25 años de… THE MEN IN BLACK, de Lowell Cunningham y Sandy Carruthers

 

 

 


Título original
: The Men in Black TPB
Sello: Aircel / Malibu Comics
Guionista: Lowell Cunningham
Artista: Sandy Carruthers
Contenido: The Men in Black I (#1-3) y II (#1-3)
Public. USA: Ene. 1990 y Jun. 1991
Public. España:
Valoración: 6,5/10

 

 


Es difícil hablar de Men in Black y que la mente no corra en pos de Will Smith y Tommy Lee Jones matando marcianos, con sus gafas de sol y sus trajes negros. Lo entiendo, me incluyo y creo que no me equivoco si afirmo que pocos menores de treinta años habrán conocido antes el cómic que su adaptación. Pero antes de que Jay (J) fuera un hombre de negro negro, hubo un tiempo en el que los Men in Back no eran héroes y él un simple blanquito rubio que no tenía flow.

Ellos son unos pocos escogidos para controlar sucesos paranormales. Ellos observan, ellos protegen, ellos controlan. Ellos son…

THE MEN IN BLACK
de Lowell Cunningham y Sandy Carruthers

Puede que de no existir la película este modesto pero original cómic hubiera caído en el olvido perdido entre contratos de compraventa. Después de llamar a la puerta de numerosas editoriales, Lowell Cunningham fue a parar con su guión de ciencia ficción a la pequeña Aircel que publicó la primera parte en tres números. Pero la proliferación de pequeñas editoriales independientes hizo crecer una burbuja que explotó en la cara de las mismas, y Aircel fue absorbida por Malibu, que publicó los tres siguientes números. Tras años de éxito, haber tocado techo como editorial relevante, asociarse con y disociarse de Image, Malibu comenzó su descenso y fue comprada por Marvel, aunque fuera más por los artistas que empezaban a coquetear con el coloreado digital que por las propias colecciones.

Un par de años antes de pasar a ser de Marvel, Columbia Pictures compró los derechos de The Men in Black a Malibu para realizar la adaptación cinematográfica, que pocos años después vio la luz y triunfó. “Vaya. Si ahora soy la propietaria de ese título que lo está petando en el cine”, pensó Marvel, y decidió retomar la edición y relanzar la serie, con otro equipo, incluyendo todos los cambios de la película y a todo color. El cómic que nació de la película que se basó en un cómic. Jodida Marvel.

The Ravening Man

O puede que sí hubiera sobrevivido por sí misma. Siempre ha habido y habrá curiosos, ávidos de absorber y difundir ideas. La  influencia en series como Expediente X, Fringe, Dr. Who, o incluso en Matrix, es más que evidente. Todas ellas beben de los conceptos conspiranoicos y las investigaciones de sucesos paranormales que se desarrollan en cada capítulo. Hasta el vestuario.

Pero no todo es bonito cuando una adaptación cinematográfica pega ese bombazo, y es que para agradar al público y hacer una comedia familiar hay que alejarse mucho del tono oscuro y decadente del cómic, hasta que pierde su esencia. El dibujo de Carruthers dota a la historia de un aire siniestro, sórdido y antiguo, con viñetas de composición clásica salpicadas de algún atisbo de originalidad.  Ese aspecto anticuado es el que hace que el cómic desprenda un aura de secretismo intimista, dejando que sepamos, a través de las misiones y conversaciones de dos únicos personajes, la manipulación llevada a cabo por la gran superorganización que corta el bacalao del mundo. Los hombres de negro no son sólo unos señores trajeados que se presentan cuando hay un avistamiento o un contacto extraterrestre para ocultar las pruebas y hacer olvidar a los asistentes todo lo ocurrido con su Neuralized, un flash que hace olvidar los últimos acontecimientos y sustituirlos por lo que se le indique. Eso es sólo el segundo capítulo.  En el cómic cualquier cosa paranormal es blanco de las ideas de Cunningham. Es cierto que aprovechó el tirón de los avistamientos y la fiebre por los platillos volantes que sufrió la américa de los años ’50 y ’60, pero sus historietas incluyen, además de aliens, bandas organizadas que trafican con drogas en misas negras, robots futuristas, hombres lobo o invocaciones demoníacas a través de juegos de rol.

Hola, buenas noches.

A través de seis historias autoconclusivas, pero que se hacen referencia entre sí, nos presentan este mundo oculto al ciudadano medio a través de dos personajes que investigan todos tipo de casos extraños, y que representan las dos maneras de resolver el mismo problema: mientras Jay intenta hacer todo correcto, Kay solo se preocupa de llevar a cabo la misión cueste lo que cueste, aunque tenga que hacer gala de conductas y actuaciones más que cuestionables, que provocan daños psicológicos constantes y físicos aislados, pero que pueden realizar con total impunidad. La dualidad de la conciencia humana es así. La serie de seis capítulos también es autoconclusiva, finalizando un episodio final que pone en tela de juicio lo acontecido en el primero, cerrando la trama, pero dejando lugar a más historias. Y por supuesto que tiene incongruencias y mil cabos sueltos, pero consigue atrapar al friki retroalimentándose de frikadas.

Las teorías conspiranoicas llevan muchos años entre nosotros, y los rumores de la existencia de un gobierno de gobiernos y de estos hombres con potestad absoluta para hacer y deshacer a su antojo, que oculta desde escándalos presidenciales hasta autopsias alienígenas, es vox populi. Pero hasta dónde llegarán los tentáculos de una organización así no hay manera de saberlo. Lowell Cunningham se compone su propia versión y se ayuda de múltiples referencias a videojuegos y películas que esconden las artimañas que usan para llevar a cabo su trabajo sin ser descubiertos. ¿Quién iba a pensar que Ultimátum a la Tierra, de Robert Wise es un documental, que cuando jugábamos a Space Invaders estábamos llevando a cabo una guerra interplanetaria o que en las Comic-Con se esconden seres de otros planetas? Múltiples guiños a todo tipo de obras del siglo pasado tienen cabida en estas páginas, hasta se saca de la manga a Lobo y su lobo Pete, una pareja que aúna en sí misma un plagio-homenaje a Lobezno y al cuento de Pedro y el Lobo. Ese tipo de cosas resultan geniales y están perfectamente integradas, y aunque el cómic no llegue a tener una profundidad extrema, cumple el cometido de un tebeo: entretener, divertir y, ya que está, lanzar un mensaje al mundo.

Neuralized! Ah, no…

The Men in Black es una historia de ciencia ficción y misterio. De investigaciones y conspiraciones. Del poder que recae en unos pocos que velarán porque se mantenga el orden establecido mientras los demás seguimos con nuestras alegres vidas, ajenas a todo, y de los daños colaterales que esto pueda acarrear. Pero, sobre todo, de los límites de lo ética y moralmente correcto cuando puedes actuar sin temor a las consecuencias. Y es que, si nadie le ve, ¿quién vigila al vigilante?

¡Nos vemos en la Zona!

Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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