El fantasma del Paraíso. El Bizarro musical de Brian de Palma.

Dirección y guión:

Brian de Palma.

Intérpretes:

William Finley – Winslow Leach/El fantasma

Paul Williams – Swan

Jessica Harper – Phoenix 

Gerrit Graham – Beef

Sinopsis.

Swan (Paul Williams), el mayor productor musical de su época, capaz de crear éxito tras éxito, busca un nuevo sonido para inaugurar su nuevo “templo del rock”, llamado “El paraíso”. Para ello, roba a Winslow Leach (William Finley), un compositor completamente desconocido, el trabajo de toda su vida, una versión Rock del mito alemán “Fausto”. 

Pero Leach buscará venganza, tratando de sabotear el espectáculo de Swan.

Opinión.

Cuando era niño y vi esta película, me enamoré perdidamente de ella, de su estética, de su música, de su historia, de cómo me hacía sentir aún sin ser capaz de comprenderla en su totalidad. Y es que el musical de Brian de Palma, es una de las obras más magníficas y a la vez peculiares que podamos encontrar en la historia del cine moderno. Pero como diría Jack el destripador, vayamos por partes.

Esta película se mueve entre diferentes géneros. Desde el musical, pasando por el drama, la comedia e incluso hay quién dice que tiene tintes de terror. 

Si bien es cierto que es una película a la que se le notan ya los años, pues cuenta con una estética muy “Glam” por así decirlo, sigue narrando de manera perfecta la historia, mezcla de “El Fantasma de la Opera”, “Fausto” y otra famosa obra que no cito para no incurrir en descarados spoilers. Todo recubierto de una mordaz crítica a la industria musical. La película fue ganadora del premio del festival de cine fantástico de Avoriaz en el año 1975.

Brian de Palma, en su línea, presenta un trabajo estéticamente brillante y pulcro, una película con un montaje que nos lleva en cada momento a donde debemos estar, no hay puntos muertos ni parones. En todo momento está ocurriendo algo que contribuye a que se desarrolle la trama, desde el inicio hasta el frenético final. Nos encontramos incluso, en varios puntos de la película, conque la pantalla se divide (Split screen), mostrándonos lo que ocurre en un lugar desde varios puntos de vista que se complementan entre sí, dotando a la escena de mayor dinamismo o dramatismo si cabe. Además del guiño a Hitchcock y su escena de la ducha en psicosis.

Los decorados en los que transcurre la acción combinados con extraños trucos de cámara, ángulos y encuadres de lo más curiosos, consiguen transmitir la atmósfera acertada en cada momento. Lugares como las oficinas de Death Records, la mansión, los pasillos y habitaciones de “El paraíso”, dan la sensación de opresión y claustrofobia, que ayudan a complementar al personaje de Swan y la manera en que lleva a cabo sus designios, mediante el engaño y la manipulación de las que nadie puede escapar una vez han caído en su red.

La banda sonora, magnífica, llena de obras de todo tipo y compuesta por el propio Paul Williams (que interpreta a Swan). Desde “Goodbye, Eddie, Goodbye”, una canción muy de la década de los 60, con la que comienza el espectáculo, “Upholstery” puramente inspirada en los inicios de los “Beach boys”, hasta piezas interpretadas simplemente con piano y voz, como “Faust”, pasando por baladas, o glam rock.

 El trabajo de los actores es completamente acertado en cada momento, transmiten lo que requiere la película en cada escena.

Paul Williams como Swan, el despiadado magnate de la industria discográfica que hace lo necesario para conseguir lo que quiere. William Finley como Winslow leach, el ingenuo compositor al que roban la obra de su vida y que, tras sufrir múltiples penurias, acaba por convertirse en el desquiciado y psicótico Fantasma. Jessica Harper como Phoenix, interés amoroso de Winslow, que pese a realizar su interpretación de manera eficiente, nunca ha terminado de resultarme especialmente satisfactoria y Gerrit Graham como el excéntrico y bizarro cantante Beef, que da una nota de humor, por qué no decirlo, con sus desvaríos de estrella. Además de unos pocos personajes secundarios que van ayudando a que la historia alcance su clímax.

A pesar de todo lo anteriormente dicho, debo admitir que es una película de lo mas extraña, con su estética setentera y su rocambolesca mezcla de géneros musical/romántica/drama/terror. Estoy seguro de que a pesar de que a mí me fascine desde que soy niño a más de uno le resultará chocante, porque ciertamente, puede serlo en demasía. 

Toca temas como el amor  y el puro hedonismo, pero además critica de manera eficiente a la industria discográfica, haciendo alusión a los trucos y malas artes con las que se apropian de canciones de artistas desconocidos para crear éxitos para ídolos efímeros a los que pocos recordaran con el paso de los años, todo en favor del puro consumismo.

Valoración:

Lo mejor de la película es sin duda toda ella. Tiene una gran dirección, excelente y vibrante montaje, brillantes planos y tomas de cámara, que dan a la película un carácter inconfundible, buenos intérpretes, gran banda sonora y una historia que aunque quizá sencilla, se desarrolla de manera brillante y dinámica sin dar un momento para que el espectador se aburra.

Lo peor es que quizá sea demasiado un producto de los años setenta y tengan que gustarte toda esa estética y parafernalia para poder disfrutar completamente de la cinta, pues tiene momentos muy extraños, aunque divertidos.

Sin más que añadir me despido, Zheroes. Espero que si alguien se anima a ver la película la disfrute tanto como la he disfrutado yo todas y cada una de las veces que la he visto.

Próximamente más, no necesariamente mejor ni peor, pero más al fin y al cabo.

You may also like...

3 Responses

  1. Doremidorefa dice:

    Como muy fan de este tipo de cine “raro”, te digo que no la he visto y estoy llamando a mi colega el torrentE para poder dormir esta noche. Tengo ganas de ver esos ángulos y encuadres, ya que me molan los juegos de cámara extraños, para darle un toque original y diferente (vale y feo a veces también xd).
    Buena entrada compañero. =)

  2. Recuerdo haber disfrutado muchísimo hace poco más de un año de esta película de la que no sabía nada (ni siquiera me sonaba de la infancia) y le dediqué una entrada en mi entonces activo blog. Aquí un extracto:

    “A partir de mediados de la década de los 70, comenzó el ascenso meteórico en la carrera de Brian De Palma, encontrando su punto culminante en la década de los 80. El último Brian nos ha dejado propuestas más “interesantes” que realmente relevantes, pero la película que nos ocupa supone el primer auténtico clásico que proporcionó a la historia del cine: el musical en que un compositor vende su alma a un demonio de la producción musical para terminar escaldado, humillado y deforme, ¡pero vivo!

    El tema de la venganza es el que va a empañar la segunda mitad del filme, dejando a un lado la influencia de Fausto para abrazar la de un Fantasma de la Ópera post-moderno que habla a través de una máquina, lleva un casco aguileño por máscara y se dedica a torpedear (literalmente) el gran proyecto musical de su némesis.

    Engaños que resuenan en notas musicales y composiciones bizarras de rock con una puesta en escena acorde, perfecta, terroríficamente pop y con momentos brillantes de ridículo voluntario, elevados a la máxima potencia en el paródico y amanerado personaje que en escena se convierte en prototipo de la masculinidad y que tiene un final frankensteiniano tan absurdo como poético.”

    (http://wtfofthedead.blogspot.com.es/2013/01/clasicos-vol-4-el-fantasma-de-la-opera.html)

    En cualquier caso, muy buena reseña Joel y mejores recuerdos que me ha traído. ¡Gracias!

  3. Joel dice:

    Muchas gracias. Yo tuve la suerte de criarme con mi tío, al que le van desde siempre todo tipo de cine fantástico y de terror, así que desde niño tuve acceso a extraño material jajajajaja. Si ha gustado, seguiré escribiendo. Gracias de nuevo.

Deja un comentario