresionante.

Entramos ya en la recta final, que nos deja la poderosísima imagen que veis encima: la esperada y trágica muerte de Reese, y el nacimiento de la verdadera Sarah Connor, ésa capaz de matar a un Terminator, la heroína que tanto respetamos y respetará la futura resistencia humana durante la guerra. Con una foto recién hecha y una tormenta en el horizonte, acabamos la película junto a Sarah y la impresionante partitura de Brad Fiedel, sabiendo que esto no ha hecho más que empezar…

BeYShIT
Es probable (tampoco lo aseguro) que más adelante os hable de la extraordinaria secuela, bastante más idolatrada que esta primera entrega. Sin embargo, no olvidemos nunca las virtudes de la cinta que lo empezó todo. Maravillosamente dirigida, con una atmósfera magnífica y una historia fascinante, Terminator (pese a la a veces inexplicable estética urbanita ochentera) aguanta el paso del tiempo a la perfección.

Y ahora, seguid disfrutando de nuestro aniversario.

¡Nos vemos en la Zona!

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3 Respuestas

  1. Ocioso dice:

    Terminator es un diez de película, pero es que la segunda es un once, o un catorce, o un queseyó. Nunca ha habido una mujer como Sarah Connor. O habrá. O hubiere habido…no sé, con esto de que se reescribe todo.
    ¿Y la perversión añadida de saber que en el mundo real hay ¡Dos Sarah Connor Dos!
    http://ww1.hdnux.com/photos/31/15/17/6607868/3/960×540.jpg
    ¿Y la impresionante banda sonora?

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