20 años de… SKRULL KILL KREW, de Grant Morrison, Mark Millar y Steve Yeowell

Para cerrar el tercer día de #ZZYearTwo y víspera de nuestro aniversario propiamente dicho, ¿qué mejor que recurrir a grandes guionistasfuera de su mejor momento, como nosotros? Teniendo en cuenta que mi sección se llama Aquellos Maravillosos Años 90, veamos… ¿Qué tienen en común Stan Lee, Jack Kirby, los 4 Fantásticos, Grant Morrison, Mark Millar, los Skrulls y la encefalopatía espongiforme? Pues un cómic que cumple ya veinte años…

SKRULL KILL KREW
de Grant Morrison y Mark Millar
(…y Steve Yeowell)

 

Título original:
Skrull Kill Krew, v.1
Sello: Marvel Comics
Guionistas: Grant Morrison y Mark Millar
Artista: Steve Yeowell
Entintador: Chris Ivy
Colorista: Chia-Chi Wang
Contenido: Skrull Kill Krew #1-5
(Sep. 1995 – Ene. 1996)

Publicación USA: Abr. 2015 (Reedición)
Public. España: Ene. 2009 (Panini)
Valoración: 6/10

 

Grant Morrison y Mark Millar son dos gigantes de la industria, autores consagrados que cuentan con multitud de obras de reconocido prestigio y éxito, que han marcado el desarrollo del género superheroico en el siglo XXI. Pero hace 20 años la cosa pintaba bastante diferente para estos dos, en aquella época, escritores, amigos y residentes en Glasgow.

Bald Morrison

Morrison llevaba casi una década escribiendo para el mercado británico, en editoriales como Marvel UK o Fleetway, editora de la mítica 2000AD. A finales de los 80, había desembarcado en el mercado americano a través de DC Comics, donde había obtenido bastante reconocimiento y éxito en sus trabajos en Animal Man, Doom Patrol y, sobre todo, Arkham Asylum. Su trabajo, junto al de otros autores británicos había propiciado el surgimiento de la línea Vertigo, dirigida a un público más maduro y libre de las ataduras del Comics Code, donde Morrison se encontraba realizando varios títulos a principios de los noventa (obras como Kid Eternity, Sebastian O o la mentada Doom Patrol) al mismo tiempo que continuaba trabajando para el mercado británico.

Mark Sonrisas

Millar, por su parte, contaba con una carrera más discreta en aquel momento. Con 18 años había conocido a Grant Morrison con el que había hecho buenas migas y le había aconsejado a la hora de enfocar su carrera artística. A principios de los 90 nuestro autor había ido realizando trabajos para varias editoriales británicas de la época, principalmente Fleetway, en revistas como Crisis o 2000AD.

Fue en 2000AD donde nuestros dos autores realizaron sus primeras colaboraciones durante el experimento editorial “The Summer Offensive”: durante 8 semanas nuestros autores contaron con total libertad creativa dentro de las páginas de la popular antología británica, la controvertida Big Dave fue el resultado de la colaboración directa entre Grant Morrison y Mark Millar. Dicha colaboración debió resultar satisfactoria ya que se extendió por otras historias de la revista. Así, cuando hacia 1994 el trabajo de Millar llamó la atención de los editores de DC Comics (con un empujoncito de Morrison), lo ficharon para encargarse de La Cosa del Pantano, cuyos primeros números contaron con Morrison como co-guionista. Posteriores trabajos en JLA, Flash o Aztek también fueron realizadas por la pareja. Es en medio de esta etapa de efervescencia creativa en la colaboración entre ambos donde se enmarca la obra que nos ocupa.

¡Que vienen los escoceses…!

Preocupados por un posible encasillamiento ante la perspectiva de que Vertigo se convirtiera  en “un gueto para guionistas británicos”, unido al interés de nuestra pareja artística en realizar trabajos más orientados hacia la violencia exagerada, la acción rápida y la narrativa ligera que tanto éxito estaba cosechando en el momento (recordemos: los 90), hacen que nuestros autores busquen diversificarse y prueben a abrirse camino en Marvel, la otra gran editorial americana. Y así, bajo la batuta editorial de Tom Brevoort y con Steve Yeowell, colaborador habitual de la pareja, a los lápices,  en julio de 1995 se lanza la serie regular de Skull Kill Krew bajo el sello Marvel Edge.

¿Qué era el sello Marvel Edge? Hagamos historia y vayamos a uno de los momentos editoriales más convulsos de Marvel. Tras la salida de Tom DeFalco como Editor en Jefe a finales de 1994, no se optó por buscarle un sustituto; en su lugar se buscaron varios editores, cada uno de los cuales se encargaba de manera independiente de las siguientes sublíneas: Spider-Man, X-Men, Vengadores, 2099, licencias varias y, sí, Marvel Edge. Marvel Edge venía a ser un cajón de sastre, donde fueron a para las series que no encajaban con ninguna de las líneas anteriores, personajes tan dispares como Hulk, Daredevil, Motorista Fantasma o Punisher.

No es raro pensar que, aprovechando la confusión editorial y buscando ampliar el abanico de títulos de la línea en un momento de crecimiento de otras como la Mutante o la de Spiderman, se diera luz verde a un proyecto, a priori, tan extraño y tan poco en la onda de lo que publicaba en aquel momento la Casa de las Ideas. Y es que la serie que nos ocupa es única dentro del panorama editorial de la Marvel de la época, en uno de sus momentos más bajos a nivel creativo, con la denostada saga de la Encrucijada arrasando a los Vengadores y La Saga del Clon haciendo lo propio con Spiderman, mientras títulos mutantes de dudosa calidad proliferaban como setas.

El barón Strucker y Grant Morrison: dos calvos y un destino.

Pero, ¿de qué iba Skrull Kill Krew? El cómic que nos ocupa tiene su origen en una historia clásica de los 4 Fantásticos, concretamente en el Fantastic Four #2 (de 1962), obra de Stan Lee y Jack Kirby, donde los Skrulls, la raza de extraterrestres cambiaformas del universo Marvel, hacen su primera aparición. En aquella historia, tras ser evitada la invasión alienígena, vencidos y ante la perspectiva de ser ejecutados, un grupo de skrulls aceptaba transformarse en vacas, previo lavado de cerebro, para que vivieran en paz sin causar ningún tipo de problemas a los humanos. Cosas de Reed Richards, ese genio.

Una idea tan “de la época” como extraña no había sido pasada por alto y ya John Byrne, en su etapa en los 4 Fantásticos, había hecho uso de ella. No obstante, la aproximación de Millar y Morrison iba a ser mucho más irreverente. Aprovechando el pánico causado en la década de los 90 por los primeros casos de transmisión de la encefalopatía espongiforme, conocida comúnmente como “enfermedad de las vacas locas”, a humanos a través de la ingesta de carne de reses afectadas de esta enfermedad, nuestros autores nos dieron la “versión Marvel” de esta afección.

Aquí iba un chiste sobre la leche de skrull… Pero esto lo pueden leer niños.

La Skrull Kill Krew estaba compuesta por un grupo de personajes que, tras ingerir carne de aquellos Skrulls convertidos en vacas, habían obtenido poderes al mismo tiempo que se habían condenado a muerte. Es más, nuestros protagonistas habían contraído una enfermedad degenerativa que, no sólo les permitía realizar actos increíbles, sino también ver la verdadera forma de los skrulls, lo que les había llevado a descubrir que se estaba produciendo una “invasión silenciosa” (¿alguien ha dicho “secreta”?*) por parte de esta raza de metamorfos a la Tierra. Esto les llevaría a jurar venganza y a pasar lo que les pueda quedar de vida matando al mayor número posible de Skrulls.

* N. del Ed. ¡BEEENDIIIIIIIIIS! (putos calvos…)

La acción se inicia con la introducción de dos miembros de la Skrull Kill Krew, viajando por el mundo en su misión de limpieza al tiempo que buscan nuevos reclutas para la causa. Así, durante los tres primeros números, veremos cómo Vaquero, líder del grupo y “el negro de tus peores pesadillas”, según sus propias palabras, y Moonstomp, supremacista blanco británico que, debido a los efectos secundarios de la enfermedad, se está convirtiendo en negro, fichan a: Dados, surfista sin preocupaciones cuya vida se ve truncada al descubrir que no sólo padece una enfermedad terminal, sino que su novia era una Skrull; Riot, una punk neoyorkina, y finalmente Catwalk, una supermodelo.

Niños, la educación es lo más importante.

Durante estos primeros números nuestro grupo no sólo se dedicará a cargarse a todo Skrull que se menee sino que, durante su misión para fichar a Kim se verán envueltos en un ataque terrorista de Hydra, con Strucker a la cabeza y el Capitán América de por medio. Estos números, además de darnos ocasión de conocer el origen de los protagonistas y sus motivaciones (bastante simples, por otra parte: “Matar Skrulls”), también nos proporcionan momentos de acción desatada y un puñado de diálogos y situaciones bastante divertidos. Por ejemplo, los referentes a la elección de apodos superheroicos o las reacciones del nazi de Moonstomp durante su enfrentamiento con Hydra, en las que llega a entonar el “Hail Hydra!” mientras comenta que tienen “buenas ideas”. Finalizada la historia, tenemos el grupo formado y se nos revela, de la mano de Nick Furia, que Vaquero quizá sea más de lo que aparenta en principio.

Siendo los Skrulls un producto de la Guerra Fría y del miedo a la “infiltración comunista”, la historia siguiente rendía un claro homenaje a un clásico de la ciencia ficción cuyo trasfondo muchas veces se ha interpretado de manera similar a la de nuestros villanos cambiaformas: La Invasión de los ladrones de cuerpos. La acción se sitúa en Pleasant Valley, una de esas pequeñas localidades americanas donde un vendedor intenta hacer negocio sin éxito. Mientras se extraña del antipático comportamiento de sus habitantes se encuentra con los 4 Fantásticos viajando por la ciudad sin que ninguno de los pueblerinos les presten la más mínima atención. “Ésos no son los 4 Fantásticos”, le dirá una, al parecer, paranoica madre que considera que a su hijo le ocurre algo extraño.

¿Veis lo que pasa, niños, cuando os dejáis tocar por señores verdes?

Por supuesto, nuestros héroes se acabarán encontrando con esos “4 Fantásticos” y, tras “encargarse” de ellos, descubrirán que la infiltración Skrull ha llegado a un nuevo nivel con el completo control de la pequeña localidad. El último número de la serie consiste básicamente en un festival de masacre skrull, donde nuestros protagonistas ejecutan sistemáticamente a toda la población antes de continuar su camino perdiéndose en el horizonte.

Hola, soy Steve y lo siento.

La serie, originalmente planeada como regular, acabó siendo una miniserie de 5 números debido al poco éxito que cosechó entre los lectores de la época. No es de extrañar, puesto que ninguno de los autores implicados acaba de brillar en esta serie, más allá de la premisa gamberra y algún momento gracioso. Tampoco ayudó tener en una serie que se plantea como una obra de acción pasada de rosca, violenta y espectacular a un dibujante tan discreto como Steve Yeowell, cuyo estilo no podría estar más alejado, con un trazo todavía torpe y una absoluta carencia de fondos. Nada llamativo para un público todavía deslumbrado por los excesos noventeros de jimlees y marcsilvestris.

La Skrull Kill Krew desapareció de Marvel con ese número #5 de 1996 y no volveríamos a saber de ellos… hasta que más de 10 años después fueran rescatados a raíz del evento Marvel de 2008, Invasión Secreta, tras la que gozarían de una nueva miniserie en 2009. Por su parte este también fue el último trabajo para Marvel de Grant Morrison y Mark Millar en años. Nuestros autores centraron tanto sus colaboraciones conjuntas, como sus trabajos individuales, en DC Comics, donde tuvieron ocasión de diversificarse y desarrollar su estilo. No volvieron a La Casa de las Ideas hasta entrado el siglo XXI, ya convertidos en estrellas.

Solución americana al problema de la inmigración.

En el camino nos queda un cómic curioso, un divertimento menor dentro de la carrera de nuestros autores que, tanto por su extemporánea premisa, como por su entretenido desarrollo, merece la pena echar un vistazo.

Y hasta aquí la primera de dos aportaciones que mi sección, Aquellos Maravillosos Años 90 (que os recomiendo visitar, en serio), va a hacer a #ZZYearTwo.
Porque no todos los aniversarios son para recordar grandes momentos.

¡Nos vemos en la Zona!

Iron

Lector compulsivo, le gusta referirse a sí mismo en tercera persona en las bios, escribe artículos a ratos, y también acumula papel y trastos. ¡Ah! Y una vez vio un dirigible... Bueno, la verdad es que no.

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4 Respuestas

  1. Antoine dice:

    Fantástico artículo, Iron, bravo.

    Por lo que dices en la reseña, parece que en esos guiones metió más manos Millar que Morrison, por el tema del gamberrismo y tal. Esta no la he leído, pero por aquellos años, todavía nos hacía gracia su humor de caca, culo, pedo, pis.

    Por otro lado y en plan Sálvame, creo que Morrison y Millar acabaron muy mal, ¿se sabe por qué se pelearon?

  2. Iron dice:

    ¡Gracias!
    Yo creo que el gamberrismo fué cosa de ambos, Morrison también, lo que pasa es que la de Morrison parece que ha quedado más en segundo plano porque la mayoría se publicó en 2000AD, y nunca ha estado tan bien como otras cosas suyas mas “en serio”.
    No acaba de ser un humor de “caca, culo, pedo, pis”, en Marvel no les habrían dejado. Es más una parodia hiper-violenta con algúnas ideas y personajes simpáticos/graciosos (lo que la convierte en algo único dentro de la Marvel de la época) y, por desgracia, un dibujo bastante pobre.
    Morrison y Millar al parecer se pelearon por choque de egos, al parecer el detonante fué que, en la época que Millar estaba muy enfermo, Morrison escribió un número de Authority como favor y tal, y luego Millar nunca se lo reconoció. De hecho, creo que solo las reediciones más recientes de Authority han acabado reconociendo a autoría de ese número a Morrison.

  3. mespinpe dice:

    Creo que Morrison también echó un cable en la primera serie de Ultimates, serie de más éxito que Authority y en la que picaba más que no te reconociesen las contribuciones.

  4. Iron dice:

    Nunca he leído nada sobre Morrison colaborando con Ultimates de ninguna de las maneras, si me pasas una fuente sería genial.
    De todas formas, pese a que Ultimates sin duda fué más exitosa que Authority, el impacto de esta última en su momento es innegable, se trató de un “sleeper” como hace mucho tiempo que no se ve y supuso el estrellato de sus autores.
    Por cierto, para los que no veais a Morrison tan cafre como a Millar echarle un ojo a la (en mi opinión) flojita “Happy”. Ahí teneis un comic que podría haber escrito perfectamente Millar.

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