PALEO, HISTORIAS DEL CRETÁCICO TARDÍO, de Jim Lawson

 

 

Título original:
Paleo: Tales of the Late Cretaceous
Sello: Empty Sky (Mirage Studios)
Autor completo: Jim Lawson
ContenidoPaleo: Tales of the Late Cretaceous #1-8
Public. USA: May. 2001 – Abr. 2004
Public. España: Junio 2015 (Tyrannosaurus Books)
Valoración: 8.5/10

 

 

Dinosaurio. Acuñado por Richard Owen en 1842, esta palabra resulta evocadora para casi cualquier persona cercana a nosotros. Películas, libros, videojuegos, cómics… el conjunto de animales extinguidos que abarca dicho término lleva formando parte del imaginario colectivo desde que la ciencia demostró que esos huesos enormes, esas mandíbulas aterradoras y esas garras extrañas no pertenecían a ningún gigante o dragón. De hecho, antes de todo esto, en muchos países como China se llegaron a usar fósiles de dinosaurio como prueba de la existencia de los dragones.

Ahora, si bien llevan tiempo pululando por todos los rincones de la cultura popular, pocos autores de cómic se han centrado en contar historias protagonizadas por ellos, en su propia época y con un mínimo de rigor para con lo que se supiera de ellos. Uno en concreto, tras curtirse en mil batallas dibujando las vivencias de las Tortugas Ninja de Eastman y Laird, decidió dar el paso. Ocho episodios, protagonizados por diversas formas de vida del final del Cretácico en los años previos a la gran extinción que marcó el fin de una de las eras más gloriosas que han vivido los ecosistemas de la Tierra. Bienvenidos a…

PALEO: HISTORIAS DEL CRETÁCICO TARDÍO
de Jim Lawson

RAPTORES PALEO ZONA ZHERO

La lucha genera grandeza

No hablamos de un cómic precisamente fantasioso cuando hablamos de Paleo. Quien quiera encontrar en sus páginas un derroche de acción y combates entre bestias prehistóricas va muy mal encaminado: el enfoque de este cómic es muy cercano al de un documental, de tal forma que cada episodio de este tomo (y los relatos breves que lo aderezan) sigue el día a día de alguno de estos animales, nos pone en su pellejo y nos hace ver con un asombro propio de la ignorancia de un animal cuan sencilla y a la vez cruel era la vida en aquel tiempo remoto. Todo esto sin limitarse a un terreno concreto ni a un solo tipo de animal, ya que los protagonistas son tanto depredadores como presas de tierra, mar y aire.

Y no todos los protagonistas son dinosaurios: desde un enorme plotosaurus marino (pariente de cierta lagartija tímida a la que pudimos ver este verano en cines), hasta una simple libélula, depredador letal en términos de insecto, pero un mero canapé para cualquier vertebrado. Esta es una de las grandes bazas de Paleo: trata a los animales como animales, y uno puede reconocer en este cómic los mismos patrones que se pueden ver en un ecosistema actual, en los cuales hay cazadores y cazados de todos los tamaños a lo largo de la cadena trófica.

ALBERTOSAURIO ZONA ZHERO PALEO

Sin piedad entre tiranos.

Sin embargo, Lawson no escatima en recursos para hacer que la lucha diaria por la vida que afrontan los protagonistas de cada relato resulte absorbente, espectacular, tensa y divertida. Para el lector, claro.

TRICERATOPS PALEO ZONA ZHERO

Calma tensa en un paraíso perdido.

El autor no duda en mostrar los peligros de la naturaleza de forma más que familiar para cualquier lector, haciendo de un bosque espeso, un cenagal o incluso un flujo de savia auténticas pesadillas para los protagonistas de estos relatos. La soledad del individuo, la curiosidad ante lo desconocido y la incomprensión ante determinadas situaciones forman parte del día a día de los animales que protagonizan estas historietas, las cuales se apoyan en la prosa de Lawson (a un servidor le recuerda horrores al trabajo de Roy Thomas en Conan), adecuándose de maravilla a lo que pueda estar sintiendo cada criatura en determinado instante, de forma por momentos incluso poética cuando en una de sus historias reduce la escala del relato a la de un insecto, la libélula antes mencionada. Un insecto cuya agonía nos es transmitida de la misma forma que la de un alamosaurio solitario acosado por los depredadores o un joven stegoceras que ha perdido a su familia. Traicionera, injusta y tremendamente hermosa, así es la naturaleza que nos muestra Paleo, una naturaleza siniestramente familiar pese a su lejanía en el tiempo.

No faltan por supuesto las interacciones entre los diversos animales, llegando a mostrarse simbiosis desafortunadas, cacerías sin cuartel o incluso rituales de apareamiento, siendo este último caso una muestra de la habilidad narrativa de Lawson y de su buen hacer a la hora de usar siluetas y sombras sin recurrir a una sola palabra. Aunque si un servidor tuviera que quedarse con un único relato, sin dudarlo se quedaría con la de la tiranosauria acorralada por los carroñeros, en la cual Lawson combina de maravilla angustia y épica sin olvidar que trata en todo momento con animales. Y qué caray, los tiranosaurios siempre molan.

PACHY PALEO ZONA ZHERO

“¡El de la cabeza con la calva, el que parece un fraile!”

Ahora, no todo son flores en esta representación del Cretácico. Lawson caracteriza de maravilla entorno y animales, pero peca en muchos casos de desproporcionar en demasía determinados detalles de los protagonistas de sus relatos (pasar de la naturalidad al cartoon o dislocar las articulaciones de los animales sin propósito alguno no beneficia nada algunos momentos de la serie), pudiendo sacar al lector de la experiencia tras acostumbrarlo a páginas preciosas y magníficamente compuestas.

Es en este punto, la composición de página, donde Lawson también pierde algo de fuelle: no experimenta en absoluto con la estructura de las páginas, recurriendo mayormente a viñetas panorámicas, splash pages y viñetas a media página divididas de forma vertical. Útil de cara a transmitir sensación de grandeza y escala entre criaturas de distintos tamaños, pero quien escribe estas líneas siente que algunos relatos podrían haberse enriquecido más mediante un uso más complejo de las páginas y un mayor detallismo en la composición de las mismas, pues la sensación final tras acabar esta obra es casi de gatillazo: más de doscientas páginas de puro gozo… que duran media hora. La lectura es fluída, pero uno tras acabarla no puede pensar en lo que ha disfrutado, si no en que querría haber disfrutado más. ¿Para cuándo más episodios, Jim?

PLOTOSAURIO ZONA ZHERO PALEO

Varanos y lagartijas tomando la delantera evolutiva en los océanos.

Un último detalle, de importancia relativamente menor: no esperéis un extremo rigor en Paleo, pues sólo es científicamente correcto si nos hallamos a principios de los años 90 y aún se debate acaloradamente si los tiranosaurios eran carroñeros o si los raptores estaban emplumados. Y aún así, uno podrá encontrar a algunos dinosaurios ligeramente descolocados en tiempo y espacio, o dedos de más o de menos en alguna extremidad… pequeños fallos que tanto ahora como en su época podían hacer sonreír a cualquier aficionado a la paleontología (¿tsintaosaurus en Canadá?). El caso es… si las mayores pegas que un servidor puede ponerle a este tebeo son, en resumen, que me gustaría que durara más y diera más de si a nivel narrativo, y que algunos detalles menores de cara a la parte más científica de la obra son algo fallucos o están desfasados, no puede decirse que haya disfrutado poco precisamente.

BeYShIT

Paleo: Historias del Cretácico tardío es una lectura ligera pero inmersiva, evocadora pero muy cercana, divertida pero con un toque melancólico. Capaz de convencer tanto al lector habitual de cómics como al dinómano empedernido, es de obligada compra si aúnas ambas características en tu persona.

Si queréis ojear la obra de forma gratuita, siempre podéis visitar este enlace.

¡Nos vemos en la Zona!

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2 Respuestas

  1. arkhamkaveli dice:

    Buena reseña, crack. No dudaré en echarle un ojito en mi tienda habitual y revivir las emociones que sentía en mi infancia cuando me rodeaba de dinosaurios por todos lados y si ¡los tiranosaurios siempre molan! :D

  2. Joe Runner dice:

    Coincido completamente contigo, compañero. Es un cómic maravilloso y genial, pero que se lee demasiado rápido. Uno siente que podría haber alargado un poquito todo, pero tampoco me voy a poner pejiguero a estas altura. Gran reseña, Juanan Rex!

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